Kemono no Rekishi (獣の歴史) Volumen 2, Capitulo 8: Invasión

Buenas soy TheEliXZ trayendoles un nuevo capitulo de Kemono no Rekishi

                                                                     Capítulo 8
                                                          Invasión
Ya casi es navidad, es lunes y estamos de camino a la escuela. No volvieron a aparecer noticias sobre los Ángeles caídos y hace tiempo que no veo a Zeus, debo preguntarle muchas cosas. Hemos llegado a la escuela y me dirijo a mi casilla de zapatos, la cual está al lado de la de Takahashi-san.
  -Hey, Yagami.- Un chico alto de cabello alborotado y castaño se dirige a mí, al verlo lo reconozco, es Satou Takeshi de mi clase. 
  -Oh, Satou ¿Qué sucede?
  -Cuidado al abrir.
  -¿Eh?
Al abrir la casilla de mis zapatos decenas de papeles caen al suelo, al agacharme para levantarlos veo que todos esos papeles no son papeles cualquiera, son muchísimas cartas de amor.
  -¿Y esto?
  -No sabes cuánto te envidio.- Dijo Satou.
  -¿Qué es todo esto?- Junte todos los papeles y los puse en mis brazos, apenas podía sostener todos.
  -Yuki.- Oigo a Takahashi-san a mi lado.
  -Takahashi-san ¿Qué sucede?
  -Eso.- Ella señala las cartas.
  -Ah esto, estaban en mi casilla de zapatos.
  -Vas a tirarlas.
  -Seria cruel tirarlas, solo las leeré y….
 -No, eso no fue una pregunta, tú vas a tirarlas.- Su mirada da miedo así que asiento.
Aunque solo le mentí, no voy a tirarlas, ¿Por qué debería tirarlas?, eso sería demasiado cruel, meto los papeles a mi mochila con la falsa promesa de tirarlas luego, la campana suena y vamos a clases.
Las clases pasan considerablemente rápido y suena la campana de la hora del almuerzo, me dirijo hacia la azotea como usualmente y me siento en la banca al lado de la cerca, empiezo a comer mi almuerzo cuando escucho un golpeteo en las cercas detrás de mí.
  -¿Qué es eso?- Me volteo.
  -¡Buenos días Yuki-Oniichan!
  -¡¡AAH!!- Nana está volando detrás de mí.
Doy un salto del susto y caigo al suelo.
  -Eres muy asustadizo.
  -¿Nana? ¿Qué haces aquí?
  -Vine a verte.
  -Deberías cuidar la casa, eso es lo que prometiste luego de dejar la escuela.
  -Pero es que me aburro, además Rin puede sola, ella puede clonarse.
  -Pero eso la cansa mucho, además no deberías estar aquí.
  -Eres malo, solo quería almorzar contigo.
  -Bien, almorzaras conmigo y luego volverás.
  -Bien~.
Me he traído la mochila para leer las cartas peno no puedo con Nana aquí. Al terminar la hora del almuerzo, Nana se despide de mí y se va volando.
  -Yo también quisiera poder volar.- De echo puedo, pero no a voluntad.
Cuando me dirijo al salón me encuentro con Satou.
  -Oye, Yagami.
  -¿Eh? ¿Qué sucede?
Hablar con Satou se siente raro, eso me hace pensar que no eh hablado con ningún hombre durante el año, siento que con el puedo relajarme.
  -¿Quería hablar contigo?- Me dice Satou.
  -¿De qué?
  -Bueno… ¿Ah pasado algo entre Takahashi y tú?, porque parece que hubieran peleado o algo, antes te llevabas mejor con ella y la llamabas por su nombre.- ¿La llamaba por su nombre?
  -Bueno… pasaron algunas cosas, pero ¿Por qué me preguntas eso?- Respondí.
  -La verdad yo no sé qué tipo de relación tienen ustedes dos, pero… a mi Takahashi me gusta, solo quería decírtelo, si ustedes no tienen eso tipo de relación yo realmente quisiera...
  -¡No!- Esas palabras salieron de mi boca sin pensarlo.
No sé por qué lo dije, no sé por qué me provocan tanta rabia sus palabras, no entiendo este sentimiento, ¿Ira?, ¿Enojo?, ¿Odio?, ¿Celos?, podría decirse que son todas, pero más que nada son celos, lo he pensado por mucho tiempo, pero ¿Éramos Takahashi-san y yo novios?, debido a su comportamiento podría decirse que sí, pero… realmente no sé cómo tomar eso ahora.
