Antarus Capitulo 11: Memorias Dragonicas y Sastres Shota


Aquí Filias Itoster reportándose para traerles a todos ustedes las crónicas de Antarus, ya en el capitulo 11, a un capitulo del final del Arco (si leyeron bien un capitulo mas para acabar este arco).

Espero que este capitulo extra extra largo sea de su agrado (no esperen tener otro así de largo en mucho tiempo).

Como es costumbre en mi novela el "Best Moment of All" (disculpen si esta mal escrito, mi no ser bueno en English):

" Observó su reflejo en el espejo y dio unas cuantas vueltas frente a el, vestía un camisón ligeramente transparente de rosa pastel con volantes, lo cual permitía visualizar claramente el tamaño de sus grandes montículos, incluso su ropa interior del mismo color acentuaba todas sus cualidades.

Para su corta edad de dieciocho años tenía un cuerpo que podía ser envidiable para algunas mujeres, cosa de la que se vanagloriaba cada vez que podía. Sonrió plácidamente a lo que podía mirar en el espejo y dejo de mirarse en el.

Se lanzó a la cama justo en medio de la habitación y se dispuso a relajarse sobre ella. "

¿Quien no se enamoraría de esta lindura? (No cuentan los lolicones), sin mas relleno aqui el capitulo.

Pd: Cualquier duda o comentario o cosa que pase por su cabeza escribanla en los comentarios, tratare de contestar todo - Filias Itoster
Pd2: Ya conseguí dos títulos en el grupo de Novelas Ligeras Zero (aunque a nadie le interese) "Esclavo sin derecho a sueldo" y "Repartidor oficial de Lolis" (Espero conseguir pronto el titulo "El Lord de las Postdatas") - Filias Itoster
Pd3: Pinshe Antarus y maldito dragon masoquista -Lesu
Pd4: Me di cuenta de que la mayoría en el grupo son lolicones (Exceptuando a David-Sama y a su servidor) - Filias Itoster

Capitulo 11: Memorias Dragonicas y Sastres Shota

Una vez logre conciliar el sueño, note que la sensación era diferente, sentí como una gran cantidad de seguridad me invadió, era imponente, era grande, era invencible, era algo absoluto, así llegue a sentirme.

- No hay nada más fuerte que yo – me dije a mi mismo mientras mantenía mi gran cuerpo recostado, mire mis manos que se habían convertido en garras y podía sentir el ligero mecer de las alas en mi espada, pero nada de eso me era sorprendente, se sentía tan natural como si hubiera nacido así.

Recostado en el suelo duro y frio podía percibir una agradable sensación que refrescaba mi cálido cuerpo. 

Miraba como mi cola espinosa se mecía de un lado a otro, así me mantuve, inerte ante todo lo que había a mí alrededor, solo concentrado en el movimiento de mi propia cola a tal punto que llegaba a adormecerme, pero algo impidió que perdiera la conciencia.

En la gran sala en la que me encontraba solo pude ver como entraban humanos, decidí ignorarlos así como un humano ignora a las hormigas, eran seres tan efímeros que prestarles atención no era algo que atrajera mi curiosidad.
Las metálicas armaduras golpeteaban y producían un tintineo incesante, que molestaba mis oídos y detenía mi adormecimiento.

- ¡Hoy pelearemos por nuestro futuro y el de nuestra familia! – grito quien parecía liderar a la gran cantidad de personas, yo decidí ignorarlo, pero en cuanto procese que sucedía, levante interesado mi gran cabeza y los mire.

Algunos retrocedieron ante ese simple movimiento, pero yo me emocionaba un poco, “podría entretenerme un momento con esos simples animales” pensé, pero no levante ni lo más mínimo de mi cuerpo.

- ¡Ahora!, ¡pelearemos por todo lo que es importante para nosotros! – grito el líder mientras yo me mantuve inmutable.

Entonces el juego empezó, conté rápidamente a doscientos individuos, “que me entretengan aunque sea un poco” desee desde el fondo de mí ser. Inicié con movimientos lentos mientras empezaba a calentar los ánimos en el lugar.

Podría acabar con ellos desde el primer momento, pero eso acabaría con cualquier posibilidad de divertirme, así que procedí a utilizar mis grandes garras para intimidarlos.

