Antarus Capitulo 14: Llegada a Knight Academy

Aquí Filias Itoster (¿Que?¿Filias publicando dos fin de semana seguidos? Es la señal del apocalipsis!!!!)

Bueno esta es la publicación del capitulo 14, ahora por fin aparecerán los personajes regulares, ¡Hilda-sama por fin!.

Este capitulo sera un poco "Relleno" (Si, no me corto en decirlo), pero espero que lo disfruten, bueno, no tengo mucho que decir hoy, así que el momento favorito del capitulo anterior:

"- Entiende Leah, no tenemos tiempo para estar perdiendo en esto, tenemos la relación muy critica con Vidar, no podemos tener problemas por una estúpida elección - dijo Grosse

- Recuerda que aun sigo siendo tu Rey - Leah estaba enojado, lo habían insultado enfrente del Gran Congreso, no planeaba dejar eso - recuerda que aun me debes algunas cosas-

- ¿de que hablas Leah?, yo te sirvo como un marques pero no te debo nada - respondió confuso.

- Crees acaso que no se que la base de la Alianza de Asesinos aun sigue en Wielan - Grosse bajo la cabeza y calló un momento, los otros presentes siguieron el ejemplo de Grosse, nadie en la sala quería que Leah sacara sus trapos sucios al aire."

Cuando el rey se pone firme, si que es algo calla-bocas
Pd: Por fin habrá algunas peleas y se podrá mostrar como son sus actitudes.

Capitulo 13 - Indice - Capitulo 15

Capitulo 14: Llegada a Knight Academy

-Despierta dormilón, ya llegamos- Dijo una voz de manera amable, era claramente Dicia.

- Cinco minutos mas - respondió el chico algo adormilado, Lirius por su parte solo observaba la escena sin el mínimo interés.

- Vamos,tienes que bajar ya - Dicia volvió a hablar, esta vez moviendolo ligeramente, Hilda se desespero ante la actitud de Antarus y saco a Dicia del carruaje para entrar a el inmediatamente.

- A los hombres como a el se les tiene que tratar como animales - mientras una voz gritaba desesperada desde dentro.

- Espera, no, Hilda, espera - el chico hablaba desesperado mientras era arrastrado fuera del carruaje, literalmente estaba siendo arrastrado por Hilda, esta lo sostenía con fuerza de su pierna.

“En verdad un chico como el venció a un dragón”, pensó Lirius, había adoptado el nombre de la bestia por que en su mundo no existía un forma de referirse a ella con facilidad, “Aun hay mucho que me falta por conocer de el” concluyo mientras caminaba detrás de Dicia e Hilda, esta ultima aun arrastrando al pobre de Antarus.

Una vez Hilda se canso de arrastrar a Antarus simplemente lo soltó, toda la elegante y cara ropa estaba llena de polvo y rota en varios sitios, pero esto poco le importo a Antarus y aunque le importara, poca atención le prestaría ya que frente a el se encontraba un gran mansión.

Habia visto documentales con grandes mansiones construidas por nobles de su mundo y esta no palidecía contra ellas.

-¿En serio viviremos aquí?- Antarus aun no se creía que viviría en una casa tan grande.

- Si, ¿Algún problema? - Dicia hablo de manera cortante, tanto como para que nadie deseara contestar a esa pregunta.

- No, ninguno, es solo que me parece… - Antarus paro de hablar mientras entraba a la casa, tratando de escoger la palabra correcta - demasiado lujosa.

- Eso es obvio, en este lugar se queda la familia real y la personas cercanas a esta, no puede rebajarse a ser una simple casucha - respondió arrogante Dicia, mientras tanto Lirius estaba señalando algunas cosa a los mayordomos frente a ella.

Eran cerca de cincuenta criadas y mayordomos frente a ellos, todos puesto en fila para recibir a los invitados,la razón era obvia, la princesa Dicia viviría en esa casa, los acompañantes de esta debían también ser tratados con respeto.

Bueno eso es lo que uno creería comúnmente, pero la razón era mas simple de lo que parecía, La gran caballero Lirius llegaría a la mansión real, nadie deseaba perderse ver a la tan nombrada “Princesa Guerrera” de cerca, dejando en segundo plano a la Princesa Heredera y en mucho menor importancia los acompañantes.