  -Así que… ustedes dos…
  -No quiero hablar de eso, me largo.
Abro la puerta del salón y me siento en mi lugar, Takahashi-san está detrás de mí, verla me hace recordar las palabras que me había dicho Zeus una vez que le pregunte por mi memoria, “Lo lamento pero tu jamás recuperaras los recuerdos que pierdes al morir, cuando las personas pierden la memoria es justamente eso, la pierden, por lo que es posible recuperarla, pero en tu caso, tu memoria es eliminada y no perdida, no hay forma de recuperarla, lamento decirte que ni yo puedo hacer algo al respecto”, lo que me dijo me había dejado impactado.
Me volteo a ver a Takahashi-san, ¿Me pregunto si debería llamarla por su nombre?
  -Este… ¿Tsukino?
  -¿Eh? ¡¿Yuki?! Tu…- Su rostro esta sonrojado y sus ojos llorosos.
  -¿Puedo llamarte por tu nombre verdad?
  -¡Claro que puedes!- Su personalidad ahora es diferente a la que veía siempre.
Le dirijo una sonrisa, ella también sonríe, es la primera vez que veo su sonrisa, es realmente hermosa y cautivadora, era realmente linda.
  -Tsukino…
  -¿Qué sucede?
  -Nada, solo practicaba.
De repente suena la alarma de incendio, y el salón empieza a temblar, las paredes empiezan a agrietarse y la puerta se cae.
  -¿Qué sucede?- Dijo Yumeko, la cual no había notado antes.
  -¡¡AAAH!!- Todos en el salón empiezan a gritar y a correr por todos lados.
Al girar mi vista a la ventana veo a un Ángel caído, no, muchos, no solo aquí, la ciudad se ve devastada, llena de humo y edificios destruidos, muchísimos Ángeles caídos volando alrededor de la ciudad.
A la distancia logro ver a un Ángel caído muy diferente a los demás, sus alar eran considerablemente enormes en comparación con los demás, este si tenía rostro, debido a mi buena vista pude verlo, una mirada aterradora con ojos color amarillo, colmillos en su boca y una puntiaguda lengua que pasa alrededor de sus labios, su cabello esta alborotado y es rojo, estaba vestido con ropa muy humana, una camiseta roja, una chaqueta marrón, unos jeans y unas zapatillas rojas, parece muy humano, y además parece joven.
Su aterradora mirada me mantiene distraído, al voltear veo que todos los estudiantes han salido excepto Tsukino, Yumeko y yo, además de Haruka quien llego mientras no miraba.
Vuelvo a mirar al “Ángel caído humano”, el cual no se ha movido, su mirada sigue igual dirigiéndose hacia aquí, podría decirse que nos está mirando, ¿El será Azazel? De hecho ¿Existe?
  -Yagami Yuki.- Una desconocida voz resuena en mi cabeza.
  -¿Eh?
  -Mira esto.
Mis ojos se cerraron solos y unas imágenes pasan por mi cabeza, hay gente muriendo, niños, adolescentes, adultos e incluso ancianos y bebés, todas esas personas descuartizadas y toda la ciudad de Tokio destruida, ¿Qué es esto?, el odio, y el miedo a la vez recorren mi cuerpo, estoy mus asustado, mi cuerpo tiembla, intento abrir mis ojos para ya no ver eso, pero aunque los abrí no se iban, tenía mucho miedo, estaba aterrado, hasta que llego la gota que rebalso el vaso, la siguiente cosa que vi fue a Haru siendo devorada por Leviatán.
  -¡¡DETENTE YAAA!!- Apreté fuertemente mis puños y mordí mis labios, comencé a llorar, estaba realmente asustado.
  -¡Onii-chan!- Haruka pone su mano en mi hombro.
  -¡¿Uh?!
  -¿Qué sucede?
  -Haruka, estoy asustado, no sé qué hacer, esa cosa, es un monstruo, yo… yo…- Haruka me abrazo.
Las incontables lágrimas que caían de mi rostro casi habían formado un charco, el cual también tenía sangre de mis labios y mis manos.
Una familiar voz suena en mi cabeza, “Yuki-Oniichan, sálvame”, es Nana, ¡Maldición! ¡Esa cosa!
