NOX VOLUMEN 4 CAPITULO 20


POR FIN, POR FIN LOGRÉ TERMINAR ESTE CAPITULO DEBO CONFESAR QUE ME COSTO MUCHO TERMINARLO. SE QUE USTEDES LO LEERAN EN UNOS CUANTOS MINUTOS AUNQUE A MI ME COSTÓ DÍAS ESCRIBIRLO. SOLO ESPERO QUE LES GUSTE. POR CIERTO EL EPILOGO YA CASÍ ESTA TERMINADO.







CAPITULO 20




-Profesor Nirven ¿Qué tan grave es lo que pasó? ¿Qué consecuencias podría haber?-.



Apenas se recuperó un poco mentalmente Jean decidió tratar directamente el problema que había provocado sin querer. Él mejor para ayudarle a encontrar una solución era el profesor Nirven.



-Bueno, creo que mi clan mandará asesinos para acabar contigo y así poder recuperar su honor, eso sin tomar en cuenta a todos los nobles que se sienten ofendidos porque mancillaste la pureza de sus hijas y porque atentaste contra el pudor de sus respectivas esposas-.



-Fue sin querer, soy completamente inocente-.



-¿Eso realmente importa?-.



-No, sinceramente no-.



-Deberías prepararte para lo que viene-.



-¿Hay alguna forma de calmar la ira de su clan?-.



-Sinceramente no lo creo,  prácticamente los humillaste con todo el mundo-.



-¿Las personas cercanas a mi estarán en peligro?-.



-No, solo tú. Sería deshonroso para mi clan lastimar inocentes-.



-Es un alivio escuchar eso, si solo es mi cuello el que peligra, estaré más tranquilo-.



-Suenas muy confiado-.



-No es confianza, es experiencia. No sería la primera vez que alguien quiere mi cabeza-.



-Jean, ¿Es mi imaginación o estás intentando alargar está conversación para no ver a la directora Seyd?-.



-No, no es su imaginación. Simplemente no quiero ir a verla, temo lo que pueda hacerme-.



-Técnicamente eres inocente, así que no puede hacerte nada grave-.



-Eso solo es en teoría-.



-No puedes evitar verla así mejor ve de una vez-.



-Está bien…-



Con paso afligido Jean salió del salón de maestros donde estaba con el profesor Nirven y se dirigió a la dirección. Horas más tarde salió hecho polvo mentalmente, sintiéndose la peor basura del mundo.



Como castigo estaría encerrado en la academia del sol y solo podría salir para participar en el torneo. Atrás de él a algunos pasos lo acompañaba su compañero Carmil Carm.



-Carmil, puedo sentir tu mirada despreciable clavada en mi nuca ¿Podrías dejar de hacer eso?-.



-¡No puedo! La directora me pidió que no te quite los ojos de encima. Eres un peligro para la sociedad y para todas las mujeres del mundo. Personalmente estoy de acuerdo con la directora Seyd de que algún día causarás una nueva guerra mundial-.



-No me cansaré de decir esto pero ¡Soy inocente!-.



-¡No lo eres! ¡De seguro planeaste con detalle como exhibirte ante todo el mundo haciéndolo pasar por un accidente!-.



-¡¿Por qué rayos haría eso?!-.



-¿Por qué me preguntas a mí? Yo no sé cómo piensan los pervertidos como tú-.



-¡Me rindo! ¡Ya has agotado mi paciencia! ¡Te romperé un par de huesos para poner algo de lógica en tu cerebro! -.



Tras decir eso Jean se acercó amenazadoramente a Carmil.



-No, espera. ¡No te acerques pervertido! ¡No quiero que ensucies mi pureza!-.



-¡No tengo la más mínima intención de ensuciar la pureza de un hombre! ¡Solo voy a ensuciar tu ropa con tu propia sangre!-.



-Aléjate de mí pervertido. Si das un paso más voy a gritar-.



Sin hacer caso Jean siguió acercándose a su compañero. 


Dándose la vuelta Carmil salió corriendo siendo perseguido por Jean muy de cerca.



-¡Auxilio! ¡Este pervertido quiere hacerme cosas indebidas!-.



-¡No digas cosas que la gente pueda malinterpretar!-.



-¡Ayuda, Jean Nox Crow, quiere arruinar mi pureza!-.



-¡Eso no es cierto!-.



Sin poder aguantar los murmullos y las miradas que le dedicaban los estudiantes que se encontraban en los pasillos El joven vizconde mejor optó por dejar de perseguir a Carmil, en su lugar se dirigió a su cuarto y se encerró, a través de la ventana pudo ver que Carmil lo vigilaba desde un árbol algo lejano.



-Paciencia Jean, paciencia. Esto se tiene que calmar en algún momento-.



Repitiendo esas palabras una y otra vez, Jean se acostó en su cama, intentado olvidar sus problemas y tras poco esfuerzo logró entrar en el país de los sueños.



Sin embargo el gusto pareció no durarle, la puerta de su habitación fue abierta con gran fuerza y la voz de la directora se hizo escuchar a un gran volumen.



-¡JEAN NOX CROW! -.



Incorporándose Jean se sentó al borde de la cama.



-Directora Seyd ¿Puedo ayudarle en algo?-.



-Tengo noticias muy importantes, las concursantes que se iban a enfrentar con ustedes en la final no participarán, por causas de fuerza mayor se retiraron del torneo y partieron de regreso al País del Ganges. Lo que significa que técnicamente por abandono los nuevos campiones del torneo de druidas son la señorita WildWind y usted, Señor Nox Crow-.



-¿Es en serio?-.



-Sí, el concejo de los druidas me acaba de informar. Mañana al atardecer se hará la ceremonia de premiación. Necesito que vayas a la dirección en media hora para prepararnos para ese evento. Mi hermana ya le fue a avisar a la señorita Wildwind así que no tienes que ir a buscarle-.



