Lel: A ¿Romace? Tale Capitulo 2

Filias reportándose, tercera semana, ya voy agarrando el ritmo de publicación semanal, pero aun no tengan tantas esperanzas, aun puedo caer y no publicar por semanas, la razón:

"¡La carne es débil!" (Esa frase justifica tantas cosas que es una de mis favoritas)

Bueno, este capitulo fue difícil, no por que me complicara escribirlo si no que me complico terminarlo, es decir, quería seguir escribiendo el capitulo, pero si lo seguía haciendo seria mas difícil encontrar donde terminar el capitulo.

Sobre lo que haré aquí, sera intentar hacer un acronimo para resumir el capitulo anterior, pero aun estoy mirando como hacerlos, gracias a Andrés Cisterna Gaete por la idea.

Creo que eso seria todo lo que tengo que informar, aquí tienen este capitulo

Pd: ¿A alguien le gustaría que publicara una entrada sobre como le hago para escribir? algo como "¿Como escribe sus novelas Filias?", tengo por el momento dos secciones de eso, el de la historia y el de los personajes.
Pd2: ¿A alguno de ustedes lo han dejado en la Friendzone? o ¿Han dejado en la Friendzone a alguien?

Capitulo 2: La Triada

Lel entro a su casa con la confianza por los suelos, estaba abatido, lo esperaba pero aun así le había dolido que lo rechazaran - ¡Ya llegue! - fue lo primero que dijo al entrar, no espero siquiera respuesta, por la hora que marcaba su reloj nadie debería estar en la casa.

Entro a su habitación y dejo caer su mochila en la mesa, se acerco a su escritorio y movió algunas libretas de encima de este, abrió la gaveta mas cercana y saco un plumón de ella, soltó un suspiro antes de marcar otra linea en su escritorio, en total tres lineas paralelas se encontraban pintadas en este.

Se dejo caer en su cama algo cansado, miro al techo de su habitación - Tres, ya es la tercera - dijo mientras miraba el techo pintado de azul cielo, a su dieciséis años, Lel se había confesado ya a tres chicas las cuales simplemente lo había rechazado - Ya forme una Triada - dijo riéndose de si mismo - La triada de la Friendzone - en realidad estaba abatido.

Él seriamente empezaba a pensar que había algo mal con el, no era un idiota, se había esforzado como loco después de que se enamorara de las chicas, había entablado una amistad con ellas, se Lel entro a su casa con la confianza por los suelos, estaba abatido, lo esperaba pero aun así le había dolido que lo rechazaran - ¡Ya llegue! - fue lo primero que dijo al entrar, no espero siquiera respuesta, por la hora que marcaba su reloj nadie debería estar en la casa.

Entro a su habitación y dejo caer su mochila en la mesa, se acerco a su escritorio y movió algunas libretas de encima de este, abrió la gaveta mas cercana y saco un plumón de ella, soltó un suspiro antes de marcar otra linea en su escritorio, en total tres lineas paralelas se encontraban pintadas en este.

Se dejo caer en su cama algo cansado, miro al techo de su habitación - Tres, ya es la tercera - dijo mientras miraba el techo pintado de azul cielo, a su dieciséis años, Lel se había confesado ya a tres chicas las cuales simplemente lo había rechazado - Ya forme una Triada - dijo riéndose de si mismo - La triada de la Friendzone - en realidad estaba abatido.

El seriamente empezaba a pensar que había algo mal con el, no era un idiota, se había esforzado como loco después de que se enamorara de las chicas, había entablado una amistad con ellas, se había vuelto su confidente en varias ocasiones, se había vuelto la persona en la que mas confianza tenían, pero aun así no había logrado salir con ninguna de las tres chicas.

“Solo me miran como un amigo” dijo mientras cubría con su brazo sus ojos, incluso después de que el reuniera fuerzas y se confesara, no había obtenido resultados, al menos no resultado positivos, lo único que le había quedado era quedarse estancado en la Friendzone de forma definitiva, al ver esto, el simplemente dejo de insistir, dejo de esforzarse por volverse su novio y las había apoyado como su amigo, no era la elección mas inteligente, pero el no quería abandonar por completo a las chicas como si de un juguete al que pierdes interés se tratara.

