NOX CAPITULO 16


AQUI LES TRAIGO OTRO CAPITULO, INTENTARÉ PUBLICAR  A UN MEJOR PASO QUE ANTERIORMENTE, ESPERO TODO VAYA DE MARAVILLA. SI VEN QUE ESTOY OXIDADO EN MI NARRATIVA TENGANME PACIENCIA POR FAVOR.








Capítulo 16




Después de resolver todos sus asuntos personales, Jean esperó a que las rondas del torneo se reanudaran, varias rondas se decidieron hacer en el mismo día para compensar el tiempo perdido, su equipo siguió avanzando sin dificultad batalla tras batalla, Liz tuvo una excelente participación, aunque ella no era buena en las artes espirituales debido a decreto que le fue impuesto no significaba que era igual con las otras artes místicas, con la guía de Jean, salió a relucir que la señorita druida era muy hábil en la magia, artes marciales e incluso un poco en la alquimia y nigromancia.



En este momento se encontraban en octavos de final, y aunque era turno de Jean, Liz le pidió que la dejara participar pues no quería que Jean hiciera todo el trabajo. Su oponente era Will Macferr y su hermano Clen Macferr ambos príncipes del Reino de los Bosques Oscuros, dicho reino compartía raices culturales, sanguineas e historicas con los druidas, debido a eso ambos principes pudieron participar como equipo sin necesidad de tener en su equipo a algun druida. A decir verdad eran unos de los favoritos para ganar el torneo, sus habilidades eran innegables sin embargo su carácter dejaba mucho que desear, eran arrogantes, soberbios e impiadosos, incluso en una de sus anteriores rondas aunque ya habían derrotado a su  oponente, Will no dejó que dijiera que se rendía, le cubrió la boca y lo golpeó hasta que perdió el conocimiento. El público se disgustó mucho ante este hecho pero eso no los detuvo en sus siguientes encuentros donde continuaron dando muestras de su desagradable carácter.


Liz y Will se arrojaban sus mejores conjuros y alternaban con combate físico, la doncella usaba una morning star mientras que el príncipe tenía una hoz en cada mano.


-“Cat Sidh emisario del más allá, ladrón de almas, de nueve vidas. Enemigo de los vivos, ¡Aparece ante mí y sucumbe a mi dominio!”-.


Tras terminar su conjuro, una manada de gatos negros con una mancha blanca en el pecho, del tamaño de leones, de apariencia salvaje de cuyos cuerpos emanaban un miasma ligeramente purpura, hizo acto de presencia.


-Liz Wildwind, has sido un oponente medianamente decente pero ya me cansé de jugar. ¡Ahora intenta salir de esta!-.


Will le ordenó a sus invocaciones que atacarán, por su parte Liz viendo el inminente ataque decidió usar lo que había estado entrenando con Jean.


-“Bestias salvajes que una vez estuvieron vivas, que alguna vez caminaron por las selvas, bosques y desiertos. Por favor atiendan a mi humilde voz, préstenme su fuerza y muéstrenle al mundo una vez su orgullo y grandeza, ¡Háganos saber la razón por la cual una vez fueron llamados reyes y reinas!”-


Antes que los gatos gigantes lograran acercarse a Liz, una fuerte ventisca la cubrió, el campo de batalla tembló  y cuando todo se calmó, figuras tras figuras aparecieron alrededor de la doncella de cabello verde, se trataba de leones, osos, tigres colmillos de sable, hienas, serpientes, toda clase de criatura salvaje de un tamaño colosal y otras bestias salvajes algunas conocidas y otras más de épocas distantes. Todas y cada una de ellas tenían algo en común, ninguna poseía un cuerpo físico, solo uno formado por prana, ectolplasma y mana.


-¿¡QUE!?-.


El director Rooscu que estaba de comentarista se sorprendió al ver a estas criaturas aparecer, y no sin una razón.


-¿Director Rooscu? ¿Estás usted bien? ¿Por qué está tan sorprendido?-.


El otro comentarista no dejó pasar la oportunidad de preguntar, después de todo era la primera vez que  mostraba una reacción de interés ante una batalla del torneo.


