Antarus Capitulo 10: Trato


Filias Itoster reportandose, con otro capitulo mas de Antarus (como decia simon, corran por sus vidas el final se acerca), con su dosis de Hilda-sama (muchos ya lo pedian).

El momento favorito de el capitulo pasado es:

"Por primera vez en todo su tiempo ahí (tres días), él se quedó sin palabras, lo único que podía salir de su boca fueron unas simples palabras – ¡Una elfa, es una elfa! – miro a los demás chicos en busca de una confirmación mientras su cara se mantenía congelada y su mente celebraba todo lo que podía. Ella se ruborizo ante la mirada atónita de Antarus e intento huir de ahí – ¡espera!, por favor – dijo Antarus mientras sostuvo su mano lo que la hizo ruborizarse aún más, ella se giró frente a él para poder zafarse de su agarre pero el, rápidamente se hincó en una rodilla – te casarías conmigo – todos los presentes se quedaron atónitos"

Ese Antarus va en grande con su plan del harem.

Pd: Al fin Hilda-sama, antarus! mas te vale cuidarla y hacer que los que la violaron paguen o haré que Leo lo haga por ti - Lesu
Pd2: Ya parezco Dora siendo el único que comenta su momento favorito -Filias
Pd3: Nos destriran a todos nos destruiran a todos (inserte imagen de billy aqui) -Simon


Capitulo 10: Trato

La chica estaba sentada en una silla considerablemente cómoda, pero los nervios que la atormentaban sin parar no le permitían disfrutar de tan agradable asiento.

- ¿Para qué me querrá ese chico? – se preguntaba sin parar, si fuera cualquier otra persona sabría el objetivo de haberla comprado como esclava, ofreciendo servicios especiales a su amo.

Pero a diferencia de los demás la mirada de ese chico trasmitía cierta flagelación, era más como si se sintiera triste con ver lo demacrada que ella estaba, cosa que la chica no lograba entender ese comportamiento en lo absoluto.

Se levantó de su asiento y se acercó al gran espejo de cuerpo completo cercano a ella, examino cada parte de su anteriormente demacrado rostro, se veía tan tersa y limpia, la única marca que podía observarse era una delgada cicatriz debajo de su ojo que cruzaba media mejilla.

Toco su rostro una última vez y sintió la suavidad, nunca en su vida la había visto tan limpia, procedió a pasar sus dedos entre su cabello y estos recorrieron sin ningún problema su desenredado cabello, un largo cabello rojizo que llegaba a media espalda.

“podría acostumbrarme a esta vida” había pensado pero inmediatamente recordó al chico y se preocupó, llevaba un considerable tiempo rondando por la habitación pensando en todo lo que había sucedido tratando de entender al chico, pero no había logrado entenderlo en lo mas mínimo.

Aun cuando esa mirada la había conmovido su cerebro era martillado constantemente por una advertencia “ese chico no puede traer nada bueno” así que no importaba cuanto lo intentara no podía relajarse en esa lujosa habitación.

Desecho todos los pensamientos que había acumulado, ya que no le serian útiles por el momento, observo su reflejo en el espejo y dio unas cuantas vueltas frente a el, vestía un camisón ligeramente transparente de rosa pastel con volantes, lo cual permitía visualizar claramente el tamaño de sus grandes montículos, incluso su ropa interior del mismo color acentuaba todas sus cualidades.

Para su corta edad de dieciocho años tenía un cuerpo que podía ser envidiable para algunas mujeres, cosa de la que se vanagloriaba cada vez que podía. Sonrió plácidamente a lo que podía mirar en el espejo y dejo de mirarse en el.

Se lanzó a la cama justo en medio de la habitación y se dispuso a relajarse sobre ella. Pero se impidió a ella misma conciliar el sueño, no deseaba que el chico la mirara indefensa he intentara aprovecharse.

Al poco tiempo unos pasos empezaron a hacerse audibles, aumentando poco a poco la intensidad, cuando se detuvieron de manera repentina la puerta se abrió y una figura entro en la habitación.