  -Nana.
  -¿Eh? ¿Nana-san?
  -Es esa cosa, eso la tiene.
Un dolor se acumula en mi espalda liberando a las alas de llamas detrás de mis hombros, mi brazo derecho duele y mi ojo arde, esta sensación es un poco familiar. Sin pensarlo, salte por la ventana y volé hacia el lado en el que él estaba, pero al ver hacia allá él no estaba ahí.
  -¿Dónde…?
  -Buenas ¿Me buscabas?- Es esa voz, justo detrás de mí.
  -¡Tu!- Cuando me volteo el me da un puñetazo en la cara mandándome hacia el suelo.
Al levantarme, él estaba ahí, parado enfrente de mí.
  -Vamos, no seas tan agresivo, apenas nos conocemos, mi nombre es Azazel y si buscas a la mocosa que tiene sangre como la nuestra esta justo ahí.
El señala hacia atrás de él y ahí parada esta Nana, su mirada se dirigía al piso y sus negras y grandes alas estaban abiertas.
  -¡Nana!
  -Sabes, aunque no puedas morir, nosotros los Ángeles caídos tenemos la habilidad de poner a las personas en un estado de coma del cual nunca podrás despertar, aunque sigues vivo ¿No crees que se parece bastante a la muerte?, lo único que debemos hacer es un simple sello utilizando la sangre de la víctima, pero como eres inmortal, jugaremos un poco contigo antes de eso.- Dijo Azazel.
  -Lo siento, lo siento mucho.- Por alguna razón Nana se está disculpando.
  -Ah, y yo, el amo y señor de los Ángeles caídos, puedo dominarlos a todos ellos incluso en contra de su voluntad, eso incluye a la mocosa.- La cara de Azazel se ve aterradora mientras dice eso sacando su larga y puntiaguda lengua.
  -¡Nana!
Ella corre rápidamente hacia mí dándome un golpe en el mentón, su fuerza es tanta que literalmente salí volando hasta estrellarme con un edificio.
  -Lo siento mucho.
Con su velocidad ella llego rápidamente frente a mí, ella está llorando y tiene su rostro muestra una expresión de terror, miedo e ira y sus ojos se volvieron aterradoramente amarillos como los de Azazel.
  -Nana… ¡HU!- Ella golpea mi estómago haciéndome escupir sangre y caer hacia el suelo.
  -Mátame.- Las palabras de Nana me dejaron impactado, ¡No la matare!
Ya en el suelo y sin poder levantarme, mi vista se nublaba, veo todo borroso, Nana se sienta en mi torso y aprieta mi cuello con mucha fuerza.
  -Lo siento.- Dice Nana con una voz temblorosa en pleno llanto.
Siento que ya viví esto antes.
Ya no veía nada. Gotas caen sobre mi rostro, son lágrimas, y una gota que callo a mi boca tenía sabor a hierro, era sangre, sangre y lágrimas caían sobre mi rostro, alzo la mano derecha para tocar el rostro de Nana, logro tocar su corto cabello y dirigir mi mano a su rostro, está llorando, usando mi pulgar limpio las lágrimas de sus ojos y la sangre de su boca.
  -Nana…
  -Mátame.
  -Yo jamás te haría daño.
Sus manos me sostenían con menos fuerza, ella trata de resistirse.
  -Ellas están viniendo.- ¿Ellas?
Al bajar mi mano hacia mi torso toco algo suave, es una pluma ¿Es mía o de ella?
  -Nana.
Logro recobrar fuerzas para poder alejar las manos de Nana de mi cuello, ya estoy liberado.
  -Yuki-Oniichan.- Abrace a Nana apenas me levante.
  -No te hare daño y no dejare que te hagan daño.
  -Vaya, Vaya, no pensé que se libraría con ese discurso tan cliché del “No dejare que te hagan daño”, en verdad me sorprende.- Azazel aparece de repente detrás nuestro.
  -¡Ah!- Él toma a Nana por el cabello y la levanta.
  -¡Detente!
  -Esta mocosa debe aprender a obedecer.
  -¡Basta!- Mi cuerpo aún no se regenera de sus heridas, estoy inmóvil.
  -¡Morirás Mocosa!
Su mano la cual tiene uñas más filosas que las de Tsukino están apuntando a la cara de Nana, justo cuando mueve su mano esta desaparece y Nana cae al suelo.
