NOX 2 CAPÍTULO 13

Hola, espero que me hallan extrañado, hoy les dejo el siguiente capítulo de Nox, que es dos capítulos en uno. Disfrutenlo.


               Imagen con fines ilustrativos.



La directora Seyd se encontraba meditando en su despacho, encima de su escritorio se hallaban varias libretas forradas de piel, se trataban de investigaciones sobre las artes místicas.



Un suspiro se le escapó. Había pasado todo el día y la noche anterior revisando sus contenidos y llegó a la conclusión de que esos documentos no deberían caer por ninguna razón en manos equivocadas.



Mientras estaba sumida en sus pensamientos, alguien tocó a su puerta.



-Adelante-.



-Buenos días Directora Seyd-.



Haciendo una ligera reverencia, un educado estudiante entró.



-Vine como me lo solicitó-.



-Gracias por acudir con rapidez Sr. Carm, a pesar de sus obligaciones en el consejo estudiantil-.



-No hay problema Directora, esto también es parte de mis obligaciones-.



El joven en cuestión era el presidente del consejo estudiantil de la Academia del Sol, de facciones nobles y mirada seria, su cabello era largo atado en una cola de caballo, y al igual que sus ojos era de color carmesí.



-En ese caso no le haré perder más el tiempo, la razón porque le llamé es simple, ¿Conoce de casualidad al Sr. Jean Nox Crow?-.



El presidente del consejo estudiantil guardó silencio por unos segundos antes de responder, pareció que estaba pensando adecuadamente las palabras que diría.



-Si, es algo famoso en este lugar como una especie de genio, muchos estudiantes le respetan, otros le admiran y algunos más le temen-.



-Ya veo, pero dígame ¿Cuál es su opinión personal?-.



-Bueno personalmente creo que es una persona que se esfuerza mucho, lo he visto entrenando arduamente junto con los profesores, también lo he encontrado en la biblioteca estudiando libros de artes místicas avanzadas-.



-Si… es cierto a simple vista no hay nada que se le pueda criticar-.



La directora soltó ese comentario más para ella misma que para el Sr. Carm.



-Pero si hay algo que debo decir, el consejo estudiantil ha recibido quejas de algunos estudiantes, ellos comentan que el Sr. Nox está recibiendo un trato preferencial-.



La Anciana directora centró su mirada en él.



-Explíqueme detalladamente a que se refiere Sr. Carm-.



-Bueno en primera instancia me dicen que él fue exentado de sus exámenes y enviado a un curso especial, esto es algo que no tiene precedente y ha causado cierto malestar-.



La directora asintió ante todas las palabras del presidente.



-Ciertamente estoy de acuerdo con que la situación es ligeramente inusual, esa es la razón por la cual lo he llamado Sr. Carm.  El Sr. Nox se podría considerar un estudiante modelo pero carece de algo muy importante…y eso es sentido común-.



La anciana terminó su oración de manera contundente.



-¿Sentido Común?-.



El presidente del consejo estudiantil parecía confundido.



-Así es, observe estos textos-.



La directora le pasó los pequeños libros de cuero que estaban en su escritorio.



-Lea los títulos por favor y yo le explicaré de que trata cada uno-.



Carm tomó los libros y empezó a leer las portadas.



-“Conjuro Alquímico Barométrico de Amplio Espectro”-.



-Este conjuro causa una compresión y descompresión súbita en un amplio número de personas, en lenguaje humano los hace explotar-.



El cuerpo del joven Carm se estremeció, una sensación fría inundó todo su ser pero superándolo continuó su lectura.



-“Conjuros Alquímicos basados en los Círculos Infernales y sus variantes, aplicados al combate cuerpo a cuerpo”-.



-Congelar, quemar, devorar, ahogar, aplastar, cortar, etc.-.



El presidente del consejo tragó saliva.



-“Corrupción de la Runa Pureza con el fin de crear muertos vivientes más fuertes”-.



-Su nombre lo explica todo-.



-“Uso del Jade y Sangre de Creaturas Abisales para crear Armas Ilusorias”-.



-Continúa-.



-“Creación de Engranajes Mágicos Espirituales para facilitar el uso de encantamientos múltiples”-.



-Una nueva tecnología innovadora-.



-“Mejora  del conjuro  Susurro a Llanto de Banshee”-.



-El conjuro  Susurro causa aturdimiento a quienes lo escuchan, este nuevo conjuro causaría muerte inmediata-.