El líder empezó un ataque frontal contra mí y le permití avanzar, rozo mi piel pero eso me provoco apenas una minúscula herida, por lo que me sentí molesto, “si no pueden ni siquiera lastimar lo suficiente mi piel, como traerán entretenimiento a mi alma”

La ignore y comencé mi ataque, aunque lo único que haría sería acabar con unos pocos y asustar a los demás, conocía bien lo que era el miedo y sabía que las personas con miedo a morir son las que actúan de una forma más interesante.

En cuanto mi ataque empezó dos rayos volaron directo a mí y rugí con fuerza, mas de felicidad que de enojo “esto se está poniendo divertido” empecé a pensar, en ese momento uno de mis ojos fue arrebatado por otro rayo lo que me llevo a una mezcla de dolor y felicidad.

En ese momento me emocione y empecé a destruir a algunos humanos, pero lo que me saco de mi trance fue algo que nunca hubiera esperado. Mire a un humano corriendo hacia mí, sin nada de armadura y una frágil espada.

“Ja ja ja ja“ reí para mis adentros, mi cola estaba a punto de golpear a alguien pero el chico la salvo y recibió el golpe. Me sentí decepcionado de que muriera tan fácil y procedí a eliminar a unos cuantos caballeros más para eliminar mi depresión.

Pero al cabo de un momento el chico regreso, me emocione y golpee de nuevo mi cola contra él,  pero esta vez el subió a mi cola, después de un poco sentí como una escama se soltaba y el chico voló por los aires,

La decepción me abrazo de nuevo pero duro poco cuando el volvió a levantarse “un humano que no muere tan fácil”, ataque de nuevo y el subió a mi cola, trate de azotarla en el suelo y el desapareció.

Sentí un cosquilleo en mi cabeza al cabo de un poco y comprendí que era el “hubiera sido un buen plan si no me pudiera regenerar” le respondí en mi mente halagando su gran valentía y astucia.

Mientras me mantenía distraído una bola de fuego golpeo mi cabeza, la moví por inercia y sentí como el chico cayo.

Ataque a los que me golpearon con la bola de fuego pero no preste atención a ellos, me interesaba más el chico que se movía de forma errática, después de acercarse a un mago y hablar con él se abalanzo contra mí.

Evite mirarlo fijamente para que no retrocediera de miedo y él se posiciono justo debajo de mí, no entendía que estaba haciendo pero una explosión sucedió justo donde él estaba.

Sorprendido baje la mirada y mi boca se abrió ante la increíble escena que miraba, el chico había utilizado la explosión para salir volando contra mí. Ante tal escena lo único que pude hacer fue engullirlo involuntariamente.

“¿Todo acabo ya?” me sentí vacío, pero en ese momento un fuerte dolor apareció en mi garganta, el humano atravesó mi gruesa piel y voló mientras yo me mantenía inmóvil, en una mezcla de sorpresa, agonía y felicidad “un digno oponete, esto terminara contado en los añales del tiempo, demuéstrame que eres capaz de hacer eso” pensé extasiado mientras el chico se elevaba en el aire.

Todo me resultaba demasiado conocido hasta ese punto y entonces escuche un discurso que nadie más que yo hubiera dicho.

-¡Personas que me miran desde abajo!, ¡escuchen y graben esto en lo profundo de su alma, hoy grabare mi nombre en la historia y algún día gobernare el universo!, ¡para eso empezare por esta bestia!-

“Eso quiero verlo” pasó por mi cabeza después de escucharlo, todo quedo claro en ese momento, no era yo quien estaba ahí, era el dragón. En cuanto comprendí eso, toda la luz se desvaneció y desperté.

…….

*Toc, toc, toc, toc* sonaba constantemente la puerta de la habitación, el chico recostado cómodamente se levantó de forma precipitada al volver a la realidad.

- No te levante así, dejame dormir – dijo la chica pelirroja recostada a un lado del joven. Se había metido en la cama después de que Antarus se había dormido. Ella extendió lentamente su mano hacia el chico y lo empujó hacia el suelo.

- ¿En serio? – Dijo Antarus mientras se levantaba del suelo – ¿así tratas a tu dueño?