  -¿Eh? ¡¿Qué es esto?! ¡Maldición! ¡¿Quién se atrevió a cortarme la mano?!- Se ve furioso.
Dirijo mi vista hacia atrás de Azazel y veo a Haruka, Yumeko, Tsukino y Rin-san, Nana esta con ellas y Rin-san tiene una cuchilla ensangrentada en su mano, seguro ella fue quien rebano el brazo de Azazel.
  -Yagami-sama ¡Tome!- Ella me lanza la Katana que uso, al parecer esta reparada.
El “Flame Sword” sigue tallado ahí, por alguna razón al agarrar la espada mi cuerpo se siente muy bien, como si no me hubieran herido para nada.
  -¡Fuiste tú maldita!- Grita Azazel lleno de ira mientras camina hacia Rin-san.
Rápidamente me paro delante de él y lo apunto con mi espada.
  -Hey, acabamos de empezar.
  -¡Aun lado!, ¡Matare a esa maldita!
  -No deberías ignorarme.
Cuando el pasa lentamente a mi lado tomo la espada con una mano y logro cortar parte de su ala derecha.
  -¡Agh! ¡Desgraciado!
Él se voltea hacia mí y me lanza un puñetazo al rostro, pero yo me cubro con la espada haciendo que su mano quede cortada entre sus dedos.
  -No pensé que fueras tan débil.- Dije con un tono algo arrogante.
  -¡Maldito!, estás haciendo trampa, esa fuerza no es tuya, es de esa espada mágica.
  -¿Qué quieres decir con trampa? ¿Qué no eres tu es que tiene un ejército de ángeles caídos?, si quieres que sea justo, haz que se vallan y yo no usare esta espada.
  -Eres alguien muy confiado, está bien, te daré una paliza.
Murmurando algo en un idioma extraño, Azazel da una especie de orden a los Ángeles caídos y estos clavan sus dagas en sus cuellos suicidándose, yo respetando lo que le dije empiezo acercarme a Rin-san y dejo la espada en sus manos.
  -¿Comenzamos mocoso?
Al memento que dijo eso el último de los Ángeles caídos muere y sus heridas desaparecieron.
  -Vamos.- Le respondí. –Ustedes no se metan.- Me dirigí hacia Tsukino, Yumeko, Rin-san, Nana y Haruka.
La pelea comenzó, Azazel corre hacia mí con mucha rapidez e intenta clavar sus garras en mi rostro, yo apenas pude reaccionar y esquivarlo, y dejo un corte debajo de mi ojo izquierdo, empezó a atacarme consecutivamente con sus garras, su velocidad es impresionante y deja cortes en todo mi cuerpo, cuando su mano se dirige a mi rostro logro atraparla, la apretó con mucha fuerza, la giro a un costado y le doy una patada en la cara.
  -¡Guh!- El escupió sangre.
Mientras él se quejaba de dolor empecé a darle muchos puñetazos consecutivos en la cara, el reacciona y de da un golpe en el estómago dejándome sin aire y haciéndome caer al piso.
  -¡Onii-chan!- Escuché un grito de Haruka.
  -¡Estoy bien Haruka!
  -¡No le mientas a la pobre niña!- Dijo Azazel.
El empezó a pisotear mi cabeza contra el suelo, el dolor que sentía era insoportable. El me agarra de mi cabello y me levanta.
  -¿Tienes algo que decir al final?
Escupí sangre en su rostro.
  -¡Maldito mocoso!
El me arroja con mucha fuerza haciendo que me golpee contra un edificio que estaba detrás de nosotros. Mi cuerpo duele mucho, apenas puedo moverme, no creo poder contra él, me di por vencido, estaba preparado para lo que sea que me hiciera, caigo desmayado.
  -¡¡YUKI-ONIICHAN!!- El grito de Nana me despierta.
Los recuerdos de ella siendo golpeada por Azazel cruzan por mi cabeza, su dolor al ser controlada por el, sus lágrimas. No podía dejarme vencer así, tengo que matar a este bastardo. Me levanto entre los escombros, lleno de heridas y sangre, tengo que detenerlo, muchas personas murieron por su culpa, personas que no tenían nada que ver con esto, niños, ancianos, hombres, mujeres, lo matare.
