World Of Despair Capítulo 3 Reintegración






Espero les guste este capitulo, ayúdame a mejorar con comentarios.


Lentamente fui recobrando el conocimiento, la luz de una lámpara daba fijamente en mi rostro, cubrí mi rostro con mi mano y trate de ponerme de pie, pero el dolor que sentía en el pecho me detuvo.

Levante mi cabeza y pude observar una gran cicatriz en mi pecho, cada vez que trataba de recordar algo un horrible dolor de cabeza aparecía, sudaba frio y mi cuerpo tambaleaba, pude ver como un grupo de humanos llegaron hasta mí y caí profundamente dormido.

Cuando volví a despertar estaba acostado en una cama, se sentía muy fría, trate de moverme pero estaba encadenado, luche unos segundos para liberarme cuando de repente un señor con una bata blanca y bigote apareció.

-Soy el Dr. Mail, es un placer conocerte.-Dijo mientras se acercaba a mí.

Me quede en silencio, no sabía lo que ocurría, estaba asustado, no me quedo otra alternativa y comencé a hacerle preguntas.

-Eee… ¿Dónde estoy?-pregunte temerosamente.

-En este momento, te encuentras en el “subterráneo”.-Respondió.

-¿Subterráneo?-pregunte nuevamente.

-Así es, este lugar, es nuestro hogar, donde podemos vivir seguros de los ölgön.-Dijo mientras se sentaba al lado de la cama.
No entendía nada, al parecer mi cara fue lo suficiente como para explicarme todo lo que había sucedido.

-Hace 500 años, casi fue destruido por un virus, matando a la mayoría de la población, aún no sabemos cómo ocurrió, los humanos que sobrevivieron fueron llevados al “subterráneo” viviendo así por años, los que no se conforman por vivir más en esta cárcel, se unen al ejército para poder pelear y tomar devuelta lo que se les fue arrebatado.

Seguía sin entender el motivo por el cual me encontraba aquí.

-Hace unas horas, se encontró una señal en uno de nuestros satélites, desplegamos varios escuadrones a la superficie para encontrarla y en ese momento te encontramos a ti, no registras en nuestra base de datos, al parecer eres parte del ejército, en el informe dice que peleaste contra un grupo de ölümsüzler tu solo, tu equipo es blanco y negro, muy distinto al nuestro, no sabemos aún cuantas operaciones te has realizado, tu nombre y de donde vienes.

Todo lo que me dijo me dejo agobiado, solo una cosa pude responder, no sé si era cierto pero solo dije lo único que podía recordar.

-Ayato.

-¿Ayato?-pregunto el Dr. Mail.

-Creo que es mi nombre, bueno… al menos eso es lo único que puedo recordar.

-Con que eso crees ¿no? Esta bien, Ayato, en unos minutos te llevaremos para que revisen tu estado.-dijo el Dr. Mail mientras se retiraba de la sala.

Trataba de pensar todo lo que había pasado, trate de dormir un poco,  cuando llegaron unos sujetos cubiertos totalmente con un traje de color blanco, me quitaron las cadenas y me llevaron a un sala, había un montón de personas ahí reunidas, mientras me llevaban a una silla, pude ver como una señora, muy bien arreglada me miraba de reojo, me sentaron en una silla, cubierta de cables, encadenaron mis manos nuevamente, varios de esos sujetos manipulaban unas computadoras que estaban al costado de la silla  y comencé a escuchar un sonido extraño detrás mío, un aparato lentamente se acercaba a la parte trasera de mi cuello, taladrándolo, el dolor era insoportable, me estremecía brutalmente para liberarme de esa silla, lentamente el dolor iba cesando, en una gran pantalla que estaba al frente mío, observaba aparecer varios datos.


ID: NO REGISTRA.

SECTOR: NO REGISTRA.

NOMBRE Y APELLIDO: NO REGISTRA.

OPERACIONES: 3…

La sala quedo en total silencio, no entendía el por qué, aquella señora hablo con un sujeto e inmediatamente se me retiro el dispositivo que estaba en mi cuello, desataron las cadenas y me dieron algún tipo de sedante ya que caí inconsciente a una camilla.

Me levante en una sala pequeña de color gris, en el techo había un pequeño ventilador que daba vueltas lentamente provocando un sonido extraño, de alguna manera podía recordar el nombre de varias cosas pero aun así no lograba recordar nada acerca de mi identidad.

Estaba muy mareado, sentía ganas de vomitar, los parpados me pesaban, en mi mente pasaban muchas cosas, me senté en la cama poniendo mis manos en mi rostro, suspire y trate de levantarme, pero me derrumbe, cayendo en el piso bruscamente, pude escuchar unas palabras de alguien que estaba al otro lado de la pared.
-¿Estas bien?-Dijo aquella persona.

-Sí.-Me limite a decir.