-¿Acaso no estás viendo lo mismo que yo? ¡La señorita Liz Wildwind acaba de invocar las almas de bestias del pasado, no espíritus, no criaturas mágicas! ¡Se trata de algo totalmente distinto a las invocaciones que hemos visto hasta ahora! ¡Acaba de hacer uso del poder mismo de la naturaleza y para hacer eso se necesita un profundo conocimiento de sus leyes!-.


-¡Eh! ¿Realmente eso es tan impresionante?-.


-¡Claro que lo es! ¡Muchos de los que critican la nigromancia argumentan que sus técnicas, conjuros y ritos son antinaturales, prácticamente alegan que todo lo relacionado con la muerte debería ser prohibido, pero lo que estamos viendo ahora mismo es una combinación entre la nigromancia y las artes espirituales y para que esto sea posible se necesita estar en perfecta armonía con las leyes de la naturaleza. ¡Esto es una prueba física irrefutable de que la muerte es parte de la naturaleza y no algo oscuro que debe ser tratado como un tabú prohibido o temida irracionalmente! ¡Oh! ¡Jean, ¿así que eso era lo que estabas creando en secreto para la señorita Wildwind?! ¡Vas a hacer que a este viejo le dé un infarto!-.


Las conversaciones y comentarios entre  el público no tardaron en aparecer, aunque la mayoría no entendía la explicación del director Rooscu, quedó claro para ellos que la señorita druida y su compañero Jean habían hecho una gran hazaña, capaz de impresionar incluso a un Arcano mayor como el director de la academia Shade.


De vuelta en el campo de batalla, el príncipe Will supo que se encontraba en problemas, en un intento de salvar la situación realizó una nueva invocación.



-“Sabueso infernal, que rondas los lugares de los vivos en busca de presas. Bestia que provoca el miedo en todo ser que escucha tu mortal aullido pero irónicamente le temes al llanto de las hadas.¿ Dime acaso no escuchas que tienen hambre? ¿Acaso no es tu misión alimentarles? Si no me equivoco entonces ¿Por qué te quedas ahí sin hacer nada?-.


Inmediatamente terminar el conjuro un inmenso perro aterrador de color negro y café, dientes afilados, aliento fétido y que babeaba una increíble cantidad de saliva apareció frente al príncipe, sus ojos fantasmagóricos demostraban que no era una criatura de este mundo.


El sabueso y los gatos infernales chocaron contra la manada de espíritus animales invocados por Liz. Usando sus armas naturales, garras, colmillos, cornamentas o sus propios cuerpos ambos grupos intentaban despedazarse.


Esta situación solo continuó por unos treinta segundos hasta que un grupo de espíritus de pequeños erizos se coló en el campo de enemigo, el grupo de cinco pequeños erizos al estar cerca del príncipe saltaron y explotaron en el aire esparciendo sus púas, el príncipe enemigo tuvo que conjurar un escudo mágico para detener el ataque.


Enojado por encontrarse ante esta situación frente a un enemigo que él consideraba inferior, el joven hombre usó una de sus hoces y se hizo un corte en la muñeca contraria, él decidió ofrecer su sangre para alimentar a sus invocaciones, los orbes expiatorios no se activaron ya que el daño fue auto infligido, dichas orbes fueron programadas de esa manera para que no interrumpieran los ritos y conjuros de los participantes que involucraban esta serie de acciones.


Los felinos y el sabueso infernal al recibir la sangre de su invocador crecieron en tamaño, y un aura roja les cubrió, inmediatamente sus ataques se volvieron más salvajes, las invocaciones de Liz empezaron a perder terreno.