-Entendido-.



Mirando alrededor la directora se dio cuenta de que alguien faltaba.



-¿Dónde está el Señor Carmil Carm? Yo le pedí que te mantuviera vigilado-.



-Oh, si. Hace un gran trabajo. Él está afuera en el árbol de ahí ¿puede verlo? , tiene miedo de que le haga algo-.



-Ya veo. Espero que usted no se atreva a hacerle algo a su compañero-.



-No le haré nada-.



-Ya hablaremos de eso después-.


La anciana directora le dirigió una mirada de desconfianza y luego se retiró del lugar.



Jean aprovechó el tiempo que se le dio para darse un baño y cambiarse de ropa. Cuando salió de la habitación Carmil ya lo esperaba sin embargo solo siguió a Jean a distancia segura.



A la entrada de la dirección se topó con Liz, quién al verlo llegar bajó la cabeza apenada, lo que hizo que Jean también sintiera vergüenza.



-Liz, lo que pasó fue un accidente-.



-Lo se Jean, no te culpo por lo que pasó-.



El joven se tranquilizó al escuchar las palabras de su compañera. Antes de que pudieran continuar con la conversación la puerta de la dirección se abrió, las hermanas Seyd salieron y los invitaron a pasar, dentro hablaron de las formalidades que se deberían llevar a cabo en la ceremonia de premiación durante la cual Jean tendría que dar una disculpa pública por el accidente durante la pasada batalla.




Tras esa reunión y al abandonar la dirección, Sena Seyd, Liz y Jean se dirigieron a la casa de la primera para hacer sus propios preparativos en caso de que algo llegase a pasar.



-No pienso que él se quede con las manos cruzadas. Debe ser un golpe duro que Liz haya ganado el torneo, aunque debo decir que ganar porque el otro equipo abandonó no es tan impactante como haber ganado después de derrotar a todos, sin embargo una victoria es una victoria-.



-Jean ¿De verdad crees que mi tío intentará hacer algo?-.



- Definitivamente lo hará. Tu participación en el torneo ha sido impecable, en todo caso fui yo quien metió la pata pero no hablemos de eso por ahora, prácticamente demostraste que eres una digna sucesora para tomar el puesto de Gran druida, así que no hay forma de que se quede con las manos cruzadas-.



-No dudo de ti Jean pero ¿Qué es lo que piensas hacer?-.



-No te preocupes Liz haré todo lo que este en mi poder para detener a tu tío no permitiré que alguien te ponga un dedo encima-.



Esas palabras tuvieron un gran efecto en el corazón de la joven doncella, quién ahora tenía el rostro sonrojado no por la vergüenza sino por algo más.



-Si ya terminaron de coquetear creo que deberíamos pensar en qué hacer si las cosas se ponen feas-.



Con una sonrisa ligera la profesora Sena Seyd les interrumpió.  El resto del día repasaron diversos planes intentando cubrir la mayoría de las contingencias que se les pudo imaginar.




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Por fin las horas que faltaban pasaron. Frente al concejo de druidas se hallaban Liz Wildwind y Jean Nox Crow , atrás de ellos se encontraba sentado un enorme público.



Bulg Argon SacredWind, el Gran druida desde el puesto más alto, se puso de pie y abrió sus brazos en dirección de Liz y Jean, en su rostro tenía una sonrisa de oreja a oreja.



-Felicitaciones a los campeones. Han peleado duro para lograr salir victoriosos. Sinceramente debo decir que han hecho bien.-.



La forma de comportarse de Bulg hizo que Jean tuviera una desagradable premonición, pues no pareciera que estuviera preocupado en lo más mínimo ante la posibilidad tangible de perder su puesto en el concejo druida.



 -Como se prometió desde el inicio, recibirán ya sea un corazón de hidra o un frasco de elixir de la vida. Tesoros que nos esforzamos en conseguir todo con el fin de motivar a los participantes. Ustedes dos nos dieron un gran espectáculo, tal vez en más de una forma. Ahora bien como es costumbre tras finalizar cada torneo elevaré una plegaria a nuestra guardiana, una de los cinco espíritus mayores del viento-.



El gran druida dejó de ver a su sobrina y a Jean en su lugar, miró hacia el cielo



-Supremo Espíritu del viento, una de los cinco, Liberi Vela Rosa, guardiana de mi gente y de los navegantes. Siguiendo la tradición dejada por nuestra fundadora Liz SacredWind, tú fiel amiga, y heroína de la humanidad, hemos realizado nuevamente un torneo no para alabar la violencia sino para afirmar nuestra relaciones con los demás y para honrar su recuerdo. Tal como nos has pedido lo hemos celebrado en esta isla y ahora te presento  a los campeones-.



Mientras Jean seguía preocupado, para su sorpresa y la de todos, apenas el gran druida finalizó sus palabras un tornado de salvaje viento se formó enfrente del gran druida, el tornado se elevó hasta unirse con el cielo, después se despejó súbitamente, dejando en su lugar una aparición hermosa; Una mujer gigante de una profunda belleza física, de rostro seductor, piel de color verde pálido, cabello entre verde y azul, con un aire alegre, divertido y ligeramente provocativo.



-Noble y valiente Gran druida Bulg Argon SacredWind con gusto he acudido a tu llamado, sin embargo he de decir que aunque tú has hecho bien otros han manchado este hermoso torneo con sus acciones criminales-.



-¡OH! ¡Poderosa Liberi Vela Rosa, dime por favor quienes fueron los que te han ofendido y yo mismo los castigaré, no dejaré que salgan impunes!-.



Vela volteó a ver a Liz y a Jean, y como el joven esperaba Vela los señaló.



