NOX Volumen 2 capítulo 1

Hola, les dejo el capítulo 1, mañana subiré otro, disfrutenlo. Espero que su espera halla valido la pena.

CAPITULO 1.


Jean corría a toda velocidad por los pasillos intentando escapar de la Profesora Maeru.

-Lo siento mucho Capitana… no sabía que usted me veía de esa forma…-.

-¡¿De qué rayos hablas?! ¡¿Por qué estas huyendo de mí?! ¡Detente ahora mismo!-.

-¡Yo no puedo hacer eso, siento que si me detengo perderé algo muy importante!. ¡Mi libertad!. ¡Que quiera presentarme a su padre tan pronto es demasiado para mí!!Mi corazón no está listo! ¡Aún no quiero comprometerme!-.

Diciendo eso el joven aumentó drásticamente la velocidad.

-¡Ah! ¡Espera, estas totalmente equivocado!- La joven mujer entendió tarde el problema que sus palabras causaron, su rostro quedó rojo como un tomate, lo que provocó un nuevo malentendido entre todos los estudiantes que vieron la persecución.

-¡Lo siento mucho, la diferencia de edad es inmensa, yo soy menor de edad y usted ya está muy vie…!-.

-¡No te atrevas a decirlo Jean Nox Crow! ¡Juro que te mataré! ¡ Yo solo tengo 19 años!-. Algo se rompió dentro del corazón de la capitana Maeru, las venas de su frente parecían que en cualquier momento reventarían-.

-¡Pero… pero, usted no es mi tipo, es demasiado violenta!-.

-¡Te mandaré al otro mundo Jean, prepárate!-. En este punto la profesora desenvainó la espada que estaba a su costado y empezó a atacar, destruyendo todo en su camino.

-¡Auxilio! ¡Alguien ayúdeme!-. Una estocada se dirigió  hacia su espalda Jean esquivó por poco el claro intento de homicidio.

-¡Por favor capitana deténgase! ¡En verdad siento que esto no haya funcionado!-. El aterrorizado joven no sabía que más decir para intentar salir vivo de esta situación.

-¡Cállate de una maldita vez, deja de humillarme mas¡ ¡No hables como si estuvieras cortando conmigo!-. Diciendo eso le lanzó tres cuchillas de viento cortante, Jean conjuró un  escudo mágico para detenerlas.

-¡Tal vez deberíamos darnos un tiempo para aclarar nuestros sentimientos!-. Una espada cayó donde se encontraba antes el desafortunado alumno, dejando un inmenso cráter.
-¡Te dije que cerraras la boca!-.

-¡Ya sé! ¡Necesitamos experiencia sobre la vida, deberíamos salir con otras personas y luego…-.

Su frase fue interrumpida por una patada en su espalda que lo mandó a volar dentro de un salón de clases rompiendo la puerta en el proceso.

-¡Muérete de una vez!-.

Después de caer en medio de la clase, Jean se levantó con dificultad sobándose la espalda.

Lento pero segura  un avatar de la violencia se acercaba hacia a él, un aura terrorífica le rodeaba, se encontraba en estado berserker, vapor se escapaba de su boca como si fuera una bestia salvaje.

-¡Lo siento mucho! ¡Por favor perdóneme la vida!-.

Sin inmutarse la Profesora Maeru continuó su camino lentamente, preparando su espada para el ataque final.

Desesperado Jean intentó consolar a la joven mujer.

-¡Por favor no tiene que ponerse así, a pesar de lo violenta, impulsiva, ruda, autoritaria, mandona y poco femenina que pueda ser no debe perder la  esperanza, algún día encontrará a alguien…tal vez!-.

-¡Púdrete!- Con la mano izquierda sosteniendo  la  espada, la capitana dirigió  una estocada hacia el pecho de Jean, él la esquivó haciéndose a un lado en el último momento, pero eso fue una finta, la enfurecida mujer con su puño derecho conectó un gran golpe en la mandíbula de su víctima.

El cuerpo del joven salió disparado rompiendo las ventanas cayendo afortunadamente solo desde el quinto piso.

En el salón se escuchó el sonido de los estudiantes tragando saliva, impactados ante la bizarra escena que habían presenciado.

-Profesora Maeru, ¿Sería tan amable de decirme que está pasando?-. Sin perder la calma la profesora Gray cuya clase fue abruptamente interrumpida, cuestionó a su igual.

Dirigiendo su mirada hacia su interlocutora la capitana respondió fríamente mientras se colocaba en la ventana con la intención de perseguir y rematar a su oponente.

-Disciplinando a un alumno problemático-.

-En ese caso, continué por favor-.

La violenta mujer saltó desde la ventana, mientras la anciana profesora Gray continuó su lección escribiendo en la pizarra como si no hubiera pasado nada.


En el suelo en encontraba tendido Jean, aturdido por los golpes, el sol le pegaba de frente, de repente alguien le bloqueó la Luz, una sombra de silueta femenina se proyectó sobre él.

-¿Tienes algo más que decir?- Una voz glacial le hizo la pregunta.

Reuniendo todas sus fuerzas para responder, el joven vizconde dijo lo que pensaba que podrían ser sus últimas palabras con una voz titubeante.

-..No…eres tú…soy yo-.

La segunda excusa más común e inútil que los hombres han  utilizado desde la prehistoria.

Lo último que vio antes de perder la conciencia fue un pie usando una bota militar dirigiéndose a su rostro.
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Los profesores se encontraban en el salón de descanso, comentando diversos temas relacionados con los exámenes del primer trimestre.

