Antarus Capitulo 7: Esclava


Aquí Filias Itoster con el capitulo semanal de Antarus, esta vez un poco mas crudo de lo normal.

El momento favorito del capitulo 6 es:

" De camino a la sala, Antarus decidió darle un vistazo a Dicia, así que lo hizo lo más discreto posible. “La princesa Dicia, una princesa con pecho promedio” fue lo primero que noto Antarus"

Podemos ver claramente que es lo primero que mira Antarus en las chicas. Sin mas demora el Capitulo.

PD. Ese Antarus es todo un loquillo, pero si le hacen algo a Hilda le mandare a Shiro para que se encarge de el. -Simon

Capitulo 7: Esclava


- ¡No te retrases! – dijeron los guardias en tono imperativo.


Golpeaban sin compasión la espalda de la lastimada chica frente a ellos, el rojo cabello de la chica había perdido su brillo y estaba lleno de suciedad, su cuerpo estaba hinchada y llena de heridas.


Había pasado los últimos dos días encerrada en una cárcel, aun podía recordar claramente todo, una pequeña “jaula” de apenas dos metros con heno como cama. Un lugar nauseabundo y  lleno de ratas.

Después de ser capturada e interrogada por diversos hombres, simplemente la arrojaron a ese lugar, estaba en completa oscuridad y se podía escuchar el gemido de dolor de los otros prisioneros y los chillidos de las ratas que ocasionalmente los mordían.

Hilda no fue la excepción y había sido mordida también, sumado al dolor de sus heridas en el estómago y el brazo, apenas y podía mantenerse despierta. 

Cuando la noche callo, los guardias empezaron a hacer más ruido, intentando captar lo que sucedía, se dio cuenta de que estaban apostando, para cuando los ruidos cesaron ella estaba demasiado dormida, la puerta se abrió y alguien entro en su celda.

Ella despertó inmediatamente y fue sujetada por alguien, intento resistirse pero lo único que consiguió fue que la golpearan, cuando ella dejo de resistirse debido al dolor fue sujetada con unas esposas a la pared y despojada de sus ropas.

Sin  fuerzas para resistirse, solo pudo ver cómo era violada una y otra vez, cuando el hombre se fue otro entro a tomar su lugar y así paso sus dos días, por el día en completa oscuridad siendo alimento para ratas y por la noche objeto sexual de los guardias.

- Tienes suerte de que el rey te pidiera, lástima que no podrá jugar más con esos grandes y jugosos pechos – dijo uno de los guardias que la escoltaban fuera de la cárcel el tercer día.

Cuando salió de la cárcel, la luz de mediodía impidió que observara bien, fue metida en un carruaje aun con esposas en sus manos y piernas. En cuanto llegaron al castillo, la bajaron sin el menor cuidado y empezaron a escoltarla, uno de los guardias se acercó a Hilda.

- Mierda, al menos dejame jugar un poco con sus pechos – le dijo al otro, ambos la llevaron a una zona vacía.

Uno de los guardias se acercó e intento tocar los voluptuosos pechos de Hilda, a lo que ella respondió acercándose a su oído y susurrándole.

- Mala idea – en cuanto termino de decirlo mordió la oreja del guardia y se la arranco sin titubear para después escupirla en el suelo, el guardia cubrió su herida con la mano mientras gemía.

– ¡Tú, perra! – Para después propinarle una bofetada, el cuerpo de Hilda, ya lleno de heridas, no soporto mucho y cayó al suelo – me las vas a pagar – dijo mientras tomaba una cuerda y la ponía en el cuello de Hilda.

Después de cubrirle la boca con una tela para que no pudiera gritar, fue arrastrada sin titubear y la llevaron frente al rey. Antes de llegar a la sala quitaron la cuerda y entraron escoltando a Hilda.

- Mi señor, la hemos traído, como usted ordeno – dijo uno de ellos mientras se inclinaban, el otro guardia aún tenía la herida solo cubierta por un pedazo de tela.

