NOX VOLUMEN 3 CAPITULO 2



HOLA ATODOS LOS LECTORES, ANTES QUE NADA UNA DISCULPA POR EL TIEMPO QUE DEJE EN HIATUS ESTA NOVELA. LAS RAZONES FUERON DEBIDO A MI TRABAJO. PERO AHORA TENDRÉ UN POCO MAS DE TIEMPO PARA PONERME AL DÍA. LES DEJÓ EL SIGUIENTE CAPITULO. POSTDATA SÉ QUE TENGO QUE RECUPERAR EL TIEMPO PERDIDO.



Jean regresó a su habitación y se cambió la ropa manchada de sangre que estaba usando. Después volvió hacia la sala del consejo estudiantil pero no entró hasta que el presidente Carmil Carm salió y le indicó que ya podía pasar.



Sari Tartem se encontraba sentada con la cabeza baja sin atreverse a mirar a Jean, a cada lado de ella se hallaban las hermanas elficas.


-Hemos repasado la situación y hemos decidido mantener este asunto en secreto, con el fin de que ninguna parte salga dañada-.



Carmil habló claro y firme.



-Sin embargo ya que le impusiste una maldición  a la Señorita Tartem con la cual ella tendrá que obedecer todas tus ordenes, nos gustaría que nos dieras el control a alguno de nosotros para evitar que la obligues a hacer algo que atente contra su vida o dignidad-.



Ravil fue la que habló en esta ocasión.



-No-.



La respuesta de Jean no se hizo esperar. Se hizo un silencio incomodo, que fue roto por las carcajadas que intentaba contener Ju Vin.



-…¿Por qué?...-




Ravil no parecía entender la situación. Los demás miembros del consejo solo tenían expresiones graves.



-La respuesta es sencilla, confiar en personas a las que acabo de conocer me podría llevar a la muerte. Bien la Señorita Tartem podría tener un aliado entre todos ustedes, lo que haría inútil todo lo que le he hecho-.



-Aun así al igual que mi hermana no creo que alguien deba tener el control sobre otra persona-.




Ya que Ravil se quedó atónita ante la respuesta de su compañero, su hermana continuó defendiendo su postura.




-Entonces ¿Cómo piensa el consejo estudiantil tomar responsabilidad por las acciones de su compañera? Al fin y al cabo creo firmemente que tienen algo de culpa por no descubrir y detener a su compañera a tiempo. Si tienen una mejor idea de cómo solucionar este dilema soy todo oídos-.




El joven vizconde le respondió a la señorita mientras la miraba a los ojos.



Ruvil apartó la mirada y se quedó en silencio.



-Lo que dice Nox es verdad, sus razones son perfectamente válidas, personalmente consideró que está siendo bastante amable con nuestra compañera-.



Bert eligió darle la razón a Jean.




-Yo también pienso lo mismo, aunque mi especialidad es la recolección de información e inteligencia no pude prever está situación-.



Ju Vin dió un segundo voto.




-Yo y mi hermana estamos en contra de que él tenga un completo dominio de ella y estoy segura que nuestro presidente también está de acuerdo con nuestra opinión.



Todas las miradas se desviaron hacia Carmil Carm. Aclarándose la garganta el presidente respondió.



-Lo siento Ravil, Ruvil, estoy de acuerdo con Bert y Ju, sin embargo ya que el señor Nox es mi compañero de habitación lo mantendré vigilado para asegurar el bienestar de nuestra compañera-.




Las hermanas elfo tenían una cara llena de frustración pero sin querer presionar más el asunto cedieron al menos parcialmente. Intercambiaron miradas entre ellas y finalmente respondieron.




-Está bien lo dejaremos así por el momento, pero nosotras también estaremos vigilantes-.



-Con esto zanjado, supongo que ya puedo retirarme-.



Jean se puso de pie con intención de dejar el lugar pero fue detenido.



-Un momento Nox, para realizar el ritual de Sésamo que nos hablaste,  ¿Qué necesitaríamos?-.




-Canela, mirra, incienso, algo en que mezclar las especias, un martillo,un cincel  y una brocha. ¿Necesitas algo más? Carm-.


-No, me encargaré de conseguir las cosas y permisos necesarios, y mañana después de clases nos reuniremos para formar equipos y empezar a trabajar-.



-Entendido, ahora con su permiso-.




Jean se retiró de la habitación, agotado y hambriento. Se dirigió hacia el centro de la ciudad, después de comer algo iría a darle una visita a cierta Academia.