Pude escuchar el sonido de una puerta automática, y en unos segundos mi puerta se abrió, observando a un chico de pelo plateado con ojos de igual color, no era muy alto y su piel era blanca, como la nieve.

-Déjame ayudarte-Dijo mientras me extendió su mano.

La tome y me alzo, colocándome en la cama.

-Mi nombre es Shingo.-Decía mientras sonreía.

-El mío es Ayato… creo.-Respondí.

-¿Crees? No me digas, acaso no recuerdas tu propio nombre.-Dijo, creyendo que era una broma.

Parecía confiable, así que le conté todo lo que había pasado, lo que más me sorprendió fue como reacción cuando le dije que en una gran pantalla decía que tenía 3 operaciones, no sabía por qué  así que le pregunte, respondiéndome.

-Los que quieren unirse al ejército, tiene que practicarse una operación que modifica sus habilidades y provocando un traje que  forma un exoesqueleto, protegiéndonos de las criaturas que nos enfrentamos, haciéndonos más fuertes rápidos e incluso aún más inteligentes, están divididas de 3 tipos.



Rango 1, soldado regular.
Rango 2, soldado avanzado.
Rango 3, soldado experto.

El rango 1, es aquel que ingreso al ejército y no lleva mucho tiempo en el campo de batalla, sus habilidades no son buenas pero tienen que mejorarlas con mucho entrenamiento.

El rango 2, es aquel que lleva bastante experiencia comparado con el clase 1, teniendo mejores habilidades y tácticas de combate, en una exploración se llevan a varios, para ayudar a los de clase 1.

El Rango 3, se le considera como el más especial, tanto su mente y cuerpo han sido entrenados para cualquier tipo de misión, normalmente, son llevados a misiones de gran riesgo y su fuerza y velocidad de reacción comparados con el rango 1 son más elevadas, aquí en el “subterráneo” solo hay 9, así que tú eres el número 10.

Estaba sorprendido al saber que yo era de esa clase de soldados, estuve un rato conversando con Shingo, acerca de donde venía y su familia, cuando la puerta se abrió, era aquella señora que había visto en la sala, Shingo se levanto inmediatamente, y miro fijamente al frente.

-Oye tú, acompáñame por favor.-Dijo aquella señora.

Me levante y la seguí, caminando por varios pasillos, muchos hombres y mujeres me miraban raramente, como si fuera alguna especie de monstruo, entramos a una sala, en ella había una mesa grande y larga repleta de sillas, me indico que me sentara en una de ella y que esperara junto a ella a un escuadrón.

Tomo varios minutos antes de que un grupo de hombres y una mujer entraran a la sala sentándose alrededor.

-Muy bien señores, la razón por la cual los llame es la siguiente, ustedes encontraron a este sujeto en aquella ciudad, según el informe mato a varios ölümsüzler por su cuenta, lo trajeron hasta aquí, así que él será el nuevo integrante de su escuadrón, ¿no hay ningún problema verdad Capitán Shimada?

-Sí lo hay, no sabemos quién es este tipo, no es de los nuestros.-refuto.

-Shimada, él nos salvó, deberías de estar más agradecido.-Dijo una chica de cabello negro y corto, ojos de color azul, era hermosa, quede totalmente perdida en su mirada.

 -Tiene una semana para pensarlo Capitán Shimada, estoy seguro que este hombre les será de gran ayuda.-Respondió la señora.

-Le informare dentro de unos días Señorita Yumi.-Dijo el Capitán Shimada retirándose de la sala.

La sala quedo vacía, quedándome a solas con quien es la Señorita Yumi.

-Regresa a tu cuarto, descansa lo más que puedas, sí algo pasa te notificare de inmediato, toma esta pulsera, te avisara como medio de comunicación, en ella podrás recibir mensajes.-Dijo otorgándome la pulsera.

Me retire de aquella sala, regresando a mi habitación, varios hombres me insultaron de varias maneras.

Simplemente los ignore, entre a mi habitación, bloqueando la entrada, trate de descansar, cerré los ojos, quería olvidar todo lo que había sucedido, pero en mi mente venia una y otra vez el rostro de aquella chica tan hermosa, no quería aceptarlo, pero esa chica se parecía a la que estaba en mis recuerdos, la cual estaba llorando y gritando.

En un instante perdí la noción del tiempo y cuando menos lo esperaba, estaba flotando en la nada, todo era de color negro, podía escuchar murmureos que venían de todas partes, la voz cada vez se hacía más clara, era de una mujer, desesperadamente busque por todas partes aquella mujer pero no la encontré,
de repente sentí alguien abrazando mi espalda, estaba cálido y suave, su olor era agradable, no quería dejar de sentir esa sensación.


-Ayato, libera tu destino.-murmuraba aquella mujer repetidamente.
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Acerca de David Espinosa

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