Lel: A ¿Romance? Tale Capitulo 1: Confesión

Filias reportándose, empezamos en grande con esta, que seria la primera novela de romance que publico en la pagina, ya lo había dicho antes, pero mis novelas de comedia romántica tienen poco romance y algo de comedia siendo en su mayor cantidad Slice of Life.

Empezaremos con, como lo dice el titulo, una confesión, esto augura un "No princeso" para la novela, Bien, no hay mucho que decir de la novela nueva.

Pero me gustaría que me dijeran una idea para sustituir el "mejor momento del capitulo" que uso en Antarus, cualquier idea es bien aceptada.

Bien, no los voy a entretener mas, para que odien esta novela... es broma, espero que les guste mucho (-Y se vuelvan adictos- [Risa malvada])

Aquí tienen el capitulo.
Pd: Creyeron que dejaría las posdatas, nunca lo haré.
Pd2: Lel... Pfff; Ni yo se de donde salio ese nombre

Imagen con Fines Ilustrativos
Pd: No se que manga es, así que no pregunten
Indice - Capitulo 2
Capitulo 1: Confesión

- Tu… Tu… - Dijo el chico mientras frotaba sus manos sudorosas en su pantalón, estas le temblaban al igual que sus pierna, apenas y podía sostenerlo, su corazón retumbaba en su pecho con fuerza.

Su dedo indice tenia un tic por los nervios, su respiración se podía sentir claramente que estaba acelerándose, sus ojos se dilataron y sus labios se movían nerviosos sin producir ningún sonido.

Podía sentir como su cuerpo empezaba a sudar, aunque esto no era mas que una ilusión, mientras todo esto pasaba en el exterior, en su interior su mente le decía a gritos “¡Dilo, solo dilo, dilo ya!”, repetía una y otra vez “Imposible, no vale la pena decirlo” pensó una vez la voz en su cabeza bajo el volumen.

Estaba a punto de ceder ante el deseo que había pasado en us mente por solo un segundo, pero su mente se determino a utilizar la ultima carta que tenia a su disposición.
Fue transportado a sus viejos recuerdos, cuando solo tenia 10 años, vestía un elegante y mono traje blanco, estaba impresionado por la increíble forma en la que habían decorado el lugar.

- ¡Una boda! - dijo susurrándose a si mismo, mientras su cara mostraba una sonrisa, era la primera boda a la que el asistía, incluso era la boda de su hermano, estaba muy interesado en eso.

Su hermano había conocido a una chica linda y amable, su hermano se veía muy feliz cuando dijo que se iba a casar.
El chico corrió por el lugar algo alegre, no había adultos cerca, lo habían dejado solo para arreglar los últimos detalles de la boda.

No era el tipo de niño que se metiera en problemas con facilidad por lo que dejarlo solo no era algo que les preocupara tanto a sus padres.

“Tengo que decirle a mi hermano” pensó el chico mientras corrió a buscarlo alrededor de la iglesia.

Unos minutos después de pensar en eso lo pudo encontrar, pero no se esperaba encontrarlo como estaba.

El lugar era un pequeño lugar detrás de la iglesia, que estaba cubierto por detrás y a un lado por la pared de la iglesia y al otro lado por una pared de enredaderas.

Su hermano se encontraba recargado en la pared de la iglesia mientras cubría sus piernas, podía ver claramente que el estaba llorando - Hermano ¿estas… llorando? - pregunto el niño algo asustado.

- Lel, ¿que haces aquí? - pregunto el chico que vestía un traje negro y elegante, los cabellos negros del chico estaban despeinados debido a la posición, por su cara corrían lagrimas de forma lenta y dolorosa mientras trataba inútilmente de forzar una sonrisa de felicidad, en su mano un papel era sostenido con fuerza arrugandolo y rompiéndolo ligeramente.

- ¿Qué pasa hermano? - dijo preocupado Lel - ¿te duele algo? ¿quieres que llame a mama? - lagrimas empezaban a correr por el rostro del joven Lel.

Su hermano se dio cuenta y se quedo inmóvil durante un momento, extendió sus brazos para sujetar a Lel y mantenerlo abrazado.

Lel dejo de llorar, pero a cambio las del joven volvieron a correr pesadamente por sus mejillas.

- Lel… - hablo el joven mientras su voz cedía ligeramente ante sus sentimientos - ¿puedes hacerme una promesa? -

- ¿una promesa? - hablo sorprendido - si, hermano - respondió después de comprender que quería decir, las lagrimas del joven continuaron cayendo sin signos de detenerse, lo libero del abrazo y le entrego la carta después de doblarla.

- Cuando cumplas 17 años, lee esta carta, no dejes que nadie mas la tenga, incluso si te la pido no me la devuelvas, guárdala pero no la olvides - Lel la tomo como si de un frágil cristal se tratara y cuidadosamente la coloco en su bolsillo.

Mientras tanto,su hermano estaba limpiando las lágrimas en sus ojos - Sabes… - habló tratando de que su voz no quebrara y volviera a llorar - hay momentos en que uno debe decir las cosas, es en esos momentos en que uno debe de tragarse todo su miedo y gritar lo que siente de verdad - en realidad se mostraba en su voz todo el arrepentimiento que el joven sentía.

- ¿cuando es ese momento? - pregunto Lel, su hermano lo miro fijamente antes de hablar.

- Cuando tu cuerpo  te diga que no lo hagas, pero tu mente te diga que lo hagas - dijo mientras limpiaba las lagrimas que habían quedado en la mejilla del chico.

- ¿No lo entiendo? - Lel parecía mas confundido que al principio

- Lo entenderás en algún momento - fueron las ultimas palabras del joven antes de que Lel fuera devuelto a la realidad.

Su cuerpo se siento menos temeroso, sus puños fueron apretados para poder tener un poco de coraje, abrió su boca para empezar a hablar.

- Tu - su voz tropezó un poco pero se recompuso - Tu me gustas ¿Saldrías conmigo?- sintió como toda la energía en su cuerpo le abandonaba, su cuerpo se sintió ligero, había estado tan nervioso y la tensión se había ido tan rápido que su cuerpo no podía soportar eso.

Se quedo mirando a la chica durante un momento antes de que ella comprendiera lo que había sucedido y respondiera a la declaración.

Empezó con su cara mirando a otro lado, lo que le dio esperanzas a Lel - Lo siento - las palabras tardaron en llegar a la mente de el chico, tanto como para que el creyera que el tiempo se había detenido - Yo no te veo de esa manera - una vez su mente proceso todo eso, un suspiro de resignación salio y mostró una sonrisa en su rostro.

- Al menos lo intente - de dijo en voz baja consolándose - ¿Podemos seguir siendo amigos? - le pregunto Lel, la chica asintió, sentía tanta vergüenza al haberlo rechazado que no lograba mirarlo a los ojos - entonces - dijo eliminando los restos que quedaban de las sensaciones que lo habían invadido pocos minutos antes - me tengo que ir, nos vemos mañana - se despidió desde el mismo lugar donde había estado quieto todo el tiempo, no sentía correcto abrazarla como lo había estado haciendo antes de la confesión.

- Hasta mañana, Lel - respondió la chica antes de que Lel saliera corriendo en un mezcla de decepción y vergüenza.
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Acerca de Filias Itoster

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