-Ellos dos fueron los que mancharon este torneo, yo una de los cinco espíritus mayores del viento ordeno que sean inmediatamente ejecutados-.



-Como tú ordenes, mi respetable Señora.  Yo el gran druida Bulg Argon SacredWind declaro con todo el pesar de mi corazón que cumpliré con pena capital, y borraré la desgracia y deshonor que la participación de mí amada sobrina y su compañero trajeron sobre nosotros-.



La aparición de Vela  causó una gran alegría y felicidad al corazón de los druidas especialmente en el corazón de los más ancianos, la última vez que Vela apareció fue hace más de 50 años sin embargo su increíble declaración acusatoria y su siguiente petición de muerte hacia los ganadores transformó la felicidad en una nube de oscuras emociones.




Todos habían sido afectados, estupefactos no sabían ni qué hacer ni que decir, especialmente Liz quién en su rostro pálido se podía ver que estaba totalmente aterrada. Sin embargo había una persona que no estaba en lo más mínimo intimidado ante la situación tan desesperanzadora. Jean se puso enfrente de Liz y sin poder soportar más comenzó a reír como loco ante las declaraciones del Supremo espíritu y del Gran druida, su risa maniática fuera de lugar sacó a todos de sus pensamientos.



- ¡Eres increíble Bulg SacredWind! ¡No solo te deshiciste de tus hermanos para subir al poder! ¡Ahora también quieres sacrificar a tu sobrina para mantenerlo! ¡Le prometí a mi maestro el legítimo Gran druida  Icaro SacredWind que no intentaría buscar venganza en su nombre pero ahora has cruzado la linea! ¡No dejaré que tú ni nadie le toque un solo cabello a Liz! ¡Te desenmascararé ahora mismo! -.



Tras decir eso desde los pies de Jean surgió un geyser de fuego ocultándolo de los ojos de la gente al mismo tiempo que una voz potente, llena de ira y de pasión resonaba en los oídos de todos los espectadores.



-¡Mi nombre es Gehena .Miembro de los espíritus de fuego. Infierno ardiente que consume la inmundicia y la vuelve cenizas. Enemigo natural de los demonios. Aborrezco la injusticia con todo mi ser, odio con todo el fervor de mi alma a los malvados, lloro al ver sufrir a los inocentes. Es por eso que aquí y ahora prometo  que haré pagar a aquellos que abusan de los demás. ¡Sin importar quienes sean  juro que los haré caer  aunque eso me cueste la completa existencia! ¡No cederé sin importar quién sea mi enemigo! ¡Aquellos que piensan que pueden salir impunes de sus crímenes y vilezas tengan muy presente que el infierno irá por ustedes sin siquiera esperar a que exhalen su último aliento! ¡Incluso antes de cruzar las puertas del inframundo tendrán que abandonar toda esperanza! ¡Mi nombre es Gehena y esto es todo lo que soy!-.




Cuando la declaración de Jean cesó así lo hizo el gran pilar de fuego en el que se encontraba.




Frente a todo el público apareció una figura delgada, casi tan alta como el espíritu de viento, vestido en una túnica blanca encima de la cual portaba una fina armadura de cuerpo completo de color rojo, con una máscara de color negro que le cubría la parte superior del rostro dejando ver solo sus delicados labios, en su espalda poseía dos pares de alas de plumas de distintos tonos de rojo que brillaban como si fueran rubíes. Con ambas manos portaba una lanza de fuego azul y todo su cuerpo estaba envuelto en llamas. Era una visión hermosa que robó el aliento de los espectadores opacando incluso al Supremo espíritu del viento convocado por Bulg SacredWind.




Cuando Jean recién arribó a Ciudad Lux y se volvió un estudiante de la Academia del Sol, cierto día unos duendes traviesos hicieron un desastre de su cabello enredándolo en trenzas de diversos patrones afortunadamente cierta profesora elfo se ofreció a ayudarle, sin embargo eso resultó ser una trampa de miel ¿De casualidad tienes un nombre espiritual? Eso fue lo que Sena Seyd le preguntó, en esa ocasión no hubo respuesta  pero después cuando recién asesinó a Zinn Pert , la hermosa elfo volvió a confrontarlo y él tuvo que admitir la verdad. Jean era un Ánima, una existencia entre espíritu y mortal. Un mortal que había recibido un nombre espiritual de manos de un espíritu superior.



-Observen todos, la verdadera apariencia de la abominación que Bulg SacredWind intenta hacer pasar por el Supremo Espíritu de viento protector de los druidas-.



Sin mediar palabra y sin que alguien pudiera haberlo previsto, Gehena arrojó su lanza de fuego azul hacia el gran espíritu del viento la cual solo tuvo tiempo de cruzar sus manos para cubrirse intentando invocar un escudo de su elemento para defenderse, sin embargo subestimó el poder de Gehena, antes de impactar la lanza explotó devorando el viento y haciéndose más fuerte, el gran espíritu fue engullido por las llamas y empezó lanzar gritos de dolor que erizaron la piel de los que presenciaban todo, pero pronto el dolor fue cambiado por ira, con un grito bestial el espíritu de viento mostró su verdadera apariencia, la belleza desapareció y fue reemplazada por una visión horrible, como si fuera papel el fuego había consumido su disfraz.



Una enorme creatura con rostro y dorso de mujer, su piel era marrón con tintes amarillos, la mitad inferior de su cuerpo estaba conformada por patas como de cangrejo, sus manos eran pinzas similares a los de las langostas, en su espalda se levantaba una hilera de púas.



Gehena creó una nueva lanza de fuego y la mantuvo en lo alto amenazando a la espantosa creatura quien ya se había recuperado del ataque sorpresa y estaba lista para contraatacar pero al ver que Gehena estaba con la guardia alta se quedó inmóvil analizando la situación en silencio.




-!¿Qué es esa monstruosidad?!-.