 - Callate y dejame dormir – dijo Hilda un poco molesta – y has que el que está tocando la puerta se calle de una vez -

- Sí, sí, ya voy – dijo Antarus rindiéndose ante Hilda, se acercó a la puerta y la abrió, frente a él se encontraba la caballero de cabello rubio – ¿Lirius? –

- Hacer esperar a una dama, ciertamente no tiene vergüenza – afirmo Lirius sin esperar a que Antarus la invitara a pasar y se sentara en la silla. Volteo a ver la cama y miro a una chica pelirroja recostada cómodamente, después volteo a ver a Antarus sin su camisa y de nuevo a la chica “no vale la pena preguntar” se contestó en su mente.

- ¿Qué hora es? – pregunto Antarus mientras bostezaba

- ¿Hora? – respondió confundida ante ese concepto

- Perdón – dijo Antarus al darse cuenta de que aquí no 
existía ese concepto – es una forma de medir el tiempo – le respondió para sacarle la duda

- Pronto amanecerá – dijo después de comprender lo que el trataba de preguntar.

- ¿Y qué es lo que necesita la gran caballero Lirius antes de que el sol se levante? – le dijo con esperanza de que se ruborizara ante la sutil insinuación pero eso no sucedió.

- Vine a decirte…- ella aclaro su voz un poco antes de hablar – que eres una mierda que no sirve para ser un rey – ni siquiera titubeo en su afirmación, era la conclusión a la que había llegado después de pensarlo toda la noche.

- Eso es muy cruel – decía Antarus ante la afirmación insensible que había hecho Lirius – ¿Qué te hace pensar que no sirvo para rey? – espero la respuesta

- Eres demasiado emotivo, dices todos tus secretos, incluso nos contaste que eres de otro mundo,  confías con demasiada facilidad en las personas y lo más importante – hizo una pequeña pausa y prosiguió – andas tras cualquier mujer que te encuentras – termino y se mantuvo en silencio mientras toda esas palabras herían a Antarus.

- No puedo desmentir nada de eso – le respondió – pero no es lo único que hago – trato de solucionar esa irreparable situación, se sentía mal, pero lo que le molestaba mas es que su caballero pensara eso de el - ¿Qué me propones para poder convertime en un excelente rey? – dijo finalmente.

- Morir – Lirius respondió sin poner expresión alguna, ni siquiera pensó su respuesta.

“¿Cuánto puede odiarme?” se preguntó sin llegar a ninguna respuesta – dejate de bromas, estoy hablando enserio – la expresión de Antarus se puso seria - ¿Qué me propones que haga para solucionar este problema? – Lirius esta vez pensó un poco su respuesta y luego le hablo a Antarus.

- Primero necesitare que seas educado desde lo básico, yo puedo enseñarte todo eso, de hecho ya he pedido la solicitud al rey – esta vez salió de su boca una respuesta que había pensado con sumo cuidado.

- Lo que usted ordene, le demostrare que soy digno de ser rey –

- Lo dudo mucho – decía con un tono molesto, estaba hablando en serio.

- ¡Ya cállense! ¡Salgan de aquí y déjenme dormir! – Grito Hilda, justo después un escalofrió recorrió la espalda de Antarus.

- Ya nos vamos no te preocupes – le respondió inmediatamente Antarus, mientras Lirius acumulaba aún mas preguntas sobre él. – entonces, ¿dónde seré adiestrado? – pregunto Antarus una vez fuera de la habitación.

- No te preocupes, solo será una academia de caballeros, la Knight Academy  – respondió Lirius, cualquier persona que escuchara eso se sentiría intimidado ante esa afirmación.

La Knight Academy era una de las academias mas prestigiosas en el mundo, donde eran educados los mejores caballeros y magos de todo Intartes.

Solo había dos formas de volverse un gran caballero o un mago en una alta posición en el ejército, entrar como un soldado o mago de bajo rango e ir ascendiendo hasta los puestos mas altos, esa era la llamada forma fácil.

La otra era ser adiestrado en una academia de caballero, cosa que solo los burgueses podían pagar, un lugar donde eras educado sobre todo lo referente a la guerra, la magia y las armas. La dificultad de esta radicaba en sus eventos de cacería, celebrados cada tres meses, eventos donde la vida de los participantes estaba en juego, solo había dos formas de terminar el evento, ganar la cacería o terminar muerto.