Finalmente el presidente en estado de shock leyó el título del último libro.



-“Confección de Cánticos específicos para Invocar a Espíritus de Nivel Bajo y Medio; cadencia, melodía, letra”-.



-Me pregunto si la definición sobre los niveles de los espíritus de “bajo y medio” que maneja ese texto es correcta-.



Aclarándose la garganta, el Sr. Carm realizó una pregunta.



-… ¿Qué tiene que ver todo esto con el Sr. Nox-.



-Bueno estos son sus exámenes, después de lo que le pasó al Profesor Nirven se decidió que el joven Nox entregara ensayos para aprobar sus materias-.



Con duda en sus palabras el presidente volvió a preguntar.



-¿Me está diciendo que estos textos los hizo un estudiante?-.



-Si así es, y los contenidos ya fueron verificados como ciertos por los profesores de esta escuela, cualquier país estaría dispuesto a matar para obtener alguno de ellos, y él simplemente los hizo y entregó como si fuera lo más normal del mundo. ¿Ahora ve por qué le dije que el Sr. Nox carece de sentido común?-.



-Sí, definitivamente no tiene nada -.



Carm se veía bastante afectado, él era considerado un estudiante ejemplar, bueno en lo deportes, estudios y relaciones sociales, su futuro se vislumbraba prometedor y por ello se sentía orgulloso pero ahora acababa de conocer a alguien que se salía de la lógica; Una persona que había creado grimorios que fácilmente podrían ser considerados tesoros, y todo esto en su primer año de Academia, sin contar el nivel práctico que había demostrado cuando peleó con el Profesor Nirven. Carm por primera vez en su vida sintió celos y admiración.



Mientras se encontraba en su monologo interno, la directora continuó hablando.



-Todo esto nos trae a la situación actual, la verdad es que tengo dos peticiones para usted, primero me gustaría que acepté al Sr. Nox en el consejo estudiantil para que pueda aprender algo de sentido común y responsabilidad, no necesita ser un puesto importante-.



Saliendo de su ensimismamiento Carm respondió.



-Es deber del consejo estudiantil solucionar y prevenir situaciones potencialmente peligrosas, yo creo que esto cabe perfectamente dentro de nuestras responsabilidades-



-Excelente Sr. Carm, realmente es una persona confiable. Ahora bien la segunda petición que le haré tómela como un favor especial-.



El presidente del consejo puso toda su atención ante esas palabras.



-¿Cuál sería esa petición?-.



Sin perder tiempo la directora respondió.



-Quiero que usted se vuelva el compañero de dormitorio del Joven Nox para que él tenga un modelo de disciplina a seguir-.



-¿Eh?...Entiendo pero ¿Por qué yo?-.



-Porque es un estudiante modelo responsable, respetuoso y prudente, de todos los alumnos decidí que usted representa todo lo que consideramos como ideal-.



El rostro del joven quedó rojo ante tales elogios.



-…Será un honor cumplir su petición-.



-Muchas gracias Sr. Carm, de todos modos si hay algún problema notifíquemelo y le ayudaré en lo que necesite-.



-Así lo haré, ¿Hay algo más de lo que quiera hablar conmigo?-.



-Si, por favor no le diga a nadie lo que vio en este lugar y discúlpeme por tomar su tiempo-.



-Entiendo, no se preocupe, con su permiso-.



Con una reverencia el presidente del consejo estudiantil se retiró de la habitación.



-Espero que todo salga bien-.



La anciana directora dejó escapar otro suspiro despúes de que el joven estuvo fuera de su vista.



Del otro lado de la puerta Carm se alejó con prisa hasta que llegó a su habitación, ahí se sentó en su cama y estuvo así por un minuto, finalmente explotó.



-¡Maldición! ¡Maldición! ¡Por qué demonios acepté! ¡Por qué me puse en una situación tan peligrosa!-.



En un arrebato tomó una almohada y ahí descargó sus continuos gritos y quejas.



Después de inhalar y exhalar profundamente varias veces por fin se tranquilizó.



-Bien no hay nada que pueda hacer, ya di mi palabra y sin importar que debo cumplirla, lo que debo hacer primero es…-.



El joven se quedó pensando hasta que finalmente recordó de ciertas señoritas que siempre estaban cerca de su futuro compañero de habitación.



-¡Eso es! Puedo conseguir información acerca de él con ellas-.



Sin más demora sacó una libreta y pluma de su escritorio y salió disparado de su habitación en busca de las tres L.