-¡¿Qué está pasando aquí?!-.



-¡¿Qué significa esto?!-.



Las exclamaciones y preguntas en busca de una explicación no tardaron en aparecer.



-¡Bulg traidor! ¡¿Por qué no les contestas? Todos quieren una respuesta-.



Con una sonrisa malévola y sádica formada por sus delicados labios Gehena se burló del dilema del obeso hombre quién ahora sentía que el mundo había terminado.



Bulg hasta antes de este momento se encontraba increíblemente feliz, su contacto con el imperio de Deux se le había aparecido con un plan para deshacerse de su sobrina y ganar el control total del concejo de druidas, no solo de nombre sino también en la práctica.



-(¡¿Cómo?! ¡¿Cómo?! ¡¿Cómo es posible?! ¡¿Cómo rayos lo supo?! ¡Esto no debería estar pasando! ¡Ella, ella, esa maldita bruja me dijo que nadie sería capaz de ver atreves de la ilusión pero él la vio como si no fuera nada! ¡¿Por qué?!-.



-¡Aún no escuchamos tu respuesta Bulg! ¡Dinos por qué traicionaste a tu país ¡Me muero de ganas de escuchar que estupidez se te ocurrirá para salir de esta! ¡Y ya que estamos en eso también dinos a quién le vendiste tu nación!-.




Gehena sabía que necesitaba llevar a la desesperación al hombre traidor y sacarle una confesión algo que definitivamente no sería difícil.




-¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate! ¡Yo no traicioné a nadie! ¡Yo no vendí mi nación! ¡Esto es un error!-.



- Oh, ¿En serio? ¿Solo es un malentendido? ¡Lo hubieras dicho antes! ¡Y yo que pensaba que habías intentado matar a Liz para que el concejo de druidas no tuviera otra opción que dejarte en el poder! Ahora haces que me sienta como una basura por culpar a un hombre tan integro, inocente, de comportamiento incuestionable, pero sobre todo amado por toda su gente! ¡Definitivamente los dioses me castigaran por haber dudado de un hombre tan virtuoso como tú!-.



Contrario a las palabras de disculpa habladas el tono con el que Gehena las dijo dejaba claro que solo estaba ridiculizando a Bulg.



-¡Nunca me atrevería a hacerle daño a mi sobrina! ¡Soy una víctima! ¡No sabía que este espíritu era falso!-



-¡Escuchaste eso maldito monstruo! ¡No deberías haber engañado a este pobre, desafortunado e inocente hombre haciendo  que intentara algo que solo le beneficiara a él! ¡Monstruo malo!-.



La forma de comportarse de Gehena, sus gestos, expresiones y palabras carecían del mas mínimo ápice de seriedad, seriedad que debía ser necesaria en una situación tan delicada como esa.



Sin embargo fue esta manera de comportarse que hizo que las personas salieran de su estupefacción y empezaran a analizar la situación en vez de evitar la realidad.



-Ahora dejémonos de payasadas por unos cinco o seis segundos, Miembros del concejo de los druidas ¿Usted creen lo que Bulg dijo? Que todo esto es solo  un malentendido. Todos ustedes tienen una buena cabeza encima de sus cuellos que está llena de experiencia y además estoy seguro que siempre han tenido dudas e insatisfacción por la manera en que Bulg llegó al poder ¿Cuál sería su veredicto? ¿Culpable o culpable?-.



La mirada severa de todo el concejo se posó sobre Bulg SacredWind, era obvio lo que pensaban. Como dijo el espíritu de fuego ellos siempre habían tenido dudas sobre Bulg SacredWind sin embargo las callaron por el bien de la estabilidad del país pero ahora ese miserable había intentado asesinar a su propia sangre frente a ellos usando lo más sagrado para los druidas, a Liberi Vela Rosa, la supremo espíritu del viento. Estás acciones sin lugar a duda eran la máxima traición para el país. Todos estaban seguros al 100% que Bulg era culpable.



Sintiendo esas miradas llenas de desprecio, odio y desconfianza, Bulg se desmoronó, él sabía que el concejo aprovecharía este error fatal para hundirlo, incluso aunque él insistiera en su inocencia, ni siquiera necesitarían pruebas físicas de su traición solo bastaría que algún experto en artes místicas buscara la verdad dentro de su cabeza o alma, su título pomposo de gran druida ya no lo protegería ante la ira colectiva del concejo.



-(Estoy acabado… cuando comprueben mi traición… perderé incluso la vida..)-



En ese momento por primera vez en su vida armándose de valor y determinación Bulg  Argon SacredWind, supo lo que debía hacer o al menos eso creyó, poniéndose de pie volteó a ver al enorme monstruo que aún miraba con precaución la lanza de fuego que Gehena tenía en sus manos.




-Tú maldita bestia, esto es tu culpa si te hubieras disfrazado mejor no habría pasado esto. Así que hazte responsable, te ordeno que mates a mi sobrina . (Si ella muere el concejo no podrá matarme ya que seré el último miembro del linaje de la fundadora. Huiré al reino de Deux y le pediré ayuda al emperador para recuperar el poder y esta vez mataré a todos los que se opongan a mis órdenes)-.



Los pensamiento de Bulg mostraban que sin importar que quería seguir aferrado al poder.



-¡Protejan a Liz WildWind. No dejen que ese demonio se atreva a tocarla!-




-¡Hay que llevar a un lugar seguro a la señorita Wildwind! ¡Ella es la esperanza de nuestro pueblo!-.



Los ancianos del concejo inmediatamente se alarmaron ante la declaración abierta de traición.




-¿Orden? ¿Tú me estás ordenando? ¿Si te obedezco que me darás a cambio?-.



-Te daré lo que quieras pero mátala ya-.



-En ese caso tenemos un trato-.