  -¿Eso es todo lo que tienes? ¡¿Eh Suzaku?!
La piel de mis brazos se endurece y golpeo su rostro con toda la fuerza que tengo, su cuerpo sale disparado, volando llego a alcanzar su cuerpo en el aire golpeándolo hacia abajo haciendo que golpee el piso.
  -¡Espera! ¡Detente! ¡No era enserio! ¡Lo siento mucho!- ¿Cómo se atreve a disculpase de todo lo que hizo?
  -No tienes perdón, solo asegúrate de no volver a despertar ¿Si?
  -¡¡NO!! ¡¡BASTA!! ¡¡DETENTE!! ¡¡PERDONAME!!
Golpeo su rostro y este queda destrozado, mucho peor que el de aquel Shinigami. Al fin se terminó, el muerto, la sangre se desparrama en todos lados y el no vuelve a despertar, pero logra formular unas palabras antes de eso.
  -Lucifer-sama.
Otra vez ese nombre, Zeus debe saber quién es, pero incluso yo sé quién es Lucifer, acabar con el significa terminar con este conflicto de dioses demoniacos.
  -Yuki.
  -Onii-chan.
  -Yagami-Sama.
  -Yagami-san
  -Yuki-Oniichan.
Todas me llaman, me dijo hacia ellas, Nana se acerca y me abraza mientras llora.
  -Yuki-Oniichan, idiota, ¿Por qué siempre te arriesgas así?
  -Nana, ya todo está bien, esas cosas ya no te asustaran.- Abrace a Nana.
  -Eso no me preocupaba, yo tenía miedo de que te pase algo, no tenía miedo a esas cosas.
  -Nana.
  -Yuki-Oniichan.
Nuestras miradas se cruzan y su rostro se acerca al mío, sus suaves labios se unen a los míos por un largo rato.
   -¡¿N-Nana?!- Dije sorprendido.
  -Aah… hace tiempo que no nos besamos así, olvidaba lo bien que se sentía.
¿Es idea mía o cada vez que gano una lucha alguien me besa?, no, debe ser mi imaginación.
  -¡Nana-san! ¡Eso es injusto!- Dice Haruka.
  -¡Si es injusto!- Repite Yumeko.
  -No hablen de injusticias, yo soy la única que no lo beso.- Esta vez es Rin-san.
  -Ninguna de ustedes debe hacer eso, él y yo…, bueno ustedes ya lo saben ¡No lo hagan!, además Rin tu siempre te metes a su ducha.- Dijo Tsukino, eso significa que si éramos…
  -Lo siento chicas, Yuki-Oniichan es mío desde que era pequeño.
  -¡Esperen! ¿No me pueden compartir?- Dije.
Trate de sonar gracioso, pero ellas no lo tomaron a chiste.
  -¡¡Claro que no!! ¡¡Tú eres solo mío!!- Se llevan demasiado bien.
  -Era broma.
  -Ven aquí.- Dan miedo.
Todas se paran frente a mí y yo empiezo a correr ellas vienen detrás de mí, persiguiéndome.
  -¡¡Ustedes están locas!! ¡¡Alguien ayúdeme!! 
  -¡Espera! ¡No escaparas!- Su manera de sincronizar las palabras es impresionante.
Los Ángeles caídos se han ido, solo queda ver que es lo que seguirá, cuando me reúna con Zeus debo hacerle algunas preguntas, cierto, dentro de poco es noche buena, el año ya casi termina, tenemos que hacer las preparaciones, pero con este desastre no se podrá hacer nada, la ciudad está destruida y deberían empezar a reconstruirla, veremos luego que haremos, solo quiero tener un fin de año normal, pero viviendo en esa casa ridículamente grande, con esas chicas va a ser imposible.
  -¡Es el!- Mientras corría me encontré con una muchedumbre de personas que me señalaban.
  -Es el héroe.- ¿Héroe? ¿Yo?
  -Gracias a él nadie ha muerto y la ciudad se salvó.
¿Nadie murió? ¿Y esas imágenes que Azazel me mostro?, habrá sido una visión.
  -¡¡A un lado!!
Las personas no me hacen caso y me detienen, mientras me preguntan cosas que no escucho sigo tratando de escapar, al parecer nadie a ah muerto y mi mente está más limpia ahora y me siento tranquilo, pero ¿Cuánto durara esta tranquilidad que siento ahora?

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