Lirius espero pacientemente a que Antarus mostrara una cara de miedo, pero la expresión de este era completamente la contraria. – ¿En serio? ¿Iré a una academia de caballeros? ¿Me enseñaran a usar espadas y magia? – un poco mas y Antarus estaría brincando de alegría, su cara estaba en completo éxtasis y con cada pregunta se acercaba mas a la cara de Lirius.

- Si no te callas te golpeare en la cara – Lirius se mostraba molesta al no cumplirse sus expectativas, tanto como para que Antarus guardara silencio en ese momento.

- ¿Cuándo iré a la academia? – fue lo que salió de la boca de Antarus, Lirius preparo su puño, pero ninguna otra pregunta fue agregada.

- Nos iremos mañana antes del amanecer, así que prepara lo que necesites hoy –

- Ok, me preparare – dijo el chico pensando en lo que tenía que alistar, después volteo a ver a Lirius - ¿Sabes dónde hay una sastrería por aquí? – Lirius soltó un pequeño suspiro y le pidió a una criada que lo acompañara, después de cambiarse de ropa siguió a la criada afuera del gran castillo.

- ¿Gracias por acompañarme? – le dijo el chico una vez pasaron por las grandes puertas que separaban al castillo de las demás partes de la ciudad.

Era una ciudad estándar construida en una montaña, dividida en tres secciones, al centro y en lo mas alto, el gran castillo cubierto por grandes murallas y alrededor de él se extendían las demás casas, por lo que pudo ver Antarus, entre más lejos del centro estaba menos decoradas estaban las casas.

Justo en donde las casas decoradas se separaban de las sencillas, se podía ver una gran cantidad de gente entre techos hechos de sabanas coloridas “debe de ser el mercado” infirió Antarus al ver que estaba llenos de artículos.

- No hay necesidad de molestarse, es mi trabajo, mi señor – “que densa” pensó el chico, intento inútilmente de hablar con ella, por lo que la mayoría del tiempo lo único que sucedía fue una sucesión de preguntas y respuestas unilateral.

El mercado estaba a una distancia considerable y parecía que ahí era donde se dirigían, por lo que las preguntas fueron lo único que mantuvo entretenido a Antarus.

-¿Cuántos dioses se adoran aquí?-  pregunto Antarus al ver una casa parecida a una iglesia.

- Los más adorados son los tres dioses creadores – le respondió fría y concisamente.

- ¿Tres dioses creadores? – volvió a preguntar Antarus al ver que la criada no explicaría nada

- El dios creador de las aguas y las tierras, Siper; el dios creador de los cielos, Caelos y el dios creador de la vida, Kaides – 

- ¿Y los demás? – pregunto Antarus.

- Depende del lugar, algunos pueden adorar a dioses que no se adoran en otro lugar diferente – de nuevo fue una respuesta fría y concisa

- Ya veo – Dijo dando por terminada la conversación
En cuanto entraron a la zona del mercado, el ambiente se tornó bullicioso y caótico, las personas con diferentes trajes regateaban y ofrecían todo lo que había en sus puestos, era muy diferente al palacio, donde todo era calmado y silencioso.

Hundido en sus pensamientos, Antarus siguió a la criada hasta que se dio cuenta que era muy difícil seguirla entre tanta gente, así que lo único en lo que se concentro fue en seguirla mientras esquivaba a las personas que se conglomeraban en ese lugar. 

- Hemos llegado, mi señor – dijo la chica mientras se acercaba a la puerta, era como cualquier otra tienda que hubiera visto, un edificio color rojo con una puerta al frente y una ventana, salvo el tallado de un hilo, una aguja y un dragón en el frente de la puerta no se diferenciaba de cualquier otro edificio de ese lugar.

- Genial, ya me estaba aburriendo – respondió mientras la criada tocaba la puerta.

Esta se entreabrió y una vieja y arrugada cara con unos anteojos considerablemente gruesos asomó - ¿Qué es lo que necesitan? – pregunto el viejo, mirándolos con detenimiento  a través de los cristales de sus gafas.

- Hemos venido a solicitar sus servicio – le respondió la criada antes de que Antarus pudiera hablar.