Ciego por sus ansias de poder Bulg  hizo una promesa que nunca debió hacer y menos a un demonio.



Cuando el demonio escuchó la respuesta del hombre sonrió mostrando sus afilados y podridos dientes, extendió una de sus pinzas pero no con la intención de atacar a Liz sino que en su lugar agarró al obeso hombre y lo levantó.



Al principio Bulg pensó que el monstruo lo estaba haciendo para ponerle en un lugar más seguro pero cuando el monstruo acercó su pinza hacia su boca abierta llena de dientes y un increíble aire fétido llenó sus pulmones supo que ese no era el caso.



-¡Detente! ¡¿Qué haces?! ¡No! ¡Espera! ¡Deja de jugar! ¡Te ordeno que te detengas!!Noooooooo! ¡No lo hagas por favor!-.



El demonio nunca se detuvo, arrojó al hombre gordo dentro de su boca y comenzó a masticarlo entre gritos agónicos y crujidos de huesos. Una forma patética de morir para un patético hombre.




Cuando terminó la demonio hizo una declaración que heló la sangre de los espectadores. Ese día todos los presentes aprendieron que nunca debían hacer tratos con demonios por más desesperados que estuvieran.




-He recibido un justo pago así que ahora cumpliré mi parte del trato-.



Como si fuera lo lógico esas fueran las palabras que salieron de la boca de la demonio.



-Espíritu de fuego no tengo ninguna enemistad contigo, pelear entre nosotros no te traerá nada bueno ¿por qué no me das a la mujer que está detrás de ti? Te puedo dar grandes tesoros y mujeres más bellas que ella. Así que no vale la pena que te arriesgues por una simple humana. ¿Qué dices?  -.



La monstruosidad intentó razonar con Gehena pero él no estaba de humor.



-Voy a cortarte la cabeza y a esparcir tus órganos internos por todas partes eso es lo que digo-.



La demonesa ante las palabras del joven río seductoramente.



-Como se podría esperar de un espíritu de fuego, demasiado necio para razonar. Sin embargo no tienes oportunidad de ganarme. El cuerpo del hombre que acabo de devorar estaba lleno de energía maldita, por el regusto que su sangre dejó en mi paladar puedo asegurarte que bebió una increíble cantidad de elixires prohibidos. Con este poder  adquirido corriendo por todo mi cuerpo soy mucho más fuerte de lo que he sido-.



- Igual te cortaré la cabeza, será un buen trofeo -.



-Ese es un hermoso pasatiempo, pero no crees que estás siendo demasiado arrogante-.



-No serás el primero ni el último monstruo que piensa de esa forma. Me da igual que pienses que soy arrogante, al final te mataré-.



- ¿Solo quieres matarme? Eres demasiado amable conmigo -.


-¿Crees que soy tonto y que no noto que estás haciendo tiempo? ¿Es para poder digerir completamente lo que acabas de devorar?-.



El rostro seductor de la demonesa se borró lentamente y fue sustituido por una expresión de seriedad.



-Tú no eres la única que está haciendo tiempo, yo también lo necesito para acostumbrarme a esta forma además con tanto público no podría pelear contigo afortunadamente el director Rooscu recibió mi mensaje y ya se encargó de evacuar a la gente pero como estabas tan concentrada en intentar engañarme para hacer tiempo no lo notaste. Ahora dime ¿Quién está siendo arrogante?-.



Encolerizada por haber quedado como una estupida, la demonesa estalló en ira.



-¡Maldito! ¡Te arrancaré las alas y te arrojaré a mis súbditos para que se diviertan jugando con tu cuerpo!-.



-Ancianos druidas llévense a Liz y protéjanla-.



Sin dejar de ver a la demonio Gehena dio una orden.



-¡Espera! ¡Jean, yo quiero quedarme a pelear contigo! ¡Está también es mi pelea!-.



Liz aún se hallaba sorprendida y asustada sin embargo se negó a abandonar a Jean.



-Eres valiente Liz, pero no quiero que seas testigo de lo que pasará de ahora en adelante-.



-¡No te dejaré Jean!-.



Liz volvió a insistir en su intención de quedarse a su lado.



-Sena por favor encárgate de ella-.



Sena Seyd que se había acercado a la chica, la arrastró en contra de su voluntad, con la ayuda de otros druidas.



-Doncella de cabello verde escucha esto, antes de matarte te mostraré como se lo hago a tu amado y luego cuando tu corazón se rompa, te cortaré la cabeza, lo último que verás es a mí y a tu hombre siendo uno. Una forma muy romántica de abandonar el mundo de los vivos. ¿No lo crees?-.



Las palabras diabólicas de la demonesa alteraron demasiado a Liz quien aumento la fuerza con la que forcejeaba




-¡No! ¡Déjenme! ¡No abandonaré a Jean! ¡Suéltenme!-.



-¡Lo siento Liz pero no me dejas otra opción!-.



Liz estuvo a punto de usar magia para liberarse de sus protectores pero Sena se le adelanto, apretando un punto de presión en el cuello de la delicada joven hizo que perdiera la conciencia luego la cargó y se alejó junto con los demás druidas.



Una vez que Gehena pudo comprobar que Liz estaba segura, se preparó para la batalla sin contener su poder las flamas brotaron por todo su cuerpo, aumentando en cantidad e intensidad, sin avisar y sin piedad atacó a la demonesa.



Ella saltó hacia un lado esquivando el ataque e intentó contratacar con golpe de sus tenazas, Gehena dobló su cuerpo hacia atrás esquivándole.



Cambiando de arma de una lanza hacia su guadaña Jean dio un tajo horizontal, haciendo que la demonio saltará hacia atrás para poder escapar del peligro. Aprovechando eso Jean conjuró un arco de fuego y desencadenó una lluvia de flechas sobre ella, la demonesa usó sus tenazas para cubrirse, una serie de explosiones la lanzó todavía más lejos del lugar.