Primero visitó la cafetería pero no las encontró, después en sus recesos escolares fue revisando uno por uno los salones de clase pero tampoco las halló, también fue a los distintos clubes pero no tuvo suerte, finalmente cuando estaba a punto de darse por vencido logró vislumbrarlas al pie de un gran árbol, con alegría corrió hasta llegar cerca de ellas y se puso a observarlas esperando el momento apropiado para hablarles.



-Vengan aquí pequeños duendecillos aunque Jean no está aquí pueden comer con nosotras-.



Una doncella de cabello verde claro intentaba atraer a unos adorables espíritus con comida específicamente unos sandwiches, los pequeños seres se mostraban reacios a acercarse, en el mejor de los casos tomaban la comida rápidamente y se ocultaban detrás del gran árbol para frustración de la señorita.



-No tiene caso Liz, ellos solo se acercan a Jean si intentamos atraparlos no regresaran hasta que él vuelva-.



Una señorita rubia de ojos azules y expresión alegre le aconsejó a su amiga.



-Está bien-.



Liz colocó un pañuelo en el suelo y encima puso unos cuantos sándwiches.



-Pueden comer estos-.



Les dirigió unas palabras a los pequeños duendes, no estuvo claro si entendieron, pero cuando terminaron de devorar el primer sándwich con precaución tomaron otro y se volvieron a esconder.



-Siempre me he preguntado qué es lo que ven en él, aparentemente lo consideran inofensivo pero con nosotras huyen-.



Una tercera señorita de cabello azul y ojos claros se unió a la conversación, en sus ojos y manos inquietas se reflejaba el deseo de querer atrapar y abrazar a esos espíritus.



-Quien sabe Jean es todo un misterio-.



-Tienes razón Laur, a veces creó que terminará juzgado por la Inquisición-.



-Bueno si te casas con él aun estas a tiempo de corregirlo-.



Laur bromeó con su compañera.



-¿!Ehhhhhh?! ¡Qué estás diciendo Laur! ¿Yo su feliz esposa? ¡Nosotros aún no hemos llegado a ese nivel de relación!-.



-Jajaja, Lili dijiste  “feliz esposa y aún”, ¿Eso significaba que tienes planeado confesarle tu amor y llegar hasta el altar?-.



El rostro de Lili enrojeció súbitamente, humo empezó a escapar de su cabeza, no respondió a la pregunta de su compañera o mejor dicho no pudo responder.



-¿Lili? ¿Lili? Oh rayos se desmayó-.



Laur verificó el estado de su amiga.



-No deberías molestarla tanto fue educada de manera estricta y tiene poca experiencia en tratar los asuntos amorosos. Por cierto ¿Cómo lo estará pasando en la Ciudad Acorazada?-.



La doncella de cabello verde hizo una pregunta después de amonestar a Laur, estaba bebiendo una taza de té.



-Lo siento, lo siento. En cuanto a Jean yo creo que a estas alturas probablemente ya conoció al padre de la Profesora Maeru y lo obligaron a comprometerse con ella-.



-No bromees Laur-.



-No estoy bromeando Liz, con lo despistado que es Jean no me sorprendería que hubiera pasado algo así, además el País Militar es famoso por valorar la fuerza bélica individual de sus soldados y Jean cumple con esos criterios, sin contar que su líder el Gran General Leo Marshall es el padre de la profesora Maeru, así que es bastante posible que ya no pueda salir de ahí.-.



Liz quedó petrificada en su lugar con la mano extendida sosteniendo su taza llena con té el cual se derramó lentamente encima de ella.



-¿Liz? ¿Liz? ¡Despierta! ¡Maldición! Ella también se desmayó-.



Carm había decidió esperar para presentarse pero viendo que la situación empeoraba con cada minuto decidió armarse valor y presentarse ante la señorita rubia que estaba intentando hacer reaccionar a sus amigas.



Aclarándose la garganta habló.



-Buenas tardes-.



Volteando a verlo, Laur le respondió el saludo con una expresión inocente, como si no fuera capaz de hacerle daño a alguien. Carm por poco y baja la guardia si no fuera porque presenció como ella dejó fuera de combate a sus dos compañeras solo usando las palabras.



-Buenas tardes-.



-Hola soy Carmil Carm el presidente del concejo estudiantil-.



-Mucho gusto, yo soy Laur Van Fey y ellas son Lili Sanctus y Liz xxx, como puedes ver están pensando profundamente en algo así que no debemos molestarlas-.