- Oye, tu, ven aquí - le dijo Antarus al mayordomo mas cercano a el, este se coloco frente a el y hablo.

- ¿Qué es lo que necesita?, mi señor - hablo claramente tratando de mostrar todo el respeto posible, si acompañaba a las Princesas de Intartes tendría que ser alguien importante, concluyo el mayordomo después de ver las ropas del noble que Antaris vestía.

- Nada en absoluto, solo quería llamarte, ya te puedes retirar - Antarus sentía raro el ambiente, no estaba acostumbrado a un trato tan respetuoso. El mayordomo obedeció y se retiró para volver a su posición inicial.
- oh, pero si es Antarus - hablo un voz

- Que bueno que hayan arribado sin ningún contratiempo - otra voz complemento.

- Hermanos Dlorias - dijo algo amable mientras los sostenía del cuello - ¿que hacen aquí? - pregunto molesto intentando que nadie lo escuchara a excepción de los Gemelos.
- Tiene algo raro estar en el que sera nuestra casa los próximos meses -

- ¿por que te enojas por eso?-

- veamos, no lo se, tal vez sera… - los acerco mas a el para que escucharan su voz - por que acaban de arruinar mi vida en esta academia viviendo solo con tres chicas - dijo Antarus.

- No me digas que planeabas… - la mirada de los tres mostraba que estaban pensando lo mismo

- entrar en la habitación de la princesa - esta vez el que termino la frase fue Antarus y no uno de los gemelos - si, eso planeaba - 

- lo sentimos -

- Pero ve el lado bueno - Antarus mostró interés en lo que decían.

- Bell vivirá también aquí -

- Y eso… ¿Donde tiene lo bueno? - pregunto Antarus, los chicos no comprendían por que preguntaba eso - ¿Acaso puedo hacer algún avance con las otras chicas si Bell esta presente? -

Los chicos miraron a Antarus comprendiendo el predicamento, si después de hacerle pedido a Bell que se casara con el, Antarus se la levara coqueteando con otras chicas, Bell de seguro creería que la proposición había sido una broma.

- Pero aun puedes hacer progresos con Bell, ¿No? - Flar trataba de arreglar las cosas.

- Estas seguro, por lo que he visto la princesa Dicia no me permitirá estar coqueteando con otra chica - ambos chicos lo miraron y le dieron su pésame.

- olvidando ese tema, ¿Porqué entraron en la escuela? ¿Acaso no eran magos de clase Alta? - Antarus aun no comprendía la clasificación de los magos, pero dudaba que los magos de clase Alta fueran débiles, mas después de verlos contra el dragón.

- Eso creíamos, pero que alguien como tu derrotara a la Gran Bestia nos hace dudar de que lo somos - la confesión golpeo el orgullo de Antarus, mas bien golpeo su Ego.

- ¿Tan patético soy? - pregunto este, algo molesto y dolido, a lo cual los gemelos asintieron sin la menor duda - Eso duele - les dijo a los chicos - entonces, todos entraron a la Academia para volver a aprender - Ralf asintió, mientras tanto Flar estaba perdido mirando a Hilda, cuando los chicos iban a continuar la platica, Antarus los abandonó y corría a encontrarse con Bell.

En la entrada ya no estaban ni Dicia ni Lirius, la única que esperaba, algo molesta, a Antarus era Hilda, que no podía irse de ahí hasta que Antarus la acompañara, no sabia donde estaba la habitación.

- ¡Bell!, hola - dijo Antarus mientras se acercaba, ella por su parte evito verlo a los ojos.

- hola Antarus - su cara se enrojeció un poco - sobre lo de antes… aun no he decidido -

- No te preocupes por eso, me responderás cuando estés lista - le respondió Antarus, acerco su mano y revolvió el cabello de la chica, ella volteo a verlo algo molesta - Lo siento, tu pelo se veía tan suave que no puede evitar tocarlo - la chica se volvió a ruborizar, Antarus sintió una mirada en su nuca y miro a Hilda algo enojada, parecía que no soportaría otro minuto parada en ese lugar - Me tengo que ir Bell, te veré después -

Salio corriendo nada mas decir eso sin darle tiempo a Bell de contestar, después de eso se dirigió a su habitación, una vez entro a esta, Hilda simplemente se dejo caer en la cama para dormir un poco y Antarus reviso las maletas a un lado de la cama, Antarus las llamaba maletas, pero eran baúles de diferentes tamaños y con algo en común, muy pesados.