Después de eso Jean continuó presionando con ataques de cuerpo a cuerpo dirigiendo a su oponente hacia una zona más aislada para disminuir el daño colateral al mínimo.



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-General, los hombres están inquietos, yo también lo estoy ¿Cuándo nos va a dar la orden para atacar? ¡Queremos manchar esa isla con la sangre de nuestros enemigos!-.



Encima de un barco se encontraba una hermosa mujer de ojos rojos y pupilas extrañas, la misma que había estado en contacto con el Gran druida Bulg , una general de imperio de Deux , Vrinia Abisal. Ella estaba observando la ciudad de Lux usando un catalejo mágico. Dejando lo que estaba haciendo volteó a ver al hombre de apariencia brusca y poco agraciada.



-Yo diría que lo que quieren es otra cosa, bastardos pervertidos-.



- No podemos evitarlo general. Ciudad Lux es a donde todos los nobles y personas importantes envían a sus hijas a estudiar. Nosotros solo queremos darnos un festín con esas finas damas de noble cuna-.



El hombre río pervertidamente después de dar a conocer sus verdaderas intenciones.



-Podrán hacer todo lo que quieran pero recuerden primero deben cumplir con sus misiones asignadas-.



-No se preocupe general, con la motivación de probar carne fina, nos esforzaremos al máximo-.




-Eso espero, por su propio bien-.



Nuevamente la hermosa mujer alzó su catalejo y regreso a observar a la distancia,  solo para bajarlo nuevamente segundos después.



-Ya es hora. El pandemónium ha comenzado. Ve  y avísales a todos que empiecen a mover la flota. Debemos desembarcar en ciudad Lux lo más pronto posible-.



El hombre mostrando una sonrisa de oreja a oreja hizo como se les ordenó, usando un artefacto mágico con forma de cuerno se comunicó con los demás, como por un acto de magia aparecieron detrás de la primera nave muchos otros buques de guerra de metal de aspecto amenazador y empezaron a avanzar a  gran velocidad en dirección de ciudad Lux.




Bulg SacredWin resultó ser un aliado decepcionante para el imperio de Deux, uno que podría causar más problemas que beneficios, desde el inicio ya estaba planeado eliminarlo, después de que la demonio matara a su sobrina, el sería el siguiente. Bulg nunca tuvo una oportunidad de continuar en el poder.



Sin embargo desestabilizar  y sembrar caos en el país de los druidas  no era la única tarea de la demonesa, ella debía atacar la isla y provocar la aparición de alguien muy especial.



No tuvieron problemas por cerca de 30 minutos después de lo cual tuvieron que detenerse por una razón muy bizarra enfrente de ellos flotando en medio del mar había un hombre sentado frente a una mesa encima de la cual había una decente cantidad de manjares. Cuatro candelabros uno en cada esquina iluminaban increíblemente el lugar, era obvio pensar que no eran objetos normales. El hombre en cuestión estaba vestido de una forma demasiado extraña aunque tenía puesto un traje formal, este traje estaba formado por partes totalmente distintas, la manga derecha era de color azul, la izquierda era de color amarillo, el resto estaba formado por retazos de tela de distintos colores y patrones, para rematar todo tenía puesto un sombrero  de color mitad azul y mitad rosado.



Al verlo Vrinia Abisal sintió un frio escalofrío recorrer su espalda, el extraño hombre volteó a verla y extendió su manos haciendo ademanes de que lo acompañara a comer.



La general del imperio voló hacia la mesa  y tomó asiento del lado contrario que su anfitrión, no sin antes darles órdenes a sus hombres de que no hicieran absolutamente nada sin importar que vieran.



-Abi ¿Cómo has estado? ¿Te has alimentado bien? ¿Hay algún chico del que te hayas enamorado recientemente?-.



Este hombre no era otro más que Hatty, el arcano mayor número cero mejor conocido como el Loco.



-Corta todas esas patrañas Hatty, deja de hablarme como si fueras mi madre-.



-No te enojes solo estoy sinceramente preocupado si dejaré viudo a alguien el día de hoy-.



-¿Cómo lo supiste? ¿Cómo demonios te enteraste? ¿Hay algún traidor en nuestra tropas?-.



-No entiendo ninguna de tus preguntas-.



-¿Cómo sabías que estaría aquí en este lugar con mis tropas?-.



-No lo sabía, simplemente vine a ciudad Lux a conocer a mi futuro mejor amigo y ya ves me encontré con algunas cosas interesantes que me llevaron hacia ti-.



-¡¿Crees que me tragaré esa basura?!-.



-Si la comida no es de tu gusto puedo cocinarte algo mejor-.



-¡No estoy hablando de la comida! ¡Estoy hablando de que es mucha coincidencia de que me hayas descubierto!-.



- No te exasperes, no te estoy mintiendo. Al igual que ustedes sentí que uno nuevo había aparecido así que vine cuanto antes, era inevitable que nos encontráramos. Solo tuviste mala suerte-.



-Ya veo, entonces estábamos en lo correcto. Uno nuevo ha aparecido en ciudad Lux. Gracias por confirmarlo-.




-De nada. Ahora por favor devora todo lo que puedas antes de que la comida se enfríe. No sería bueno que desperdiciaras tu última comida-.





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Sena, las bestias contratadas de Liz y los demás druidas huían a toda velocidad, habían decidido por mayoría de votos que irían al lugar más seguro de la ciudad que supuestamente era la central de los caballeros de la isla aunque Sena sabía que el lugar más seguro no era ese sino la academia del sol, sin embargo ella no quería involucrar a estudiantes inocentes.