El profesor Nirven decidió que este día aplicaría el examen de su materia.

Tres golpes se escucharon en la puerta interrumpiendo la animosa conversación, a lo que el taciturno educador contestó con un:

-Adelante,  James.

Un hombre vestido con un traje de mayordomo entró a la  habitación empujando un carrito de servicio encima del cual se encontraba una bandeja con una tetera y varias tazas.

-El té está listo señor-.  James elegantemente sirvió una taza y se la entregó al profesor Nirven, repitió el mismo proceso con los presentes.

La escena era hasta cierto punto la normal interacción entre un amo y su sirviente, salvo por un pequeño detalle, el mayordomo tenía un sombrero del cual en la parte delantera tenía un velo que le cubría el rostro.

Ante la mirada inquisitiva de sus compañeros, el profesor Nirven presentó al “desconocido”.

-Aunque ya lo habían conocido antes déjenme hacer las presentaciones de nuevo. Él es James I y será mi nuevo ayudante a partir de ahora-.

-Mucho gusto -. El ayudante hizo una reverencia hacia los demás, los cuales contestaron inclinando la cabeza.

-Nirven ¿A qué te refieres con que ya lo habíamos conocido? En realidad no me acuerdo-. La profesora Seyd no pudo aguantarse la curiosidad y terminó por preguntar.

-Al inicio de año durante la primera clase les di la tarea a los estudiantes de “animar” un títere, y a cierto joven le di un esqueleto humano…-

Fue interrumpido por el profesor de artes marciales.

-Espera un momento, no querrás decir que…-

-Es exactamente lo que estás pensando, ese esqueleto es James -. Con una sonrisa ligeramente maliciosa el taciturno profesor asintió, después continuó hablando.

-El motivo de esa clase como dije antes solo era conseguir que se moviera el material de estudio, pero aparentemente el Joven Nox entendió mal y en su lugar creó a un genuino muerto viviente, después de algunos días me di cuenta que seguía moviéndose, así que decidí darle entrenamiento y usarlo-.

-Eso ¿No es ilegal?-El profesor de magia parecía algo alterado.

-No te preocupes Mckrin… es un muerto viviente de primera calidad, es inteligente, fuerte, puede usar magia y sobre todo prepara un delicioso té-.  Nirven tomó un trago de su taza de té.

-¿Puede usar magia? Jajaja. Eso suena muy interesante, en ese caso préstamelo de vez en cuando para investigarlo detalladamente aunque no sea mi área de conocimiento-. El profesor de magia tenía un brillo siniestro en sus ojos.

-Lo tendré en cuenta-.

-Ese joven es extraño-. La mujer elfo soltó un comentario de manera distraída.

Se hizo presente un corto e incómodo silencio.

-Jajaja, pero así es más interesante y divertido ¿no creen?-. El profesor de espada rompió el silencio.

-Tienes razón, ayer le dí una comisión a Nox y los resultados fueron demasiado entretenidos, ¿Quieren escuchar de que se trataba la comisión?-.

Habiendo acaparado la atención de sus demás compañeros el profesor Nirven continuó su historia, mientras una verdadera sonrisa de diversión se dibujaba en su rostro.

-Le pedí que moviera todas las tumbas, cadáveres y restos óseos desde el antiguo cementerio al nuevo-. 

En ese punto el por lo general callado y sombrío hombre soltó una carcajada.

Los demás tenían un rostro de perplejidad.

-¿Y saben que es lo que hizo?-

Sus compañeros se inclinaron ligeramente sobre la mesa queriendo escuchar el resto de la historia.

- Lo que les voy a decir debe mantenerse entre nosotros ¿están de acuerdo? -.

Todos asintieron.

-Pensé que pediría ayuda pero literalmente levantó a los esqueletos y cadáveres del cementerio e hizo que ellos cargaran sus pertenencias y se mudaran hacia el nuevo lugar-.

-¡!!Ehhhhhhh!!-. Varias expresiones de sorpresa se escucharon al unísono.

-¡Lo hubieran visto, un desfile de muertos vivientes cargando sus ataúdes y pertenencias!-. El profesor Nirven continuaba contrario a su normal comportamiento riendo sonoramente, aunque solo él lo encontraba divertido.

-Y si eso no fuera suficiente, creó un sepulturero-.

-¿Sepulturero?-. El profesor de espada preguntó.

-Un sepulturero es un muerto viviente que protege los cementerios evitando que los vivos saqueen y roben los cuerpos, también impide que los muertos salgan de su lugar de descanso, su creación era una tradición muy antigua solo reservada cuando se abrían cementerios nuevos-. El profesor Mckrin aclaró la duda mientras se limpiaba el sudor frío de la frente con un pañuelo de seda.

-El señor Nox Crow…es toda una caja de sorpresas-. Añadió.

-O una caja de Pandora-. Seyd soltó otro de sus oportunos comentarios de manera risueña.

Nuevamente el silencio se hizo presente.

Nirven dio un vistazo a su reloj comprobando la hora.

-Bueno ya es tiempo de que me vaya, en el examen de hoy pienso presionarlo para ver hasta dónde llega su habilidad y conocimiento en la Nigromancia-.

Recuperando su semblante habitual el taciturno profesor se retiró de la habitación seguido de James I quien dio una reverencia antes de salir.

Los demás profesores se vieron unos a otros.


-Creo que deberíamos acudir para ver el examen en caso de que algo raro pasé-. El profesor Ter Weiss hizo una sugerencia a la cual todos estuvieron de acuerdo.
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Acerca de David-A Gato

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