Su relación de amistad era muy grande, tanto como para que las chicas le pidieran consejos para sus citas, tanto como para que el fuera el filtro de novios para ellas, tanto como que cualquiera que llegara a conocer a las chicas debía de ser aprobado por el.

Unos pequeños golpes se dieron desde la completamente abierta puerta de su habitación - Pasa - Contestó el chico, que había sido sacado de sus pensamientos depresivos, quien entro fue una chica de unos 15 años, aun a esa edad su cuerpo ya se había desarrollado y su cara era considerada por muchos como un cara linda e inocente.

Pero la realidad estaba demasiado alejada de lo que su apariencia dictaba, no era una chica linda e inocente, al menos no con su hermano, entro entonces la chica con paso alegre a la habitación, solo para mirar la marca agregada a el escritorio de Lel.

Empezó a reír de una forma para nada indiscreta, le causaba demasiada diversión la situación en que su hermano estaba, ni siquiera se veía el mínimo deseo de ocultar su risa - ¿Otra que te rechaza? - dijo mas en tono de burla que de pregunta, ta que la respuesta estaba frente a sus ojos, aun después de hablar, risas ocasionalmente se filtraban de su boca - eso es patético, Lel, un pato tendría mas oportunidades que tú - su hermano simplemente la escucho sin decir nada - pero eso ya lo sabes, aun así eres tan obstinado para seguir cometiendo el mismo error - hablo la chica con un tono mas serio mientras se sentaba en la silla frente a el escritorio - ¿No deberías de bajar un poco tus estándares? - la pregunta se oía completamente seria, parecía que esta vez no deseaba burlarse de su hermano, cruzo sus piernas por costumbre haciéndolas resaltar aun mas por su corto short de mezclilla.

-¿A que te refieres con bajar mis estándares? - por fin Lel quito su brazo de su cara y volteo a ver a su hermana.

-¿Es en serio?- soltó la chica, sin poder creerse que su hermano no comprendía lo que estaba hablando, se acomodo en la silla y levanto su dedo indice que estaba pintado con una rosa muy detallada - Objetivo A: La Chica mas popular de tu generación, Objetivo B:- levanto el dedo anular sin bajar el indice - La mas inteligente de tu clase, Objetivo C: la Chica mas linda de tu salón - cada vez que menciono a una de las chicas recalco el mas de la oración - ¿Ves hacia donde apunta todo? - Lel negó con la cabeza aun comprendiendo todo - Apuntas hacia las mejores chicas cuando tu muy difícilmente puedes alcanzar a las chicas promedio -

Lel sintió una puñalada, que su hermana le dijera eso, aunque lo hubiera dicho antes, aun dolía un poco - Entiendo, ahora ¿puedes salir de mi habitación y dejarme solo? - se volvió a recostar con su brazo obstruyendo su vista - y cierra la puerta cuando salgas -

-Ahora que recuerdo, vine por un lápiz, tienes alguno - la chicas pudo recordar la razón por la que había entrado en la habitación en primer lugar, el chico apunto a la gaveta de donde había sacado el marcador y ella tomo el lápiz que se encontraba dentro - Gracias por el lápiz y… - dijo mientras se acercaba a la puerta - piensa en lo que te dije - podía oír como la puerta se cerraba lentamente, pero se detuvo a medio camino.

El celular de Lel sonó con fuerza deseando que le prestaran atención, era una melodía que conocía muy bien, un tono de música jovial y lleno de emoción, era el tono que tenia asignado el numero de su hermano mayor, Lel tomo su celular y miro el contenido emocionado.

Desde el momento de la boda, Lel había forjado un fuerte lazo con su hermano, sintiendo una gran confianza con el, mientras la chica tenia una gran admiración.

Una sucesión de imágenes de una ciudad de estilo barroco se mostró, había luces iluminando el lugar y tiras de colores estaban colgadas de los techos y las ventanas, el hermano de Lel se encontraba de viaje por el mundo, junto con su esposa, por lo que ocasionalmente mandaba imágenes de los lugares que llegaba a visitar.