Sin embargo cuando estuvieron a punto de llegar un grupo de hombres les cerró el camino, lo que hizo que todos se pusieran a la defensiva, los hombres aunque estaban vestidos con uniformes de druida era obvio que no eran aliados. Estos hombres son los que el imperio le había dado como guardia personal a Bulg, pero ahora que estaba muerto se vieron libres para hacer lo que quisieran.



-Entréganos a Liz Wildwind y los dejaremos marchar con vida-.



El líder de los hombres hizo esa declaración con autoridad en su voz.



-No importa quienes sean ustedes, no entregaremos el futuro de nuestro país a nadie-.



-Si quieren llevársela estamos preparados para dar nuestra vida por ella-.



Los ancianos druidas expresaron su decisión de pelear hasta el final.



-No hay forma de que puedan vencernos-.



-No deberías subestimar a los ancianos del concejo de druidas-.



-En ese caso supongo que como siempre haremos lo que mejor sabemos hacer-.



Tras decir eso los hombres enemigos, su cuerpo comenzó a deformarse, ellos estaban tomando sus formas demoniacas. En ese instante una corriente rápida de viento pasó entre ellos y Sena y los druidas pudieron ver como los cuerpos de sus enemigos cayeron hechos pedazos cortados limpiamente, sin apartar sus ojos de enfrente pronto vieron quién fue el causante de asesinar  a sus enemigos, detrás de los cuerpos mutilados estaba de pie una figura de espaldas, vestido con una túnica café de monje con capucha que cubría su rostro, y una prominente guadaña de color negro, una aire ominoso y pesado le rodeaba.


Sena inmediatamente se dio cuenta de que esa persona era más de lo que podían manejar en ese momento, con esperanzas de que fuera un aliado debido a sus acciones, ella le hizo una pregunta.



-¿Quién eres tú? ¿Por qué nos ayudas? ¿Eres un aliado o tenías problemas con esos hombres?-.



-Yo soy el espíritu contratado de Jean Nox Crow. Él me pidió que las protegiera-.



-Nunca había visto un espíritu como tú, ¿Qué clase de espíritu eres?-.



-Soy una parca y no me gustan las preguntas, así que les pido amablemente que continúen con su camino-.



Sin mediar otras palabras el espíritu desapareció dejando a todos con un escalofrío instintivo y natural recorriendo su cuerpo.

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Siguiendo el rastro de miasma oscuro y fuego, el director Rooscu, la directora Seyd, el profesor Nirven, Leil Rewn, la capitana Nelu y otras personas de habilidad se dirigían a toda prisa para reunirse con Jean para ayudarle a eliminar a la demonesa, la evacuación del público ya estaba más o menos completa.



Sin embargo llegaron a un final muerto, ni Jean ni la demonio se hallaban al final del rastro dejado.



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Sabiendo que si la batalla se prolongaba más llegarían refuerzos, la demonesa tomó la decisión de arrastrar a Gehena hacia su propia dimensión infernal con la intención de aislarlo de la ayuda, cuando terminara con él regresaría a la isla a completar su mision.



Un lugar con un cielo cubierto de nubes rojas, un mar de agua negra y putrefacta, donde se podían ver pequeños puntos blancos como estrellas, en medio del mar se encontraba una pequeña isla con un castillo imponente y macabro de color negro.



-Dime ¿Te gusta mi dimensión? Sacrifiqué más de mil vírgenes para poder construirlo-.



El corazón de Gehena se llenó de más odio al escuchar esas palabras.



-Deberías estar feliz pronto te usaré a ti como una ladrillo más para hacer que crezca. Sirvientes míos vengan a masacrar a mi enemigo pero tengan cuidado de no matarle y de dañar su rostro, tengo planes para él antes de sacrificarle-.



Con las palabras de la demonesa, del castillo una gran cantidad de pequeños y grandes demonios voladores salieron y se pusieron a lado de su ama, en el negro mar otra serie de asquerosas creaturas surgieron, todos posaron su mirada maliciosa y amenazadora en Jean.



-¿Esta es tu carta de triunfo? ¿Esto es en lo que confías para ganarme? ¿Llamas a estos débiles monstruos un ejército?-.



Gehena no mostró ni la mínima señal de miedo a pesar de verse superado en número.




-Deja de hacerte el valiente. Esta será tu tumba. Sin embargo si me juras lealtad tal vez te deje conservar algo de tu dignidad-.



-No necesito hacerme el valiente tú y tus patéticas tropas no representan una amenaza para mí. Déjame mostrarte lo que un verdadero ejército es. ¡Meldin, trae las tropas ahora mismo!-.



Con un grito potente Jean llamó su propio ejército, varias distorsiones aparecieron detrás de él, las distorsiones se transformaron en portales a partir de los cuales tres barcos inmensos formados de Hielo pasaron, encima de ellos había un gran número de mujeres hermosas de piel tan blanca como la nieve, cada una estaba vestida con kimono blanco además de ellas había una gran cantidad de hadas multicolores, eran hadas de Gaia así como elfos con un color de piel grisáceo, los llamados elfos monocromáticos o elfos de la muerte.




-¡¿Qué es esto?! ¡Elfos monocromáticos, hadas de gaía, mujeres de la nieve! ¡Estás son las tropas de la muerte! ¡Así que tú eres el nuevo señor de la muerte!-.



La demonesa había atraído a Gehena hacia su dimensión para aislarlo de los refuerzos y obtener la ventaja en su propio hogar, la situación que tenía frente a ella estaba fuera de sus cálculos.



Sin esperar a que la demonio saliera de su sorpresa, Gehena dio una orden a sus tropas.



-Aniquilen a todos-.