-(¿Pensando? ¡Es claro que se desmayaron por tu culpa!)-.



-Jaja, ya veo-.



Carm decidió seguirle la corriente.



-Y ¿Qué es lo que necesita el presidente del concejo estudiantil de nosotras?-.



-Bueno a decir verdad por cierta situación seré el compañero de cuarto de Jean Nox Crow-.



-Ya veo, probablemente quieres saber qué clase de persona es él, o ¿Me equivoco?-.



Laur con facilidad vio las intenciones de Carm, así que él decidió hablar francamente.



-Estas en lo correcto ya que no está ahora en la Academia no puedo hablar directamente con él, es por eso que decidí acudir a ustedes, espero no estar siendo inoportuno-.



-¿Eso es todo o hay alguna otra razón?-.



Laur se levantó de su lugar y comenzó a interrogar a Carm.



-Ah, bueno en realidad sí, he decidido postularlo para que se una al consejo estudiantil, pero necesito saber un poco más de él para presentarlo a los demás integrantes-.



-Mmmm-.



Laur le presionó con la mirada por unos instantes, cuando estuvo segura de que el asunto era verdadero decidió hablar.



-Bueno, Jean es una persona noble, valiente, caballerosa, dedicada al estudio y al trabajo, también es humilde, fuerte y amable …-



A los ojos de Carm la doncella enfrente de él se veía más hermosa a medida que sus palabras fluían, se dio cuenta que al describir a su compañero su rostro irradiaba felicidad.



Ella interrumpió por un breve instante su descripción, en su rostro apareció una ligera sonrisa de complicidad.



-Pero también puede ser fiero, terrible, salvaje, impiadoso y misterioso, sin contar que es despistado y un imán para las mujeres… y algunos hombres. Jajaja creo que ya dije suficiente. Esa es mi opinión sincera de él-.



Laur se ruborizó ligeramente.



-(Entiendo por la forma en que lo describes tú también estas enamorada) Gracias por compartir su opinión Señorita Laur-----.



-Señor presidente si necesita otras opiniones puede preguntarles a mis compañeras, parece que ya regresaron de su trance y solo se estaban haciendo las dormidas para escuchar nuestra conversación-.



-Lo siento Laur no fue mi intención-.



Liz se disculpó inmediatamente.



-Perdoname Laur, no quise interrumpirles-.



Lili también se mostraba arrepentida.



-Yo soy el que debería pedir disculpas, por venir a interrogarles, no serán necesarias más preguntas, con lo que escuché puedo deducir que el Sr. Nox es una buena persona-.



Carm intentó retirarse pero apenas dar unos pasos Laur le alcanzó.



-Señor presidente solo hay una cosa más que necesito decirle-.



-Y ¿Qué puede ser?-.



-Tenga cuidado de no caer en las garras de Jean, adiós-.



Después de entregar su mensaje, la doncella rubia regresó velozmente con sus amigas.



-(¿Ah? ¿A qué se refiere? ¿Qué quiso decir? ¿Por qué debería tener cuidado?)-.



Carmil Carm nuevamente comenzó a preocuparse pero ahora por razones completamente distintas.
…………………………………………………………………



Hoz entró a uno de los templos dedicados a los dioses del desierto, dentro observó que todo había sido destruido, desde las estatuas hasta los objetos sagrados.



Ubicó rápidamente el altar central del que solo quedaban un montón de piedras, buscó entre sus ropas y sacó una vela de color negro y una pequeña bolsa, enseguida colocó la vela en el “altar” conjurando una pequeña flama en su mano izquierda la encendió, luego lentamente vertió el contenido de la bolsa que se trataba de una especie de polvo gris.



Cuando el polvo y el fuego hicieron contacto un hilo de humo blanco y aromático se elevó inundando todo el lugar.



Disfrutando unos segundos Hoz inhaló profundamente y luego exhaló, entendió sus manos al frente como haciendo una plegaria y empezó a recitar un conjuro antiguo.



-“Las vidas que fueron tomadas, las almas que fueron liberadas, en esta ahora en tierra sagrada las invoco, acudan a mi llamado sin demora, yo soy servidor de las fuerzas de la muerte y la vida, soy portador de la llave que abre la puerta a la Duat”-.



Al finalizar sus palabras, corrientes fuertes de viento se arremolinaron alrededor de él formando pequeños tornados de los que salían susurros y quejas, después de unos momentos todo amainó, hoz quedó rodeado de una multitud de sombras con forma humana, una de las cuales caminó hacia donde estaba él.