-Imposible, ¿te mando un mensaje a ti y a mi no? - espeto la chica enojada - hace ya medio año que no me manda ni un mensaje - agrego, se mostraba celosa de la relación entre sus dos hermanos, para Lel la situación cambio, solo había pasado medio mes desde que le había enviado un mensaje, debajo de las fotos algo estaba escrito “Espero que no hayas olvidado la promesa, cuatro días desde hoy”

Era obvio que el no había olvidado la promesa que había hecho con su hermano, la recordaba tan nitidamente como el cerebro le permitía recordarla, había guardado la carta en un lugar donde no la encontraría nadie a excepción de el.

Habían pasado ya siete años desde que la carta le había sido entregado, desde que el empezó a preguntarse por que su hermano había llorado el día de su boda, habían pasado siete largos años para al fin saber lo que la carta contenía.

Esos cuatro días restantes eran eternos y tortuosos, pero el tenia tanto respeto por su hermano que había decidido cumplir su promesa - Solo son imágenes, Danna - respondió Lel mientras guardaba su celular, el no deseaba mostrarle las imágenes, por que si veía la nota al final comenzaría a interrogarlo.

Ella al final decidió retirarse y el chico se quedo de nuevo inmóvil, esta vez no deprimido si no intrigado, su mente comenzaba a preguntarse que había en esa carta, que secretos contenía, pro que fue y es tan importante.

No lograba formular ninguna teoría razonable, comenzó de nuevo a intentar deducir todo pero lo único que logro fue que el sueño comenzara a apoderarse de el, termino cediendo y durmió en esa posición en la que estaba sin importarle nada mas. vuelto su confidente en varias ocasiones, se había vuelto la persona en la que mas confianza tenían, pero aun así no había logrado salir con ninguna de las tres chicas.

“Solo me miran como un amigo” dijo mientras cubría con su brazo sus ojos, incluso después de que el reuniera fuerzas y se confesara, no había obtenido resultados, al menos no resultado positivos, lo único que le había quedado era quedarse estancado en la Friendzone de forma definitiva, al ver esto, el simplemente dejo de insistir, dejo de esforzarse por volverse su novio y las había apoyado como su amigo, no era la elección mas inteligente, pero el no quería abandonar por completo a las chicas como si de un juguete al que pierdes interés se tratara.

Su relación de amistad era muy grande, tanto como para que las chicas le pidieran consejos para sus citas, tanto como para que el fuera el filtro de novios para ellas, tanto como que cualquiera que llegara a conocer a las chicas debía de ser aprobado por el.

Unos pequeños golpes se dieron desde la completamente abierta puerta de su habitación - Pasa - Contestó el chico, que había sido sacado de sus pensamientos depresivos, quien entro fue una chica de unos 15 años, aun a esa edad su cuerpo ya se había desarrollado y su cara era considerada por muchos como un cara linda e inocente.

Pero la realidad estaba demasiado alejada de lo que su apariencia dictaba, no era una chica linda e inocente, al menos no con su hermano, entro entonces la chica con paso alegre a la habitación, solo para mirar la marca agregada a el escritorio de Lel.

Empezó a reír de una forma para nada indiscreta, le causaba demasiada diversión la situación en que su hermano estaba, ni siquiera se veía el mínimo deseo de ocultar su risa - ¿Otra que te rechaza? - dijo mas en tono de burla que de pregunta, ta que la respuesta estaba frente a sus ojos, aun después de hablar, risas ocasionalmente se filtraban de su boca - eso es patético, Lel, un pato tendría mas oportunidades que tu - su hermano simplemente la escucho sin decir nada - pero eso ya lo sabes, aun así eres tan obstinado para seguir cometiendo el mismo error - hablo la chica con un tono mas serio mientras se sentaba en la silla frente a el escritorio - ¿No deberías de bajar un poco tus estándares? - la pregunta se oía completamente seria, parecía que esta vez no deseaba burlarse de su hermano, cruzo sus piernas por costumbre haciéndolas resaltar aun mas por su corto short de mezclilla.