La malicia de los demonios no se podía comparar en nada a la espera de más de 500 años de las tropas de la muerte, a pesar del tiempo aún sentían las heridas de la pasada guerra, la humillación, ira y dolor eran tan vividos como si hubiese sido ayer, perdieron a muchos seres queridos y sacrificaron tantas cosas. El honor les fue negado, fueron tratados como enemigos del mundo, como enemigos de todos y perseguidos hasta los confines del globo, su sed de sangre, sus ansias por dejar libres esas oscuras emociones eran inmensas. En ese momento al escuchar las órdenes de su nuevo amo con gritos salvajes y llenos de locura no desperdiciaron ningún segundo y se lanzaron como animales rabiosos sobre los demonios, inmediatamente una lluvia de sangre tiñó el negro mar.



-¡Por nuestro señor!-.



-¡Por nuestros caídos!-.



-¡Por este ingrato mundo!-



Fue una masacre unilateral los demonios los seres más espantosos y terribles de todos estaban indefensos ante las emociones de las tropas de la muerte, partidos a la mitad, inundados por flechas venenosas, decapitados,  cortados por navajas de viento, o quemados en vida, sin importar la forma todos caían uno por uno ante los atónitos ojos de la demonesa, sin embargo lo más espectacular aún estaba a punto de pasar. Las mujeres de la nieve invocando su fuerza congelaron todo el mar privando de la vida a todas las sabandijas que intentaron refugiarse en él.




Ella pensó en abandonar a sus súbditos para salvarse, mientras siguiera con vida podría reconstruir lo perdido sin embargo como si hubiese leído su pensamiento Gehena se lanzó contra ella con una gran porra de fuego, ella intentó bloquear el ataque pero para su sorpresa en esta ocasión no pudo, Jean se había estado conteniendo para no dañar la isla pero ahora en esta dimensión no era necesario contenerse, el impacto la lanzó hasta su castillo, destruyendo las murallas al azotarse contra ellas, antes de que pudiera reaccionar recibió una ráfaga de porrazos, hundiéndola cada vez más contra el suelo, cada golpe era más brutal que el anterior, lo único que podía hacer era cubrirse con sus grandes y duras pinzas rogando que estas resistieran, pero sus suplicas no fueran escuchadas, la dura armadura de sus pinzas se destrozó dejándola indefensa ante los devastadores ataques, sus gritos de dolor y desesperación llenaron el lugar, Jean no uso conjuros bellamente confeccionados para pelear ni una estrategia compleja solo la forma más pura de brutalidad, el fuego después de todo era el elemento de la violencia y la destrucción, la naturaleza no necesitaba mediar palabra para dejar caer toda su ira, no necesitaba palabras bonitas para acabar contigo.



-Detente por favor, fue un error pelear contigo. Perdóname la vida y seré tu esclava eterna-.



La respuesta de Jean a su proposición fue simple.



-Me dijiste que sacrificaste más de 1000 vírgenes ¿No es así? Así que te golpearé más de 1000 veces-.



Gehena la golpeó una y otra vez, la demonio intentó oponerse y defenderse con todo lo que tenía pero cadenas gruesas de fuego la inmovilizaron.



-Uno, dos, tres, cuatro-.



-¡Maldito pagarás por esto!!Mi raza no te perdonará!-.



-Cinco, seis, siete, ocho.



-¡Basta, basta!-.



El monstruo sintió como sus huesos se rompían y sus órganos estallaban.



-¡Te mataré! ¡Te mataré!-.



-9, 10, 11, 12-.



-¡Hijo de puta¡ ¡Te destrozare! ¡Mi hermanos y hermanas te destrozaran!-.



-13,14, 15, 16-.



Con cada golpe la isla temblaba y el castillo se derrumbaba en pedazos.



Jean continuó brutalizando a la demonio entre gritos de amenaza, pero después del 100, la demonio volvió a llorar por su vida, incluso pidió perdón por las vírgenes que había asesinado, pero igual Gehena continuó impasible con el castigo.



-198-.




Ese fue el número de golpes que la demonio aguantó antes de morir con la desesperación reflejada en su rostro.



Pero Jean no se detuvo, el continuó contando hasta llegar al 1099, a estas alturas el cadáver de la demonio no tenía ningún rastro de su forma original, transformando su porra en una guadaña Jean le cortó la cabeza, la cual él no había golpeado ni una sola vez, dejándola intacta , y con un segundo tajó abrió el interior del cadáver y soltó una bola de fuego en su interior la cual al explotar esparció los órganos rotos y licuados, así como las astillas de hueso por el aire.



-Te lo dije, te lo dije. Maldita. Te dije que te cortaría la cabeza y que esparciría tus vísceras-.



Satisfecho, deshizo su guadaña de fuego y así como estaba bañado en sangre caminó hasta donde estaba la cabeza cercenada la cual levantó  con ambas manos.



-En cuanto a tu cabeza tengo otros planes, estoy seguro que se verá hermosa clavada en una pica-.



Gehena susurró esas palabras suavemente, acercó sus labios y besó apasionadamente los labios deformados por la desesperación de la cabeza cercenada.



Cualquiera que hubiera visto esa escena seguramente no podría evitar sentirse asqueado y perder una gran parte de su cordura sin embargo para las tropas de la muerte cada acción de su amo estaba llena de indescriptible belleza incluso le dio un apasionado beso de despedida a su enemigo.










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Acerca de David-A Gato

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5 comentarios:

  1. COMO SIEMPRE LA ESPERA VALIÓ LA PENA GRACIAS POR EL CAPITULO ESPERANDO CON ANSIAS EL SIGUIENTE!

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  2. Concuerdo valió la pena pero aún así me deja deseando el
    Siguiente y el siguiente sigue así gracias esperando el siguiy

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  3. Excelente bro muchas gracias, esperando con ansias el proximo.

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  4. Oye todos los escritores murieron xd?

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  5. Esta es la unica novela que siempre me intereso de la pagina...es buenisima sigue escribiendo plz

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