- No llevas mucho tiempo esperándome, ¿cierto? – hablo el chico con una mirada preocupada. Después de observarla con detenimiento su mirada se relajó y esbozo una sonrisa alegre – que bueno que se curaron tus heridas, por cierto, esa cicatriz en tu mejilla te sienta muy bien – se acercó un poco a ella mientras decía eso. Se quitó la camisa y la dejo en el asiento que había ocupado anteriormente la chica.

La chica se preocupó y apretó sus puños esperando el momento para atacarlo, Una vez él se dio cuenta se puso un poco nervioso – no me agradan mucho las camisas, así que ¿podrías disculparme por estar así? – ella se sintió un poco relajada pero sus puños no se aflojaron, se mantuvo sin responder –tomare eso como un si – agrego un poco incómodo por la falta de respuesta de ella – me llamo Antarus, espero que nos podamos llevar bien – el extendió su mano, ella estaba un poco indecisa sobre tomar su mano o no hacerlo – vamos, no seas tímida – la motivo Antarus, ella tomo su mano y se presentó.

- Mi nombre es Hilda – le respondió – y si te atreves a ponerme una mano encima, te lo cortare – Antarus sintió un escalofrió por su espalda mientras ella decía eso, sentía que hablaba muy en serio sobre cortárselo, pero logro suprimir el sentimiento y responder.

- Veo que no eres una chica sumisa, me agrada que muestres tus dientes – la sonrisa de Antarus reflejaba lo divertido que era para él toda la escena – descuida, no te pondré una mano encima mientras no quiera, lo único que deseo por el momento es platicar –

- Tu lengua afilada me cae bien Antarus – dijo Hilda extrañamente relajada ante esa escena que nunca se hubiera esperado 

- Me siento alagado – le respondió – por cierto tienes unos muy lindos pechos – ella cubrió sus pechos automáticamente y el empezó a reír “justo la reacción que esperaba, espero divertirme mucho con ella” pensó mientras reía – ¿Qué hacías antes de ser vendida como esclava? – le pregunto interesado

- Era una mercenaria – le respondió – hacia cualquier trabajo; asesinar burgueses, asesinar monstruos, robar a mercantiles,  secuestrar personas, cualquier cosa que produjera dinero –

- Interesante – se quitó los zapatos y se recostó en la cama junto a Hilda, ella se puso mas alerta pero él no se movió de ahí – entonces, cualquier cosa que produzca dinero – repitió Antarus, se acomodó y la miro de frente – que harías si te prometiera un reino – Hilda lo miro con interés, él le respondió con una sonrisa antes de proseguir – Resulta que soy el futuro rey de este lugar, pero hasta que ese día llegue voy a necesitar a una persona que me proteja de asesinos, tengo un caballero a mi disposición, pero me gustaría alguien que solucione los problemas por debajo de la mesa, por eso me gustaría tener un asesino a mi disposición, que dices aceptas el trato –

- ¿De cuánto estamos hablando exactamente? – le pregunto Hilda

- No puedo darte nada ahora, pero si haces tu trabajo y llego al trono te daré un reino completo –

- no lo sé – aun parecía negarse a aceptar el trato – es demasiado arriesgado, que pasa si mueres antes – la chica claramente dudaba que sobreviviera hasta la edad en que pudiera tomar el trono.

- Nunca has escuchado que sin riesgo no hay recompensa – la chica sonrió acorralada.

- bien, pero espero que sea el reino más grande – respondió ella aceptando el trato, la chica sonreía de solo de imaginarse lo que podía obtener, Hilda podía ser una persona ambiciosa pero a diferencia de la mayoría ella tenía un límite en su avaricia y Antarus había dado justo en el clavo.

- Espero que nos llevemos bien de ahora en adelante – dijo mientras bostezaba y se acomodaba en la cama “conseguir una asesina que te proteja >Listo<” pensó el chico mientras el sueño se apoderaba de él.


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Acerca de Filias Itoster

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