- Lo siento, estoy muy ocupado y además no fabrico ropa para personas como usted – hablo de modo cortes, pero se podía oír como tenía repulsión.

La criada trato de hablar pero Antarus la interrumpió y se acercó al hombre - ¿seguro? El trato podría beneficiarlo – dijo al hombre con total seguridad de sí mismo.

- No importa cuánto dinero me ofrezca, ¡un no es un no! – le espeto el viejo.

Antarus se rindió y tomo el collar que tenía en su cuello, de él colgaba una pequeña capsula con un líquido dorado – el dinero no es lo único que puedo ofrecerte – le dijo mientras mostraba el líquido al hombre.

El hombre abrió los ojos tanto como pudo mientras miraba ese líquido dorado, abrió la puerta y les pidió a ambos que entraran en la tienda. Una vez entraron el cerró las puertas y volvió a prestar atención al chico.

- ¿Eso es…? – Dejo sin terminar la pregunta, lamía sus labios como si hubiera visto un delicioso banquete después de mucho tiempo sin probar alimento – ¿eso es sangre de dragón? – su voz titubeaba, extendió sus manos y se acercó a la pequeña capsula, parecía como si deseara sentir el calor que emanaba de ella.

- ¿Qué pasaría si lo fuera? – pregunto el chico.

Lirius le había dado el collar antes de que saliera del castillo y le había explicado lo increíble que era la sangre de dragón. Si se  sumergía un hilo en esa sangre, este se volvería tan resistente como la escama de un dragón, conservando las cualidades del hilo.

Era la piedra filosofal de los sastres, cualquiera compraría un traje tan resistente como las armaduras y tan ligeros como una pluma.

- ¿Qué era lo que quería que hiciera?, mi señor – respondió el anciano, hablando respetuosamente al chico, en una posición totalmente erguida. 

Antarus se acercó a la criada, le dijo que podía retirarse y que volviera al atardecer, después de eso se puso a caminar por el lugar mientras preguntaba por ciertas telas que había ahí.

La sastrería estaba completamente llena de telas, una tras otra amontonadas en distintos lugares de la tienda, por lo que tardo mucho tiempo en escoger una tela con la cual trabajar.

- ¿Quiero que me fabriques un traje con esta tela? – le dio la tela y el hombre la coloco sobre una mesa, tomo un trozo de carbón y un largo listón. Empezó a medir el cuerpo del chico y a trazar líneas en la tela, cuando termino le dio unas tijeras al joven. - ¿para qué es esto? – pregunto Antarus mientras tomaba las tijeras.

- Necesito que lo cortes tú – le respondió el hombre.

- ¿Pero ese es tu trabajo? – le respondió Antarus.

- Si vamos a utilizar la sangre de dragón para fortalecer la ropa, debe impregnar parte de tu ser en ella para poder que funcione al cien por ciento – le respondió el sastre.
“De seguro solo es una tontería” pensó Antarus pero se rindió y corto la tela con sumo cuidado.

Así fue el proceso, mientras Antarus cortaba y colocaba en un espacio esa tela, el viejo la tomaba, revisaba y hacia marcas en ella. Cuando todas las telas fueron cortadas lo que siguió fue acomodarlas y darle los últimos detalles.

Ahí fue cuando el anciano mostro su verdadero talento. Con una mano diestra y veloz el viejo tomaba la tela, la acomodaba y colocaba un alfiler, en pocos segundos, para terminar con la forma deseada.

Al final lo que quedo fue una camisa, un chaleco y un pantalón sencillos, unidos por alfileres, el hombre tomo un hilo y una aguja tan delgada que era difícil verla y de forma lenta y calmada empezó a coser la tela.

Al cabo de un tiempo, la ropa estaba completamente lista, pero no estando conforme con eso, volvieron al mismo proceso para crear otro atuendo. Cuando terminaron todo, pasaba de mediodía.

- Por fin terminamos – dijo Antarus mientras se sentaba en una silla.

El viejo rio un poco – aún falta lo mas importante – le dijo a Antarus, este volteo asustado de trabajar mas – Darles un Baño de sangre de Dragón – el hombre sonrió, era lo que estaba esperando desde hace mucho tiempo.