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Tras devorar un gran almuerzo principalmente compuesto de carne, Jean se dirigió hacia la dirección que marcaba la tarjeta de presentación que le había dado el Director Rooscu, sus motivos para visitar ese lugar eran ambiguos. 



Cuando usó la parte negativa de su nombre mágico y al expandirse su poder y sentidos, el joven se dio cuenta que dicha tarjeta tenía una maldición de permanencia, es decir no importa donde él la guardara ese pedazo de papel siempre aparecería en su ropa, algo que era molesto. Pero lo más preocupante era que también tenía un conjuro del “Ojo que todo lo ve”.




En resumen el director Rooscu lo estuvo espiando, y era obvio que sabía con lujo de detalle todo lo que Jean había hecho en la Ciudad Acorazada, incluyendo el uso de un conjuro de invocación masiva prohibido por la Inquisición.




Al llegar a la Academia Shade , Jean se estremeció pues su apariencia era bizarra, se trataba de un castillo enorme de color oscuro, lleno de gárgolas con expresiones diabólicas. 


La luz parecía haber olvidado ese lugar. Apenas puso un pie en el portal, una hermosa señorita de piel blanca, cabello largo y abundante, ojos de color castaño y un fuerte cuerpo, de facciones algo bruscas caminó hacia él.



-Buenas tardes Señor Nox Crow. Mi nombre es Wolvi Licaon, soy estudiante de esta academia y secretaria del Directo Rooscu, es un honor conocerle. ¿Podría ayudarle de alguna manera?-.



-Tal vez, descubrí que alguien tiene el mal hábito de espiar a los demás-.



El joven le mostró la tarjeta a Wolvi, ella solo respondió con una sonrisa.



-Ya veo, ciertamente es un mal hábito. A decir verdad nos estábamos preparando para ir a verle, pero ahora que usted ha venido supongo que podremos facilitar las cosas. Por favor sígame-.



Jean hizo lo que se le indicó y siguió a la bella joven. Pasado unos minutos llegaron a la habitación del Director.


-¡Oh!-.


Cuando el Director Rooscu vio a Jean entrando en la habitación solo pudo hacer un sonido de una sola silaba.



-Estuvo espiándome y ¿todo lo que puede decirme es “¡oh!”?-.



El joven avanzó hasta el escritorio del hombre y dejó la tarjeta de presentación ahí.



-¿Lo descubriste?-.



-Es obvio que sí Señor Director-.



Wolvi le respondió a su superior.



-Bueno que más puedo decir Señor Nox, en esa ocasión después de ver su brillante actuación en contra del profesor Nirven me interesé en usted-.




Con una sonrisa de oreja a oreja sin sentir algún remordimiento el Director se dirigió a Jean.



-Eso no justifica espiar a alguien de esta manera-.



-Tienes razón y estoy muy apenado por ello, aunque debo decir que es la primera vez que alguien me descubre-.



-A mí no me parece nada apenado-.



Jean se concentraba al máximo para no perder la paciencia.
El director Rooscu solo soltó una carcajada ante las palabras de Jean.



-A decir verdad, Vizconde Nox, tengo una propuesta que hacerle. Las artes oscuras incluyendo la nigromancia han tenido mala fama desde hace mucho tiempo , sus adeptos fueron perseguidos por la inquisición antes de ganar su lugar junto con las otras artes místicas legales. Pero aún en estos tiempos pacíficos sus practicantes cada vez son menos y menos. En resumen no es un arte muy popular. Por ello me gustaría invitarle que acuda a esta mi humilde Academia Shade. Estoy completamente seguro que una vez que el mundo vea a alguien tan joven como usted en acción usando nigromancia, las nuevas generaciones se interesarán y la tradición no se perderá. Estoy dispuesto a darle cualquier cosa que esté en mi poder para garantizar que sus estudios sean agradables;  oro, materiales e ingredientes para sus experimentos, incluso un laboratorio personal para sus prácticas privadas. ¿Qué me dice de esta proposición señor Nox?-.




El joven vizconde observó al funesto hombre y se dio cuenta que sus palabras eran sinceras. Pensó un momento sus palabras antes de responder.



-Yo ya soy estudiante de la Academia del Sol y por razones fuera de mi poder no puedo abandonar mis estudios ahí.-.



-Entiendo, pero en realidad no es necesario que dejes la Academia del Sol-.



-¿Cómo? No entiendo-.



Jean fue tomado con la guardIa baja.



-Si, es tal como dije eso no será necesario. Las clases en la Academia del Sol son en la mañana y parte de la tarde. Pero aquí en nuestra Academia Shade inician una vez que se oculta el sol-.