Con voz gruesa la sombra habló.



-Dime ¿Qué es lo que quieres?-.



-No es lo que yo quiero sino lo que mi ama Qebehut quiere, ella me envío aquí para asegurar que sus almas abandonen este mundo y trasciendan a la Duat-.



-Es imposible para nosotros abandonar este lugar, hay una razón por la cual estamos aquí pero por más que intentemos no podemos recordar que es-.



La sombra empezó a golpearse la cabeza con sus manos, las demás almas empezaron a llorar y a decir “no podemos recordar”.



-(Han pasado más de tres días desde su muerte física, me sorprende que aun puedan hablar) Silencio por favor les ayudaré a recordar si mantienen la calma-.



Con esas tranquilizadoras palabras las sombras cesaron su llanto.



-Llave a la Duat, este humilde portador te necesita-.



Una llave dorada con forma de cruz ansada apareció en la mano izquierda de Hoz, con ella tocó a la sombra que tenía delante, la oscuridad que la retenía se disipó y en su lugar apareció un hombre de piel clara vestido con un hábito simple de color blanco.



-¿Ahora puedes recordar algo?-.



El hombre no respondió inmediatamente, se encontraba embelesado viendo su figura.



-Concéntrate por favor-.



Lentamente la antigua sombra volteó a verlo, al percatarse de la llave dorada, tomó a Hoz de la túnica.



-¡Tú debes ser un enviado de los dioses! ¡Ayúdanos, por favor! ¡Estamos siendo atacados por los ciclopes, ellos aparecieron junto con otras bestias y empezaron a destruir nuestro hogar, están matando y devorando a todos!-.



Hoz  observó la expresión de desesperación que el hombre le dirigió y sintió hervir su sangre, pero decidió controlarse, colocó sus manos en los hombros de la persona que le suplicaba ayuda y le habló.



-Escucha claramente, eso ya es parte del pasado, tú y todos los demás ya han muerto, yo he sido enviado por orden de mi Señora Qebehut para vigilar su paso a la Duat…-.



El joven mercenario hizo una pausa y continuó. 



El hombre humilde guardó silencio.



-…Pero te aseguro que no dejaré a ninguno de los culpables de esta tragedia salir con vida, ten la certeza de que les daré a probar tal sufrimiento y desesperación que las penas del inframundo parecerán delicias en comparación-.



Hoz, fuerte y claro hizo esa declaración.



Después de unos momentos, el hombre miro a su alrededor, vio a la congregación de sombras y entendió que la persona enfrente de él, estaba diciendo la verdad, asimilando la realidad lentamente se reincorporó.



-Entiendo, entiendo, esa es la situación y nada pudimos hacer-.



-Lo lamento mucho-.



Hoz sintió la necesidad de disculparse.



-No, no es tú culpa. Ahora supongo que solo nos queda partir-.



-Así es a menos que aún tengan algo pendiente-.



El hombre se quedó pensando por unos momentos y después exaltado gritó.



-¡Eso es! ¡Los niños! “! Los escondimos en el Mausoleo en  las tumbas selladas, los embalsamamos con mirra para esconder su olor y los pusimos en un sueño profundo, con la esperanza de que no los encontraran!”-.



-¡Los niños! ¡Los niños!-.



Las sombras nuevamente empezaron a sollozar.



-¿Dónde queda ese lugar?-.



-En la parte este del pueblo, ¡Por favor ve a verificar nosotros ya no tenemos cuerpo pero tú sí! !Detrás del altar hay un compartimento, dentro se encuentra la poción para despertarlos daselas a beber!-.



Hoz no tardó en responder.



-Iré inmediatamente pero después de verificar si hay sobrevivientes, sea cual sea el resultado todos ustedes tendrán que partir-.



-Te aseguro que así será, convenceré a los demás si hace falta-.



Hoz revisó donde se le había indicado y facilmente halló la poción.



Saliendo del templo el pequeño mercenario se dirigió hacia el Jefe Orb, Vot y otros mercenarios y les pidió que lo siguieran.



Al llegar al mausoleo retiró con la ayuda de los demás las rocas que cubrían la entrada, dentro encontró un grupo de goblins escondidos a los cuales quemó hasta las cenizas, luego reanudó su búsqueda por sobrevivientes.



-Hoz ¿Puedes decirme que estás buscando?-.



El jefe Orb fue el primero en preguntarle, pues su comportamiento le había llamado la atención.