La piel de Liz se llenó de sudor, no por el miedo sino por el esfuerzo sus reservas de energía ya se estaban agotando, sin embargo ella no se daría por vencida, por su madre, por sus amigos, por ella misma, quería demostrar que ya no era la misma joven inútil del pasado, con la ayuda de Jean en un corto tiempo pudo hacerse más fuerte, al inicio ella pensaba que Jean solo perdería su tiempo, que ella misma no tenía talento, pero el joven le dijo algo en respuesta que ella nunca olvidaría: 


“Escucha bien Liz, no te diré palabras lindas, no intentaré convencerte de que tienes talento aunque a mis ojos es evidente que lo tienes, sin embargo incluso si fuera cierto que no tienes talento,  si tienes una razón para pelear, una razón  para volverte más fuerte, una razón para no entregar lo que amas a tus enemigos entonces usa todo lo que tengas, si solo tienes manos sostén un arma o ciérralas y forma un puño, si solo posees  piernas corre hacia ellos y  patéalos , si solo tienes dientes muerde , si lo único que te queda son palabras hiere su mente y orgullo, pero hagas lo que hagas no dejes de pelear, no te rindas ”.


-(En este momento ya no me quedan energías, ¡pero lo que si tengo es mucha sangre!)- Después de haber pensado eso y habiendo tomado su decisión, Liz recurrió a la misma táctica de su oponente, sacó una pequeña daga de sus ropas y se hizo un corte en la mano derecha, sin embargo añadió algo más que su oponente no hizo- (¡Y también tengo esto!)- la bella doncella tomó su largo cabello y se lo cortó con la daga ofreciéndolo a los espíritus,  ante los sorprendidos espectadores, incluyendo a Jean.



-¡A la naturaleza, a los reyes y reinas del pasado les hago este sacrificio!-.


Su sangre y cabello flotó hacia sus espíritus pero ninguno de ellos absorbió su sacrificio era como si no lo aceptaran, al ver esto, Liz estuvo a punto de desesperarse sin embargo pronto ese sentimiento fue sustituido con un nuevo fuego dentro de ella.


-¡Si  mi sangre es indigna, si mi cabello es indigno, si no pelearan por mí, entonces apártense!-.


Liz tomó su pesado morning star y corrió hacia el sabueso infernal que era el enemigo que le estaba dando más trabajo vencer, sin embargo a medio camino, una extraña voz le hizo detenerse.


-“Si ustedes patéticas bestias se sienten indignas de semejante festín, yo lo tomaré por ustedes”-.


Una impresionante ventisca arrasó la arena formando un tornado de en medio del cual un claro e inequívoco rugido surgió, cuando el tornado se disipó un majestuoso león, de semblante fiero y digno como ningún otro apareció, sin perder el tiempo el sacrificio de Liz se transformó en partículas de luz y fue absorbido por el león.


-¡Yo, el gran León de Nemea acepto tu sacrificio doncella! ¡Destrozaré a tus enemigos, sean hombres, bestias o dioses!-.


Sin intercambiar más palabras el inmenso león cargó contra el sabueso infernal y para sorpresa de todos de un solo zarpazo lo destrozó, el cuerpo del sabueso explotó en partículas de luz y humo, el León de Nemea después volvió su furia hacia los Cait Sidhes y una masacre unilateral comenzó, a pesar de que los Caith Sidhes contraatacaban, sus garras no conseguían penetrar la gruesa piel del León.


Finalmente el rey de las bestias avanzó hacia un aterrado príncipe Will.


-¡Aléjate bestia! ¡No te acerques a mí! ¡Por favor detente!-.


El joven príncipe tropezó y cayó el suelo, y patéticamente intentó alejarse del león, pero sin importar que dijera o hiciera el majestuoso rey no se detuvo y cuando estuvo extremadamente cerca del príncipe alzó su garra era obvio que es lo que pensaba hacer, al ver esto el joven Will, se desmayó tras emitir un miserable y penoso grito, no sin antes orinarse en sus pantalones.


El león nunca llegó a finalizar su zarpazo, pues Liz tras recuperarse de la sorpresa le detuvo, la batalla ya estaba ganada no era necesario torturar al vencido.


-Como ordenes noble y fiera doncella. Dos veces mas acudiré a tu auxilio, recuerdalo-.


Tras decir eso el león desapareció así como todos los demás espíritus naturales.


Entre el público tres personas que se estaban preparando para detener al León de Nemea por fin pudieron relajarse.



Los espectadores anonadados por fin se recuperaron de su estupefacción la presencia del León era tan digna y majestuosa que les cortó la respiración, ninguno de ellos pudo reaccionar hasta que este desapareció.



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Acerca de David-A Gato

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