-Ya veo, tiene sentido. Es un horario propicio para la práctica de las artes oscuras-.



-Pienselo bien Señor Nox, que se gradúe en dos de las Academias mas importantes sería algo excepcional, su valor para su país se elevaría bastante. Es seguro que recibirá un puesto en las mas altas esferas-.



Viendo al joven pensando profundamente, el director Rooscu no dejó pasar la oportunidad para hablarle con palabras dulces.



Jean en ese momento pensó seriamente que no sería mala idea.



-(No parece mala idea, si sus palabras son verdad podré continuar mis estudios,  creación y experimentación de nuevos conjuros, al mismo tiempo que obtendré logros que me podrán servir para obtener el título de Conde. Si quiero revivir mi casa esta oportunidad es realmente buena)-.




-Si es que acepto, ¿Qué obligaciones tendré para con usted o con la Academia Shade?-.



Sin perder tiempo el Director respondió.



-Ninguna, me doy por bien servido con que acudas a mi Academia-.




-En ese caso, sin nada que perder, acepto. Solo le pediré que no vuelva a espiarme-.



-¡Excelente! Delo por hecho-.



Con un apretón de manos las dos generaciones de nigromantes cerraron el trato.



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La  hermosa profesora Seyd  vestida totalmente de blanco, se encontraba en su jardín privado cosechando algunas raíces y hojas, tenía puestos unos guantes gruesos de color rojo hechos de cuero para evitar las espinas y sustancias liquidas que las plantas poseían.




-Supongo que tendré que reabastecerme en el laberinto, los ejemplares que tengo en este lugar aún no han llegado el punto adecuado de madurez-.




Con estas palabras la bella elfo entró en su casa y comenzó a preparar las cosas que necesitaría para adentrarse al peligroso y mortal laberinto subterráneo de la ciudad.

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Al día siguiente Jean se reunió con el consejo estudiantil para tratar el asunto de sellar las habitaciones de los guardianes del laberinto. Despúes de que se decidió  que  Carmil Carm y él harían un equipo. Jean dejó el lugar inmediatamente. La razón fue porque después de la situación en la que Sari Tartem, hija de Lord Tartem había intentado asesinarle, todos los demás integrantes del consejo no sabían cómo tratar con Jean, las hermanas elficas le enviaban miradas un tanto agresivas, otros tenían expresiones de pena, por no haber evitado tal situación.





Carmil Carm y Jean Nox Crow se dirigieron hacia la entrada del laberinto que se encontraba en posesión de su Academia.




-¿Tienes preparado todos los materiales Carmil?-.



-Sí, todos los que pediste. ¿Estás seguro que esto funcionará?-.




-Definitivamente, de todos modos si no funciona y hay algún problema te abandonaré para que lidies con las consecuencias, si tengo suerte ya no habrá nadie que ande oliendo mi ropa usada mientras no estoy-.




Se hizo un silencio helado por unos momentos.



Cuando el joven Vizconde regresó de hablar con el Director Rooscu fue testigo de una escena bizarra entre Carmil Carm y su ropa ensangrentada la cual había dejado tirada en su cama.




-¡Ehhhhhhhhhhhhh! ¡!¿Tú….tú…lo viste?-.




El rostro de su compañero de cuarto enrojeció sin dejar un solo espacio de otro color.



-Pervertido fetichista-.



El tono de Jean estaba carente de vida.



-¡No es lo que crees! ¡Yo solo quería determinar si fuiste envenenado por Sari! Después de que nos mostraste la taza de té, pensé que sería posible que la daga también tuviera veneno-.



-Oh, así que eso era-.




El rostro de Carmil regresó levemente a la normalidad ahora que su compañero comprendió sus razones.




-Entonces ¿Por qué lamiste mi ropa, mientras te veías totalmente excitado? Si mi ropa y sangre hubieran tenido rastros de veneno, usar la lengua para comprobar dicho hecho, es algo muy muy muy peligroso….-



Jean hizo una breve pausa y volteó a ver al presidente del consejo estudiantil, quien ahora se encontraba tan blanco como el mármol, después continuó hablando.





-A menos que lo hayas hecho sabiendo que no te envenenarías. Por el momento olvidaré este tema. Pero cuando volvamos a la habitación quiero oír una respuesta que satisfaga todas mis dudas ¿Entendiste Carmil Carm?-.




Sin poder articular palabra el presidente movió su cabeza de arriba abajo.




Con esa atmosfera helada y llena de culpa, los dos compañeros entraron a los laberintos.

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Acerca de David-A Gato

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