-Tal vez nada o tal vez todo-.



La tríptica respuesta que dio solo dejó mas confundido al gran hombre.



Hoz por fin halló los sepulcros que estaban colocados dentro de las paredes en una disposición vertical, tomó el inmenso mazo del jefe Orb sin que este pudiera protestar y golpeó la roca, después arrastró el ataúd hacia el exterior-.



-¡Hoz te volviste loco, profanar a los muertos es intolerable!-.



Vot se escandalizó ante estos eventos, pero el pequeño mercenario no se inmutó.



-No estoy profanando a los muertos-.



-¡¿Y entonces que es lo que estás haciendo?!-.



Quitando la tapa del féretro, la respuesta a las dudas de Vot llegó sola.



Un niño de apenas 5 años aproximadamente se encontraba ahí, parecía que la muerte no había querido destruir su inocente rostro pues se encontraba intacto, Hoz rápidamente acercó el frasco que el sacerdote le confió y vertió unas gotas en los labios del infante.



Unos segundos que parecieron la eternidad pasaron y finalmente el niño comenzó a toser, rompiendo el silencio que se había formado en el mausoleo, poco a poco abrió los ojos y habló.



-¿Ya se fueron los monstruos?-.



-Ya no están aquí-.



Hoz acarició la cabeza del niño al mismo tiempo que le respondía.



-¡Hey! Muévanse revisen las tumbas, los pobladores escondieron a los niños aquí y los pusieron a dormir-.



-¡Ya lo escucharon sabandijas, muevan el trasero!-.



El jefe Orb les gritó a sus hombres al ver que no reaccionaban.



Saliendo de su estupor todos los hombres imitaron las acciones de Hoz, sacaron todos los féretros y los abrieron, aunque no en todas encontraron niños, eso no los desanimaba, cuando si encontraban uno Hoz les daba de beber la poción, y poco a poco despertaban.



En total rescataron 10 niñas y 5 niños.



Inmediatamente les dieron de comer y beber, además de vestirlos. Los hombres estaban eufóricos, en su profesión estaban acostumbrados a matar bestias, monstruos y hombres pero para la mayoría era la primera vez que habían salvado a alguien.



Sin embargo también hubo tristeza, pues los niños preguntaban constantemente en  donde estaban sus padres, algo que los curtidos hombres no sabían cómo responder.



Hoz fue asediado por varios de sus compañeros incluyendo al gran jefe y a Vot, que querían saber cómo supo de los sobrevivientes, a lo que él después de mucha insistencia decidió responder con un simple:



-Los muertos me lo dijeron-.



Si ellos le creyeron o no, no estuvo claro, pero a partir de entonces no le volvieron a preguntar y empezaron a saludarlo con respeto cada vez que alguien se topaba con él.



Para impedir que algo les pasara, el Jefe Orb junto con otros mercenarios y parte del equipo de construcción decidieron trasladarlos sin demora a su pueblo hermano ya sea Be o Bi, donde habían sido enviados grupos de soldados por parte de la Ciudad Acorazada para impedir que se repita la misma tragedia que había acontecido en Ba.



Cuando todos los hombres estuvieron listos, con el jefe Orb a la cabeza partieron en una formación que rodeaba a los niños, quienes se encontraban dentro de un carruaje con guardias en cada extremo.



A pesar de ser invitado para llevar a los niños, Hoz decidió quedarse, decisión que fue respetada por todos.



En unas pocas horas llegaron al poblado de Be, donde después de informarle a los soldados que custodiaban el lugar, las buenas noticias se esparcieron como pólvora entre los pobladores quienes se acercaron con la esperanza de encontrar a algún familiar entre los sobrevivientes, pronto los niños reconocieron a sus tíos, tías, abuelos y en algunos casos afortunados a alguno de sus padres que por algún motivo no se encontraba en Ba el día de la Tragedia.



Los reencuentros fueron emotivos, el Jefe Orb lloraba a cantaros ante tal escena. Al verlo así sus hombres también se dieron el permiso de abandonar su dura fachada y unirse a él, en su llanto varonil.



Las familias se aproximaron a los hombres y no buscaban como agradecerles por lo que habían hecho.


El resto del día fue de fiesta, una celebración a la vida entre tanta muerte.



El jefe Orb y sus hombres solo se quedaron el tiempo suficiente para descansar y reabastecerse, después se retiraron, empresa que resultó difícil pues los pobladores no querían que sus héroes se fueran.


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Acerca de David-A Gato

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