- Se pueden retirar ya - les ordeno el consejero del rey, ambos obedecieron y desaparecieron de la sala. Una vez estuvo seguro de que los guardias desaparecieron, el consejero volvió a hablar – ¿está seguro de esto, mi señor? Traer una mercenaria como ella y dársela a ese héroe, él podría ser asesinado – su voz era lo suficiente baja para que Hilda no lo pudiera oír.

- Si de verdad mato a ese monstruo que auguraba destrucción, no tendrá problemas para dominar a esta asesina a sueldo – respondió el rey sin titubear, mientras una sonrisa se extendía en su cara.

- ¿Y si él no lo logra y muere? –

- Entonces tendremos que buscar a alguien más para que herede el trono – el rey se mostraba confiado en su plan.

- Entendido mi señor, pero recuérdelo, no puede ordenarle a la mercenaria que lo asesine – le recordó el consejero.

- Si, lo sé, eso traería demasiados problemas – terminando con su pequeña discusión ambos centraron su atención en Hilda.

- Escúchame mercenaria – dijo el consejero – Desde ahora eres la esclava del héroe que salvo a los ocho reinos de Intartes – Hilda lo volteo a ver.

-Jajajaja – empezó a reír mientras miraba a los dos hombre frente a ella – no voy a obedecer órdenes ni tuyas ni de nadie – les respondió de manera desafiante, aun con tantas heridas no se daba por vencida.

- Trae al héroe inmediatamente – ordeno el rey cuando se dio cuenta que eso no llevaría a ningún lado, los guardias entraron una vez el consejero los llamo y salieron a buscar al héroe.

El héroe llego unos pocos minutos, se veía como si se acabara de despertar – ¿qué sucede, mi señor? – respondió inclinándose levemente.

- su esclava ha llegado, héroe – respondió el consejero mientras señalaba a Hilda.

Antarus observo alrededor y miro a Hilda tirada en el suelo, se veía completamente demacrada, él se acercó a Hilda y la levanto del suelo con una mano, ella se inclinó de dolor y el cambio su agarre a otro lugar.

- que decepción – dijo mientras miraba la cara de Hilda – era una cara linda, con esas heridas de seguro le quedara una cicatriz – siguió examinándola mientras sus ojos trataban de no flagelarse por las heridas de la chica.

“¿Por qué aparenta no importarle mis heridas mientras sus ojos están al borde de las lágrimas?” pensó Hilda muy confundida “incluso su agarre es tan delicado como para evitarme dolor” reflexiono, al principio el agarre había sido descuidado y ella se había doblado de dolor, pero el chico cambio su agarre y ella apenas y sentía que lo lastimaba.

Antarus la dejo en el suelo y hablo con el consejero – quiero que la curen y la limpien, denle una lindas ropas también – el consejero asintió y ordeno a las criadas que hicieran eso – una vez terminen llévenla a mi habitación – el consejero asintió otra vez y ordeno eso a las criadas mientras se llevaban a la esclava de la sala.

Una vez las criadas y la esclava desaparecieron de la vista del héroe, este se quedó un momento más en la sala – ¿necesita algo más, héroe? – le dijo el consejero.

- por favor, llámeme Antarus – le respondió – ¿saben dónde están los cinco que me trajeron aquí? – pregunto al final.

- en este momento deben encontrarse en el salón de bebidas – respondió el consejero - llamare a alguien para que lo guie hasta ahí – agrego al ver que Antarus no entendía a qué se refería.

El consejero se retiró un momento y Antarus quedo a solas con el rey, el podía sentir la desconfianza del rey hacia su héroe, pero se mantuvo en silencio durante todo el tiempo.

El consejero volvió un momento después acompañado de la criada, Antarus se retiró inmediatamente siguiendo a la criada por un monótono pasillo, mientras estaba envuelto en sus pensamientos. 

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