Antarus acompaño al hombre detrás de la tienda hasta el patio trasero, en medio de esté se encontraba una gran olla de casi dos metros “en serio, va a darles un baño de sangre en esa olla” pensó Antarus mientras lo imaginaba vestido de brujo mezclando ingredientes raros para crear pócimas, una pequeña risa salió de el al imaginar esa absurda escena.

- Trae madera del mercado y enciende el fuego – le dijo a Antarus mientras le lanzaba unas cuantas monedas cobrizas – yo mientras preparare la sangre de dragón, cuando vuelvas lo tendré listo – Antarus asintió y se resignó a comprar la leña, con dificultad cargo la leña hasta el lugar y en el último viaje una extraña explosión se dio en la tienda.

Entro apresurado al lugar y reviso – solo es humo – dijo relajado después de ver que no había nada de fuego – ¿estás bien viejo? – preguntó
- sí, apresurate a encender el fuego, que ya termine las preparaciones – respondió el viejo con una voz mas aguda de lo normal.
“Debe ser el humo” pensó Antarus mientras encendía el fuego y lo alimentaba con leña debajo de la gran olla. Después de un momento el viejo salió de la tienda.

- Bien, es hora de empezar – la voz sonaba aún mas aguda que antes, como la de un niño.

- Apresurate, el dinero que me diste no alcanzo para mucha leña – dijo mientras se giraba al viejo, si es que podía seguir llamándolo así.

Frente a Antarus, se encontraba un chico de unos doce o trece años con la ropa del viejo colgando, unos lentes gruesos frente a sus ojos y un vaso en su mano – ¿qué te paso? – pregunto Antarus confundido mientras señalaba al chico.

- ¿Tengo algo en la cara? O… - dejo la frase sin terminar cuando se acercó al Antarus, ya que se dio cuenta que tenía que mirarlo hacia arriba – ¡no puede ser! ¡me encogí! – en ese momento fue corriendo dentro de la tienda para mirarse, un grito salió desde dentro de la casa mientras al parecer el viejo se miraba al espejo.

Antarus lo siguió poco después para poder disfrutar del caos, el anciano o mas bien el niño lo volteo a ver – ¡me convertí en un chico de doce años! – dijo impresionado, pero al poco tiempo lo acepto y volvió a su estado calmado – debió de ser la explosión que hizo la sangre de dragón, podría ser que la sangre tiene estos efectos – miro a Antarus sin esperar la respuesta y al poco tiempo dejo su teoría de lado y volvió a verse en el espejo – no me gusta mucho la altura, pero todo lo demás está bien -

Después de acostumbrarse a su cuerpo fue hacia la gran olla e intento arrojar dentro el líquido que tenía en su mano, pero por más que lo intento no logro alcanzar la punta de la olla.

- ¿necesitas ayuda? – pregunto Antarus mientras trataba con 
toda su alma de no reírse. La olla era tan grande que el viejo necesitaba una escalera para alcanzar la punta, pero en esta ocasión ni siquiera con la escalera le era posible alcanzarla.

Antarus subió a la escalera y levanto al chico “muy ligero” pensó al ver que pesaba menos de lo que creía que pesaría. El chico arrojo el líquido que daba la apariencia de oro líquido y el agua dentro de la olla se tiño de un color dorado.

Metieron dentro las ropas y el chico saco un reloj de arena “así que si tienen relojes” Antarus estaba confundido, no entendía porque no había concepto de horas si había relojes.

Mientras el reloj se vaciaba, el sastre confecciono unas ropas para su nuevo cuerpo, lo hacía más rápido que cuando cosió la ropa de Antarus, pero se veía como fallaba en algunas ocasiones, parecía que no se adaptaba aun a su nuevo cuerpo.

Una vez el reloj se vacío completamente, las ropas fueron extraídas de la olla, todas parecían estar bañadas en oro, pero después de una lavada con agua la coloración desapareció.

- Mañana te las llevare, antes de que salga el sol – le dijo el sastre mientras colgaba la ropa y la dejaba secar. Después de intercambiar unas cuantas palabras mas, Antarus se retiró, justo a tiempo para que la criada llegara a la puerta 
de la tienda.


La criada se sorprendió un poco al ver al chico lleno de hollín y suciedad, este le sonrió gentilmente y caminaron de regreso al castillo sin intercambiar palabras de nuevo.

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