Abrió una de ella y miro su contenido,es justo lo que había estado esperando dentro de ella, pero no era la maleta correcta, abrió otra y miro dentro, de la maleta saco un traje y lo vistió, al terminar se miro en el espejo.

Tanto el pantalón de algodón grueso como las botas de cuero eran negras, sobre las botas estaban colocadas unas polainas de serraje, en la parte de arriba estaba vistiendo una camisa blanca gruesa de algodón, en el brazo derecho un listón negro corría desde el hombro al puño de la camisa, este también estaba teñido de un color negro, sobre la camisa tenia un chaleco hecho de serraje del mismo color que el listón con un estampado en el lado izquierdo, un pentágono invertido de color rojo, una rosa blanca en este y derramándose de la rosa blanca se veía un liquido dorado, era podria decirse el escudo que representaba a Antarus o el que se había inventado.
Estiro su cuerpo para acostumbrarse a la ropa y después se volvió a mirar en el espejo “una espada en la espalda quedaría bien” pensó mientras miraba la parte trasera completamente negra del chaleco.
Después de mirarse en el espejo por un tiempo cuestionablemente largo.

Hilda abrió los ojos y lo miro - ¿Qué estas haciendo? -

- Nada, estoy mirando como me queda el traje -

- ¿De donde lo sacaste? - parecía algo interesada en el traje, aunque ya había visto esas ropas antes, nunca había visto el conjunto completo de esa forma algo curiosa para ella.

- Le pedí al sastre que lo…- paro en medio de la frase y después continuo - elaborara - volteo a ver a Hilda - hablando del sastre ¿sabes a donde se fue? -

Hilda se froto sus ojos somnolientos antes de responder - Creo que dijo algo de visitar a un viejo amigo en la ciudad, que pasaría a visitarlo por un largo tiempo.

- ya lo veo - se quedo pensando Antarus antes de voltear a las maletas, abrió unas cuantas y después encontró lo que buscaba.

Era un conjunto mas estilizado de la ropa que el estaba vistiendo, los colores eran mas claros intentando lo mas posible asemejarse al Blanco y el listón era de un color rojo brillante.

- ¿Qué es esto? - pregunto Hilda mientras aceptaba el traje que le estaba ofreciendo Antarus.

- Es un traje, esta bañado en sangre de dragón lo que asegura su resistencia - ella lo miro asombrado, aun ella conocía las leyendas que se contaban de bañar la ropa en una mezcla de en su mayor parte sangre dorada, se levanto y se quito el vestido vultuoso que llevaba, Antarus por su parte trataba de no mirar tanto tiempo el cuerpo de Hilda, si ella se daba cuenta de la mirada lasciva seguro lo golpearía.

- Se ve muy bien, parece lo suficiente resistente - dijo mientras amarraba los últimos cordones de Chaleco.
- Claro que si, no planeaba darte baratijas - fue la respuesta de Antarus.

- ¿en serio?, ¿Planeas darle un traje como este a un esclavo? - ella estaba confundida, no sabia como responder a eso, que el amo le diera algo su esclavo ya era raro en el mundo, pero que le entregaran una vestimenta tan valiosa, simplemente estaba feliz de que no le hubiera tocado un amo diferente a Antarus.

- Si, es tuyo, a mi no me quedaría - 

- Gracias - dijo Hilda mientras miraba a otro lado algo feliz, pero poco después cambio su expresión.

Antarus ante esa respuesta se recostó en la cama tratando de no pensar en lo sucedido “No planeo meterme en sus asuntos” pensó tratando de convencerse de eso. Después de un momento se quito toda la ropa, colocándose solo una túnica interior para dormir, por su parte Hilda se recostó de espaldas a el con una sonrisa en la cara.
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