-¿A que te refieres con bajar mis estándares? - por fin Lel quito su brazo de su cara y volteo a ver a su hermana.

- ¿es en serio?- soltó la chica, sin poder creerse que su hermano no comprendía lo que estaba hablando, se acomodo en la silla y levanto su dedo indice que estaba pintado con una rosa muy detallada - Objetivo A: La Chica mas popular de tu generación, Objetivo B:- levanto el dedo anular sin bajar el indice - La mas inteligente de tu clase, Objetivo C: la Chica mas linda de tu salón - cada vez que menciono a una de las chicas recalco el mas de la oración - ¿Ves hacia donde apunta todo? - Lel negó con la cabeza aun comprendiendo todo - Apuntas hacia las mejores chicas cuando tu muy difícilmente puedes alcanzar a las chicas promedio -

Lel sintió una puñalada, que su hermana le dijera eso, aunque lo hubiera dicho antes, aun dolía un poco - Entiendo, ahora ¿puedes salir de mi habitación y dejarme solo? - se volvió a recostar con su brazo obstruyendo su vista - y cierra la puerta cuando salgas -

-Ahora que recuerdo, vine por un lápiz, tienes alguno - la chicas pudo recordar la razón por la que había entrado en la habitación en primer lugar, el chico apunto a la gaveta de donde había sacado el marcador y ella tomo el lápiz que se encontraba dentro - Gracias por el lápiz y… - dijo mientras se acercaba a la puerta - piensa en lo que te dije - podía oír como la puerta se cerraba lentamente, pero se detuvo a medio camino.

El celular de Lel sonó con fuerza deseando que le prestaran atención, era una melodía que conocía muy bien, un tono de música jovial y lleno de emoción, era el tono que tenia asignado el numero de su hermano mayor, Lel tomo su celular y miro el contenido emocionado.

Desde el momento de la boda, Lel había forjado un fuerte lazo con su hermano, sintiendo una gran confianza con el, mientras la chica tenia una gran admiración.

Una sucesión de imágenes de una ciudad de estilo barroco se mostró, había luces iluminando el lugar y tiras de colores estaban colgadas de los techos y las ventanas, el hermano de Lel se encontraba de viaje por el mundo, junto con su esposa, por lo que ocasionalmente mandaba imágenes de los lugares que llegaba a visitar.

-Imposible, ¿te mando un mensaje a ti y a mi no? - espeto la chica enojada - hace ya medio año que no me manda ni un mensaje - agrego, se mostraba celosa de la relación entre sus dos hermanos, para Lel la situación cambio, solo había pasado medio mes desde que le había enviado un mensaje, debajo de las fotos algo estaba escrito “Espero que no hayas olvidado la promesa, cuatro días desde hoy”

Era obvio que el no había olvidado la promesa que había hecho con su hermano, la recordaba tan nitidamente como el cerebro le permitía recordarla, había guardado la carta en un lugar donde no la encontraría nadie a excepción de el.

Habían pasado ya siete años desde que la carta le había sido entregado, desde que el empezó a preguntarse por que su hermano había llorado el día de su boda, habían pasado siete largos años para al fin saber lo que la carta contenía.

Esos cuatro días restantes eran eternos y tortuosos, pero el tenia tanto respeto por su hermano que había decidido cumplir su promesa - Solo son imágenes, Danna- Respondió Lel mientras guardaba su celular, el no deseaba mostrarle las imágenes, por que si veía la nota al final comenzaría a interrogarlo.

Ella al final decidió retirarse y el chico se quedo de nuevo inmóvil, esta vez no deprimido si no intrigado, su mente comenzaba a preguntarse que había en esa carta, que secretos contenía, pro que fue y es tan importante.

No lograba formular ninguna teoría razonable, comenzó de nuevo a intentar deducir todo pero lo único que logro fue que el sueño comenzara a apoderarse de el, termino cediendo y durmió en esa posición en la que estaba sin importarle nada mas.

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Acerca de Filias Itoster

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